¿Estás ahí, Dios?, soy yo, Margaret: diálogos divinos

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

New Jersey. 1970. Margaret Simon es una preadolescente de 11 años como cualquier otra, pero a la vez no, ya que acaba de mudarse desde Nueva York, donde ella vivía tan feliz, y ahora tiene que adaptarse a su nueva vida y a su último año en la primaria. 

Para esto contará con la ayuda de Dios, pues suele hablar con Él periódicamente.

¿Estás ahí, Dios?, soy yo, Margaret es un trabajo de la escritora estadounidense Judy Blume y en su momento fue muy controversial debido a los temas que toca, que no eran muy comunes en los años setenta, cuando se publicó. 

La narradora es la misma protagonista, quien en 25 capítulos nos presenta su entorno, esto es, su familia, amigos y su escuela, a la vez que comparte sus sentires y pesares debido a que es nacida en un matrimonio donde ambos padres pertenecen a religiones diferentes – su madre es cristiana y su padre es judío – y eso le crea un conflicto existencial. 

Aunado a eso, Margaret siente que no encaja con el resto de sus compañeras de clase, ya que la gran mayoría ha comenzado a experimentar los cambios físicos propios de la adolescencia, mientras que ella aún no, lo cual le genera cierta molestia.

A través de Margaret y su nuevo grupo de amigas, compuesto por Gretchen, Jamie y Nancy, la autora nos presenta el universo en el que se desenvuelven las preadolescentes, al relatar sus conversaciones que versan sobre los chicos, los brassieres y la menstruación, que esperan con gran emoción, puesto que significa su entrada oficial a la adolescencia y el convertirse en una mujer. 

Es así como el lector se encontrará con temas tales como ese periodo tan particular en la vida del ser humano que es la adolescencia, donde la personalidad se va formando y, en el caso de Margaret, está forjando rasgos propios de su identidad.

Y es por eso que desea tener una religión, ya que cree en Dios y quiere conocerlo más, por cual también podemos decir que habla acerca de la fe y a la vez de la religión, ya que, aunque van ligados, son dos conceptos separados y la religión va más con el sentido de pertenencia y la necesidad de llevar a cabo rituales basados en dogmas.

Así también, se habla de la necesidad de ser incluido dentro de un grupo y la inseguridad que conlleva el no estar a la par. También se nos habla de esa etapa de autodescubrimiento del cuerpo, de los procesos naturales por los cuales pasa al crecer y el experimentar por primera vez sensaciones causadas por estímulos externos. 

Los personajes juveniles están muy bien escritos y delineados y representan las diversas personalidades que suelen encontrarse en las escuelas, generando con esto situaciones totalmente creíbles y en ocasiones, hasta cómicas.

¿Estás ahí, Dios?, soy yo, Margaret está escrito en un idioma claro y sencillo lo cual hace que su lectura se sienta muy ligera, además de darle una sensación de estar leyendo los pensamientos de una niña de 11 años que cuestiona y, a la vez, es muy inocente aún. 

Sin duda es un libro que la gente joven disfrutará mucho porque, además, es de pocas páginas. Es pues, este texto, una opción muy interesante dentro del género llamado coming of age, que se refiere a aquellas historias que narran el paso de la infancia a la adultez que, en el caso de Margaret, lo hará acompañada de alguien muy especial.

¿Estás ahí, Dios?, soy yo, Margaret. Judy Blume. 1970. Editorial Océano Travesía.

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