Estambul, la niña de la protesta global

Por Emily Paulín

En Estambul, se construiría un centro comercial y una mezquita en el parque Gezi. La oposición se manifestó. Esta protesta se intensificó porque llevaban dos semanas ocupando el parque. El primer ministro Erdogan pidió ayuda a la policía para que interviniera.

Cuando los policías participaron, lanzaron gas lacrimógeno y cañones de agua a las personas. Un niño como de 15 años caminaba por la zona. Su mamá lo había mandado a comprar pan. Entonces un policía lanzó una bola de gas lacrimógeno directo al niño. El niño cayó. Llegó la ambulancia. El niño quedó en coma.

Después de 269 días en coma, el 11 de marzo de 2014, Elvan muere porque su cuerpo se debilita. De pesar 45 kilos pasó a 16 kilos. Su familia nunca pudo hablar con él, ni siquiera preguntarle cómo se sentía. O quizá mostrar lo arrepentidos que estaban por mandarlo a comprar un pan. Pese a ello, cinco meses más tarde, el ministro Erdogan fue elegido presidente.

Al día siguiente -cerca de la plaza de Taksim en Estambul, Turquía-, la gente decide manifestarse por la muerte de Berkin Elvan. Hay enfrentamientos con la policía de disturbios.

Los policías avientan cañones de agua. Una niña de quince años es herida, cayendo al piso, con unos policías atrás. La escena se convertiría en una fotografía de Bulent Kilic.

Parece que hay más personas tratando de escapar pero en la imagen sólo aparece la muchacha con su cabello largo y quebradizo mojado -como si se hubiera empapado por la lluvia-, con los policías tratando de levantarla o quizá detenerla. Se asoma una pierna o tal vez sea un brazo.

La fotografía es tan significativa por la expresión del rostro que refleja cansancio, con sus ojos mostrando debilidad, queja y tristeza. La mirada de la niña es de sufrimiento. Sus ojos muestran como esa falta de optimismo que dice: “¡Ya valió lo que hice!” Se vino abajo el cambio buscado, porque el sistema no lo permite.

El cansancio de la niña está en sus ojos. La libertad de expresión se ve violada por el gobierno. Esa violación que miles de veces hemos vivido y por la que estamos hartos. Como en México, donde personas que salen a protestar o simplemente iban en un camión, llega la policía y los ataca sin justificación. Les disparan o avientan gas lacrimógeno.

En el Siglo XXI, los problemas no deberían resolverse de esa manera. La fotografía ganadora del World Press Photo 2015 de Bulent Kilic representa en la pose de la niña y sus ojos, lo que somos como pueblo oprimido por los empresarios y políticos. Ahí, los policías son el primer eslabón del poder: pueden hacer lo que quieran con nosotros que somos los débiles que intentan rebelarse.

Related posts