Hitler en la Casa Blanca… la muerte de la democracia

Por Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

Siempre existe una batalla

y el diablo sigue presente

Jack Kerouac

 

La democracia liberal fue la gran alternativa frente a los totalitarismos del siglo XX. La democracia exorcizó a Hitler, Stalin, Franco, Videla, Pinochet, combatió a las dictaduras desde Zimbabwe hasta Argentina, pasando por Sudáfrica, Libia e Irak. La democracia liberal también se antepuso como cura frente al oscurantismo del Ayatola Jomeini hasta llevarlo al extremo de convertirlo en el chivo expiatorio de sus guerras frenéticas que impulsaron al capitalismo de finales del siglo pasado.

Agnes Heller, la filósofa húngara, que hurgó en la condición del hombre moderno para realizar una sociología de la vida cotidiana, señala está necesidad del hombre moderno, de la humanidad por parodiar el Apocalipsis, la destrucción es el signo de nuestra época, cada documento de progreso es en realidad una pila de barbarie.

La contemporaneidad en su ambición desmedida por superarlo todo ha gestado un Apocalipsis sin Dios, se trata del proceso de divinización de la profana existencia; la muerte de Dios nos llevó a la consciencia de su insuperabilidad, por ello hemos gestado un remedo de la destrucción total. ¿Por qué los ángeles habrán de matar un tercio de la raza humana si los seres humanos más fuertes (y más avanzados) también son capaces de hacerlo? (Heller)

El pasado viernes 20 de enero de 2017, los contemporáneos, en esta sed por superar al ángel Mengele, crearon a su nuevo dios destructor, aquel que seleccionará entre los condenados a los que se les otorga la salvación. El pasado viernes los medios masivos de comunicación llegaban a la aguda conclusión del inicio de una época. ¿Para qué esperar la llegada del Mesías? Estamos condenados y aceptamos abyectamente el devenir de la violencia.

El pasado 9 de noviembre la sociedad norteamericana y el mundo entero, nos despertamos con la anunciación del cambio, había incredulidad y desconcierto; la inteligencia estadounidense que despreció profundamente al salvaje, se dio cuenta que los salvajes, que son millones, habían salido a votar por Mengele. Los liberales estaban atónitos, una ola de pesadumbre recorrió al mundo, para muchos las peroratas del fascista candidato se moderarían con la toma del poder.

Sin embargo el 8 de noviembre de 2016, ganó el miedo racial, la xenofobia, homofobia, la misoginia, el patriarcado reinstaurándose, con sed de venganza, con hambre de regresar a las mujeres a sus casas, de volverlas a objetivizar, regresarlas a su condición de mercancía; se trata de una visión de la masculinidad, el poder y el éxito donde el Otro debe ser eliminado, ya que es un enemigo. El Otro lo mismo es la mujer que un mexicano, pasando por “musulmán”, chino, negro, homosexual. El color de la carne ayuda a Mengele a seleccionar a los salvados.

El pasado proceso electoral estadounidense significa la muerte de la democracia y el triunfo del mercado. El capital financiero, los ocho machos multimillonarios, que poseen la misma riqueza que la mitad más pobre del planeta (Oxfam), han decretado en los hechos que la democracia ya no les sirve, pretenden funcionar con un Mercado sin democracia. El triunfo del fascista americano, que se disfraza de defensor del pueblo, comulga con el odio como ideología… el hedor de los hispanos, el tufillo del mexicano, la fetidez de la mujer. El blanco americano ha declarado la guerra a la política, el ario gringo tiene sed de muerte y destrucción.

Sí es necesario decirlo claramente, ganó el fascismo, el odio, la intolerancia y la fobias como instrumento de dominación. En la guerra contra la política el vencedor no es el ario, son los ocho machos multimillonarios, el gabinete oligarca que administrara al imperio, solo robará, estamos ante el clímax de la enfermedad neoliberal, se trata de un punto de quiebre, la lucha que la humanidad entera deberá de dar es contra el mercado, contra los ocho machos multimillonarios. No se trata de la era del fascista americano, sino del punto de quiebre donde el porvenir está en juego, hemos de abandonar el letargo, lo inimaginable sucedió y superará con creces los límites, nada tiene que perder el fascista, todo que ganar, México, los mexicanos, los morenos somos sus enemigos, la fetidez de nuestra miseria les incomoda.

El economista argelino, Jacques Attali, en sus juegos con los tiempos plantea que dentro de 19 años el dominio del imperio estadounidense tocará su fin, sin embargo no habrá potencia nacional que lo reemplace, si no más bien un poder supranacional: el Mercado… los ocho machos multimillonarios. Es cierto la llegada del fascismo a la Casa Blanca implica una deconstrucción de lo que hasta ahora era el neoliberalismo, es cierto el fascista dice ser proteccionista, quiere administrar a los Estados Unidos de Norteamérica, ha renunciado a la idea de Estado por la de pueblo, que se vuelve una entelequia, asible sólo en el ario norteamericano, en el K.K.K pauperizado.

El neoliberalismo y la globalización le declararon la guerra al Estado, los gobiernos se han vuelto burocracias que rapiñan la riqueza de las naciones, mientras el Estado, la soberanía mueren paulatinamente. El “Libro de Enoc” describe el momento en el que los monstruos Leviatán y Behemot son separados, Leviatán es hembra, mientras que Behemot es varón, ambos lucharan hasta que el macho asesine a la hembra, instaurando un enorme desierto: Dandain.

Leviatán la hembra que da orden al caos, es el tropo que el filósofo inglés Thomas Hobbes, eligió para nombrar al Estado, la bestia todo poderosa que todos temían, la bestia que todo parece indicar hoy fallece. Sí estamos ante un punto de quiebre, ante la muerte del Estado y el triunfo del Mercado. Behemot es el macho que instaurará un nuevo orden mundial, es la bestia que se encubre bajo el discurso nacionalista y proteccionista del fascista americano.

Hoy atestiguamos las exequias de la democracia y el Estado, pero también estamos en las postrimerías de lo que Attali denomina el hiperconflicto, cientos de millones de mujeres y hombres en la miseria absoluta, el porvenir de los miserables será un nuevo nomadismo, excluidos de las ciudades y el desarrollo, vagaran por el mundo que los ha excluido. Las oleadas migratorias se exacerbaran en búsqueda de alimentos y sobrevivencia. El desierto que Behemot instaurará es lo que flanqueará a las ciudades, tribus aisladas y protegidas por un ejército mundial privado, el agua y los alimentos serán un lujo que pocos podrán pagar. Behemot es el intento del patriarcado por recuperar el poder perdido en el siglo pasado. Behemot es la venganza racista del ario gringo contra el negro Obama. Behemot es la respuesta salvaje de los 46,5 millones de pobres estadounidenses. Behemot es el triunfo del proteccionismo, la desaparición de los Derechos Humanos y el Cambio climático en la página oficial de la Casa Blanca. Behemot es el triunfo de los ocho machos multimillonarios.

La humanidad hoy encuentra un disfrute en observar su propia destrucción, encontramos un goce estético; hemos sustituido la sublime experiencia de estar frente a Los amantes de René Magritte, por nuestro abyecto deseo de violencia, renunciamos a la idea de paraíso, aceptando gloriosamente el Infierno; sin embargo como indica Kerouac aunque el diablo persista, es necesario dar la batalla.

21 de enero 2017.

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