La banda presidencial: el trapito que no es cualquier trapito

Por José María Dregler

Foto Juan Pueblo

La banda presidencial que utiliza Enrique Peña Nieto, ese trapito tricolor con el escudo nacional que simboliza el poder del Poder Ejecutivo, no es cualquier trapito, y no por lo que simboliza, sino por lo que vale económicamente, ya que no sólo está hecho a mano, sino además está bordado con oro.

(Sumidos en la peor crisis de credibilidad tras los escandalosos conflictos de interés en los que se han visto involucrados, los priistas en el poder, siempre respetuosos, de dientes para afuera, de la institucionalidad y, sobre todo, de la investidura presidencial, dirán: «¿trapito? ¡Qué falta de respeto a los símbolos patrios como la bandera y el escudo nacional!» Ojalá dijeran lo mismo a la hora de otorgar millonarios contratos a empresarios que después les venden lujosas casas a muy buen precio y a cómodas tasas de interés.)

Por su valor simbólico, la banda no es banda, es trapito. El poder del presidente está bastante debilitado. Como jefe de las instituciones del Estado mexicano (ojalá se pudiera visualizar la solemnidad con la que redacto esta frase), cuya principal responsabilidad, establecida en la constitución, de otorgar seguridad, el presidente cumple parcialmente con ello, ya que existen regiones del país que están a la buena de Dios, de los criminales y del Ejército que hace lo que puede para mantener el orden (cuando no ejecuta gente, claro está): Guerrero y Michoacán, pueden ponerse de ejemplos.

 

 

En cuanto a valor económico, la banda presidencial no es cualquier trapito. En 2014, el presidente Peña Nieto, mediante el Estado Mayor Presidencial, pagó a la señora Emilia Contreras Brambila 38 mil 500 pesos por una “Banda Presidencial con escudo bordado a mano, con canutillo de oro y fleco con canutillo de oro”, de acuerdo con una solicitud de información hecha por un ciudadano a la Presidencia de la República, mediante el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos. Sin embargo, no sólo se compró una, sino ¡cinco!. Con lo cual desembolsó en total ¡192 mil 500 pesos! Dejémosle de decir trapito, por favor, que no es cualquier trapito, es la Banda Presidencial. Así con sus altas y sus bajas.

(Por ley, el mandatario debe portar la banda, que no es cualquier trapito, en cuatro situaciones: en la transmisión del Poder Ejecutivo; al rendir anualmente su informe de gobierno; en la conmemoración del Grito de Independencia la noche del 15 de septiembre, y al recibir las cartas credenciales de los embajadores y ministros acreditados ante el gobierno mexicano. ¿Por eso se habrá comprado cinco? Es una muy buena pregunta, como dicen siempre aquellos que no saben que responder.)

Conclusión: La banda presidencial, que no es cualquier trapito, vale quizá no tanto por lo que simboliza: el Poder del Ejecutivo federal, el cual está bastante subvaluado aunque todos se pelen por él, sino por las buenas hechuras de las manos de doña Emilia Contreras Brambila y, principalmente, por sus canutillos de oro.

Twitter: @jmdregler

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