Javier Valdéz. Una vez más México perdió

Por Roberto Carmona Arellano

Foto: Edgar López (Archivo)

Decenas de personas se balancean a un ataúd de color negro. Una señora extiende sus brazos sobre la caja que contiene en su interior los restos de un periodista asesinado. Con él se fue la libertad de expresión. Trece balazos terminaron con la voz de un periodista valiente, como lo describen sus cercanos. Cerca de 30 manos tocaron el ataúd, despidiéndose por última vez.

En el mismo féretro, se encuentra un sombrero estilo indiana Jones. De color café con una cinta negra a su alrededor. A lado una foto de Javier Valdez enfrente de un micrófono. Sin duda exponía una de sus grandes obras. Autor de varios libros, todos relacionados con el narcotráfico. Unas rosas blancas ocupan la mitad de la caja y una leyenda que por lo que se alcanza a leer dice “esposa”.

El lunes, al medio día, la noticia de su asesinato sembró al gremio periodístico. Un periodista más cayó. La primera foto fue la de su cuerpo cubierto por una manta blanca. Había conos que enumeraban los casquillos en el suelo. Trece en total.

A lo lejos se aprecia a varios fotógrafos inmortalizando la imagen. Otros más tomando nota. Los peritos son los más próximos al cuerpo desvanecido sobre la calle Vicente Riva Palacio en la capital de Sinaloa. Una cinta amarilla genera un perímetro. A la orilla de la manta blanca se aprecia un sombrero, el mismo de Javier.

Las primeras noticias llegaron a través de medios digitales. Todos ven el hecho con sensación de angustia y de preocupación. Un día después del asesinato de Valdez, periodistas decidieron ir a la Secretaria de Gobernación a manifestar la caza de periodistas.

Vestidos de negros y con velas en las manos, gritan “Ni uno más” enfrente de un lugar abandonado. No hay personas dentro de las instalaciones de la dependencia principal del gobierno. Así como la ausencia de justicia para los periodistas que han sido víctimas de un estado fallido.

Horas antes de la concentración, una leyenda en las faldas del Ángel de la Independencia, se lee: “En México nos están matando. No al silencio”. Justo ahí, en un Ángel que solo lleva ese nombre por su forma, se manifiesta una vez más el dolor que la injusticia y de la represión que se vive en nuestra nación. No hay Ángel que aguarde a los valientes de los criminales. Se mató una vez más la voz de hartazgo, de coraje. Una vez más México perdió.

 

Related posts