La elegancia del erizo: encontrar la belleza

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

París. Edificio 7 de la calle Grenelle. Renée Michel es la portera de este edificio de lujo. Con gusto por la lectura, la filosofía y la música clásica. Es una mujer solitaria que siente desdén por la gente que la rodea. 

Todo transcurre de manera normal en su vida hasta que se encuentra con Paloma Josse, una jovencita que vive en el edificio. Ambas descubrirán lo mucho que tienen la vida y el mundo para ofrecer.

La elegancia del erizo es un trabajo de la escritora francesa Muriel Barbery, quien nos trae una historia contada a dos voces: una en tiempo presente, cortesía de Renée y la otra, en un tono epistolar, a cargo de Paloma. Las dos protagonistas tienen mucho en común, ya que su forma de ver el ambiente donde se desarrollan es muy similar, puesto que Paloma no se siente muy cómoda con su familia, a quienes percibe como “snobs”. 

A través de la narración, el lector notará que ambas mujeres coinciden en gustos y en la curiosidad que les genera el nuevo vecino, el hombre de negocios japonés Kakuro Ozu, quien además es un hombre culto y que es capaz de descifrar la verdadera personalidad de Renée, quien mantiene oculta esa faceta de los demás y prefiere pasar por ignorante.

El texto va de las disertaciones filosóficas a momentos de humor debido a los perfiles de sus personajes, quienes están muy bien delineados y, por muy fuera de lo común que pudieran parecerle al lector, siempre resultarán muy creíbles. 

La interacción entre la mujer adulta y la jovencita puede parecer a ratos carente de emoción, puesto que Paloma ha decidido acabar con su vida y la misantropía de Renée no deja lugar a relaciones humanas que puedan considerarse normales, pero de alguna manera sus vidas convergen y esta anécdota termina ilustrando cómo es que dos seres con edades y condiciones sociales distintas pueden entablar una amistad pura y sin conveniencia de ningún tipo. 

La autora nos muestra que, una vez que aprendemos a ver más allá de las diferencias de los demás, encontraremos mundos y realidades que pueden enriquecernos y que hasta podrían convertirse en nuestras almas gemelas si bajamos la guardia y nos olvidamos de los prejuicios. 

También se nos habla de cómo Renée como Paloma buscan encajar en la sociedad escondiendo sus conocimientos y su manera de pensar, pues sienten que no representan el papel que les ha tocado y es por eso que se fabrican una fachada que luchan por mantener, así que es una especie de crítica social. 

Se tocan otros temas tales como el arte y su efecto transformador de conciencias, la belleza que se halla en las cosas simples de la vida, la carga que a veces puede representar la inteligencia, el clasismo, así como reflexiones interesantes sobre la vida y la muerte.

La elegancia del erizo es un texto irregular, ya que el arranque resulta un poco lento y algunos capítulos se sienten más pesados que otros. 

Sin embargo, una vez que el lector ya conoció a las protagonistas, así como al resto de los personajes (que son bastantes), ya se sumerge en la trama y todo fluye mejor. 

Con un lenguaje claro, la autora nos va llevando al punto donde varios cabos sueltos se terminan atando y ciertos puntos de la trama cobrarán sentido. Todo esto dentro de un universo donde Emmanuel Kant, Gustav Mahler y León Tolstoi hacen más soportable la existencia.

La elegancia del erizo. Muriel Barbery. 2006. Editorial Seix Barral.

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