Klara y el sol: una muñeca artificialmente real

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Klara es una AA. Esto es, una amiga artificial o, más en específico, un robot. Ella vive en una tienda desde donde ve el mundo a través de su respectivo aparador. La madre de Josie, una chica de 14 años, la compra a petición de su hija, quien padece una grave enfermedad. 

Es así como comienza una aventura para Josie y su nueva compañera, que está dispuesta a aprender y a vivir.

Klara y el Sol es el trabajo más reciente del escritor inglés de origen japonés Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura, quien vuelve a abordar el género de ciencia ficción (ya lo había hecho con No me abandones), y nos presenta a Klara, quien nos cuenta su historia como un artefacto de compañía que funciona con energía solar, por eso el título que hace referencia al astro rey. 

Asimismo, al ser ella la narradora, se nos hace saber que posee la capacidad de razonar, así como de sentir, por lo que el texto se basa en sus observaciones de la gente, así como de la vida en general. 

En el escaparate de la tienda donde vive la acompaña Rosa, otro androide con la que tiene conversaciones sobre lo que acontece en el exterior, aun y cuando su conocimiento de ese mundo es limitado. Cabe señalar que no se sabe en qué periodo de tiempo está situado este relato, por lo que podría ser en la actualidad o en un futuro no muy lejano. 

El autor ha dotado a su protagonista de una personalidad con rasgos infantiles, ya que es de naturaleza curiosa, además de que no sólo se limita a observar, sino también cuestiona lo que ve y tiene percepciones muy claras de ello. 

Conocemos más de Klara una vez que es comprada por la familia de Josie, ya que ahora su interacción es con seres de carne y hueso, lo cual le genera dudas en cuanto a si será capaz de adaptarse a sus dueños aún y cuando Klara da muestras de ser empática y sensible a las emociones de los demás, pero a la vez tiene una parte ingenua que hace que desconozca de qué van las personas.

Y es aquí donde el lector se introduce al mundo de la inteligencia artificial  -tema tan en boca de todos en los últimos meses-, que en esta ocasión se reviste de humanidad y que provocará que vengan a la mente varias interrogantes: 

¿Es posible que una máquina tenga sentimientos? ¿Los sentimientos son inherentes y, por lo tanto, exclusivos del ser humano? ¿Los avances tecnológicos serán capaces de reproducirlos para implantarlos en máquinas? ¿Hasta dónde llegarán los alcances de la producción de seres que son artefactos y qué tanto falta para ello? ¿Un androide como Klara, a quien se le agregó empatía en su manufactura, podría llegar a ser más humano que los humanos mismos? ¿Qué es en realidad lo que nos hace seres humanos?

Se nos habla también del lado oscuro de la tecnología, que es la obsolescencia, esa que hace que los aparatos dejen de funcionar como deberían, lo cual los convierte en basura que se desecha, así como cierto paralelismo con algunos seres humanos con problemas físicos que, por lo mismo, son vistos como una especie de defecto de fábrica y son descartados por la sociedad.

Klara y el Sol es un libro con un ritmo que podría parecer pausado, pero es debido a que la información se nos va dando en pequeñas cantidades y, por lo tanto, habrá sorpresas conforme avance la trama. 

El lector quedará cautivado por la personalidad de Klara, así como con sus descripciones tan completas, acompañadas de esa forma de ver la vida tan propia de los niños, lo cual la convierte en un personaje por demás entrañable, tanto o más que muchos seres humanos que andan por ahí.

Klara y el Sol. Kazuo Ishiguro. 2021. Editorial Anagrama.

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