Fidel: revolucionario… contrarrevolucionario

Por Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

 

Oye,tu que dices que tu patria no es tan linda

Oye, tu que dices que lo tuyo no es tan bello

yo te invito a que busques por el mundo,

otro cielo tan azul como tu cielo.

Una luna tan brillante como aquella,

que se infiltra en la dulzura de la caña

Un Fidel que vibra en la montaña.

Un rubí cinco franjas y una estrella

Cuba que linda es Cuba

quien la defiende la quiere más

Quien te defiende mi Cuba bella

ahora sin yanquis te quiero más

 (Carlos Puebla)

 

Ahora sin yanquis te quiero más dice el cantautor cubano Carlos Puebla, el dilema de Cuba, como del resto de Latinoamérica ha sido los Estados Unidos de Norteamérica, el Estado moderno más eficaz de la centuria pasada, una nación intervencionista, con el ejército más poderoso del mundo, con armas y espionaje, con la CIA y millones de dólares para modificar y en muchos casos determinar la geopolítica del continente.

Los Estados Unidos de Norteamérica fijaron el tipo de gobierno y democracia que se ejercía en América Latina, estuvieron detrás de los golpes de Estado, sus embajadas eran centro de espionaje y control social, invirtieron millones de dólares en preparar ejércitos contra insurgentes: contrarrevolucionarios. Henry Kissinger es el representante de la política intervencionista norteamericana.

Peter Kornbluh agente de campo y director del National Security Archive en Washington, quien operó en el Golpe de Estado que derrocó al gobierno de la Unidad Popular en Chile y al presidente Salvador Allende, cuenta en sus memorias que días después del golpe, Nixon llamó a Kissinger para indicarle: Nuestra mano se mantiene oculta en esto… a lo que el Secretario de Estado respondió: No lo hicimos nosotros. Quiero decir, les ayudamos. Creamos las máximas condiciones posibles… las máximas condiciones bajo la famosa frase “haremos chillar a la economía chilena”.

A lo largo de la historia del siglo XX, los norteamericanos crearon un conjunto de agencias que tenía como objetivo “la defensa de sus intereses” en Latinoamérica. Lo que le concernía al imperialismo yanqui era no dejar pasar proyectos políticos que pusieran en riesgo su hegemonía en la región, supremacía política, económica, ideológica y cultural. Para ello creó la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), la Escuela de las Américas (WHINSEC, actualmente), la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y la Agencia de los EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID).

Durante el siglo XX se realizaron 111 asonadas, algunas tuvieron éxito, otras quedaron en escaramuza, es cierto no estuvieron los Estados Unidos detrás del centenar de golpes de Estado, pero lo que sí es cierto es que intervinieron de manera activa en los que se dieron en Latinoamérica, los países del continente con un record alto de asonadas son: Perú (con 12), El Salvador (con ocho), Argentina (con seis), Chile (con seis), Venezuela (con cinco).

El desarrollo de las democracias latinoamericanas ha sido asediado por los intereses norteamericanos fue con su apoyo que la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (República Dominicana) funcionó por tres décadas, lo mismo que la dictadura de Fulgencio Batista (Cuba), el caso por demás emblemático es el régimen militar de Augusto Pinochet, miles de latinoamericanos murieron con el auspicio de los Estados Unidos de Norteamérica. De acuerdo a la fantasmagórica numeraria entre 1960 y 1966 en Latinoamérica hubo entre 150 y 160 mil muertos, con más de 45 mil desaparecidos.

La dictadura Argentina produjo su industria de la muerte con más de 340 campos de concentración y exterminio, a ello se le suman como aporía del fenómeno de la Escuela Mecánica de la Armada… la industria de la muerte argentina produjo más de 20 mil desaparecidos; mientras que los más de 36 años de dictaduras militares en Guatemala produjo 46 mil desaparecidos; ésta última es una de las más sangrientas. La industria de la muerte y las dictaduras  produjeron en México, de acuerdo al Comité de familiares de desaparecidos Eureka, cerca de mil desaparecidos en una década (1970). Mientras que la cruenta dictadura de Pinochet produjo más de 40 mil víctimas.

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En los 16 años del siglo XXI en el mundo se han realizado más de 33 golpes de Estado, se trata de una media de 2.4 golpes por año. El desarrollo de los regimenes políticos latinoamericanos continua siendo sitiado, el 12 de abril del 2002, “la oposición” y un grupo de militares, con el apoyo norteamericano asestan un golpe de Estado al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Dos años después, el 29 de febrero de 2004 el recién elegido presidente de Haití, Jean-Bertrand Aistide es secuestrado por un comando de fuerzas especiales estadounidenses con el apoyo de Francia. El 11 de septiembre de 2008 se da un intento de asonada en Bolivia. El 28 de junio del 2009 toca el turno a Honduras y su presidente Manuel Zelaya, quien es detenido y expulsado de su país por militares. El 30 de septiembre de 2010, se producen en Ecuador, una serie de protestas de policías y sectores militares contra el presidente Rafael Correa.

De las asonadas militares pasamos a los juicios de destitución de los ejecutivos, el 22 de junio de 2012, el senado de paraguayo realiza un juicio “express” al Presidente Fernando Lugo destituyéndolo, el caso más emblemático es el “Impeachment”, que depuso a la presidenta Dilma Rousseff.

Los cientos de miles de muertos de las dictaduras latinoamericanas le son perfectamente útiles al proyecto “democrático” estadounidense, le permiten el funcionamiento de su zona de interés, lo mismo que los más de 150 mil muertos y 28 mil desaparecidos en la guerra contra el narcotráfico en México, le son funcionales a los intereses económicos del imperio.

La mayoría de los regímenes militares de Latinoamérica son una respuesta de los Estados Unidos y de las oligarquías locales a los cambios que los pueblos han querido dar por una América más justa, para Hobsbawm dichos regímenes son una característica de los estados tercermundistas; la historia del continente más allá de las fronteras norteamericanas ha sido la de la extrema desigualdad, la opulencia de ciertas clases sociales… a la pobreza extrema se le suma la falta de educación, sistemas de salud inexistente o inservibles, una ausencia total de falta de oportunidades para más del 90 por ciento de sus habitantes. Esa desigualdad histórica alimentó la revuelta que permitió el asalto al cuartel Moncada y que seis años después posibilitó el triunfo de la revolución.

Pero también es necesario agregar que a esa desigualdad extrema se le suma el espíritu revolucionario que permeó en la centuria pasada, la posibilidad de acceder a un mundo más justo, a una realidad distinta, a tener que comer, vestir… salud, vivienda, educación, acceso a la cultura. La revolución es la apuesta utópica que posibilitó un mundo más justo en el siglo XX, ella está contenida en el Estado de Bienestar, en los procesos de democratización de las repúblicas tercermundistas. Es necesario indicar la enorme aportación del movimiento insurgente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (1994), que posibilitó la creación del IFE. La revolución era democracia, pero también su contra cara: dictadura, socialismo real.

La Habana, 8 de enero de 1959… el Movimiento 26 de Julio encabezado por el comandante Fidel Castro entra en la capital cubana, había derrotado al dictador Fulgencio Batista. La dictadura del guajirito de Banes produjo según cifras de Naciones Unidas una colosal desigualdad, el 90 por ciento de los hogares cubanos no contaba con energía eléctrica, en contraste las calles de la Habana estaban inundadas de automóviles de lujo, el Cadillac era la alegoría del poder y de la miseria.

Castro en los hechos implicó un cambio generacional del poder, ya que accedió a él con tan solo 32 años… Castro el hijo de terratenientes, el rebelde que junto al Che Guevara inició la transformación de Cuba con tan sólo 148 hombres, esos que después fueron 300… esos que contagiaron a la isla de un deseo de libertad y esperanza; Castro es el dirigente revolucionario que más ha estado en el poder, alegoría de la lucha contra el imperialismo e intervencionismo latinoamericano, su imagen es ininteligible sin los más de 300 atentados que sufrió, sin Bahía de Cochinos (1961), sin la crisis de los misiles (1962), sin el largo y tortuoso bloqueo económico de los Estados Unidos que los obligó a depender económicamente de la Unión Soviética, quien durante años previó a la isla socialista de unos 4 mil millones de dólares anuales producto de crédito y subsidios.

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La revolución cubana lo tenía todo: espíritu romántico, heroísmo en las montañas, antiguos lideres estudiantiles con la desinteresada generosidad de su juventud, un pueblo jubiloso… Por si fuera poco todos los revolucionarios de izquierda podía celebrarla. (Hobsbawm)

Pero esa revolución se volvió una contrarrevolución, de ser un movimiento esperanzador y renovador acabó siendo la huella de un conservadurismo añejo, los jóvenes barbudos bloquearon a los nuevos jóvenes, la isla pronto se volvió una sociedad cerrada, nadie salía… salvo el Mariel y sus gusanos, nada entraba… aunque el contrabando ha crecido exponencialmente.

La contrarrevolución cubana dio origen a campos de trabajo (centros de detención) de homosexuales. Fidel combatió durante un largo periodo a las mariconas cubanas. La revolución implica transformación, la transformación es constante. La revolución impone un tipo de orden, un derecho específico, hace purgas con el pasado, se impone violentamente, pero a esa nueva imposición es necesario oponer una nueva revuelta.

Walter Benjamin en su enigmático texto Para una crítica de la violencia (1921) señala que el derecho es producto de la violencia y que la naturaleza misma del derecho es apropiarse de la posibilidad que tienen los ciudadanos de ejercer la violencia, sin embargo la única forma de transformar dicha forma de dominación es ejerciendo la violencia, para modificar el estado de las cosas.

Es cierto Castro es una figura que a contraluz es revolucionaria, transformadora, Cuba hoy es una potencia en educación y salud, sus habitantes no se mueren de hambre como en las favelas brasileñas. Castro no eliminó a cientos de miles de cubanos como las dictaduras latinoamericanas, durante los casi 60 años de la revolución se han exiliado más de 2 millones de cubanos, su experiencia del exilio es diversa, el viejo Mariel fue atestado de delincuentes que acabaron traficando en Miami y votando por Trump, pero de esos 2 millones, los gusanos del Mariel son los menos.

La revolución se volvió contrarrevolución porque así lo han querido los cubanos, Castro pudo derrotar a Batista, ¿quién derrotará la contrarrevolución castrista?… razones las hay, desigualdad económica, racial, la nomenclatura se ha vuelto una casta, burguesa, contrarrevolucionaria que lucha por conservar el estado de las cosas.

Algunos hijos de los barbudos hoy disfrutan en yates de lujo y usan Cadillac. ¡Socialismo o muerte! decía Fidel, la muerte de Fidel implica la ruptura de un relato, es la muerte del padre o del dictador; sin embargo ambos quedan huérfanos, ¿qué hará ahora el exilo de Miami?… ¿qué hará el pueblo cubano, ese conjunto de tres generaciones que no se han rebelado? En una entrevista en el periódico español El País, un cubano señala sobre la muerte de Castro: “Su muerte me recuerda a cuando luchas toda la vida contra algo y, cuando finalmente pasa te preguntas: ¿Y ahora qué hago?… ¡Socialismo o barbarie!

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