Érika. Los desaparecidos CDMX

Por Fernanda Figueroa Castellanos

Su cabello es castaño claro y lacio con extensión a los hombros, sus ojos verdes y enmarcados en unas cejas arqueadas y delineadas naturalmente. Su tez clara, la nariz mediana y una boca que resguarda una sonrisa que, sin defectos, logra que su rostro sea simétrico.

Su foto y datos personales aparecen en postes de luz, teléfonos públicos y en las pantallas del transporte público Metrobús.

Según cifras publicadas por la revista Proceso, el Distrito Federal cuenta con tres mil 492 casos de mujeres desaparecidas del 2006 al 2012. Érika es uno de esos casos. Desapareció el 2 de julio del 2012 en la colonia Narvarte.

En las fiestas de cada viernes se le podía ver sonriente, bailando y pocas veces tenía una bebida en la mano. Su círculo de amigos era extenso, se llevaba bien con todos. Persona que conocía, persona que gustaba de una plática con ella.

Siempre estaba con un chico, un poco más alto y robusto que ella, sin embargo casi no se notaba que era su novio debido a la poca demostración de afecto que se tenían cuando estaban rodeados de personas. Aun así, los dos disfrutaban, reían y eran queridos por sus amigos.

***

El día que por última vez fue vista, Érika tomó un camión y fue a una plaza comercial en la delegación Benito Juárez. Ahí se encontró con su novio, con quien llevaba tres años de relación. Ellos sufrían de altibajos, sin embargo, siempre estaban juntos.

***

Érika vivía en la colonia Álamos, en un modesto departamento en el que se podía percibir la tranquilidad que otorgaba el parque, el cual se encontraba frente a su hogar. Su novio, con padres divorciados, tenía una habitación en una casa de tres pisos y sótano en Bosque de Tlalpan, por parte de su papá, y una en un departamento por la misma zona, por parte de su madre.

Claramente la situación económica no era algo que afectara a los jóvenes de 22 años. Tampoco estaban involucrados en drogas, alcohol, delincuencia o algo que pudiera afectar sus vidas de manera tan abrupta. Algunas personas que conocían a la pareja desconocían el meollo de sus problemas, sólo los amigos más cercanos sabían un poco más. Los únicos que sabían la verdad absoluta de lo que pasaba en esa relación eran José y Érika.

José, el novio de Érika, ese día decidió terminar con la relación. José no sabía que el mensaje de texto que recibiría media hora después de haber platicado con Érika sería el último signo de vida que daría la joven.

“Supongo que era el destino. Sabía que tarde o temprano esto iba a pasar (sic)”, fue lo último que supieron de la joven.

FA-Erika

***

En los vídeos recopilados por las cámaras de seguridad del centro comercial y calles aledañas, se ve a una Erika caminando con pesadez, a paso lento. Érika, con una chamarra roja y pantalones de mezclilla, camina sobre Avenida Cuauhtémoc, se queda en la esquina de la calle Obrero Mundial y toma un camión, el cual tiene ruta hacia su casa.

La cámara la pierde de vista. Esa es la última imagen que Carolina Manzano, madre de Érika, tiene de su hija.

Según el periódico cifras de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PJGDF), la delegación Benito Juárez, donde Érika desapareció, se encuentra en la posición número 13, con un total de 44 niñas y adolescentes que no regresaron a sus hogares.

Un año después de no saber nada de la joven que estudiaba administración en la UNAM, una compañera de su facultad alertó a sus padres de que vio a Érika en situación de calle en una pequeña plaza comercial a unas cuadras de donde por última vez fue vista.

Sin embargo, las averiguaciones no procedieron, ya que la compañera quien dijo haberla visto nunca se acercó para cerciorarse. Asimismo, varias personas dicen haberla visto en la estación de Metro El Rosario. Las investigaciones siguen igual, no hay ninguna pista que permita acercarse a la localización de Érika.

Según Zulma Campos, subprocuradora de Atención a Víctimas del Delito de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, el 73 por ciento de los casos se resuelven. Ya han pasado poco más de tres años y Érika sigue sin entrar en ese porcentaje.

«Yo no la voy a perder nunca, no voy a parar hasta encontrarla, hay mucho apoyo y la fe es lo que se pierde al último», comenta Carolina Manzano en una de las marchas organizadas por madres de jóvenes desaparecidas.

FA-Erika2

***

Las redes sociales han formado una parte importante en la localización de personas extraviadas. La familia y amigos de Érika abrieron cuentas de Twitter y Facebook especiales para su búsqueda, así como una página web que lleva el nombre de la joven.

Sin embargo, la última actualización de la página de Facebook “Que vuelva Érika” es del 26 de septiembre de 2012.

Hasta el momento no se sabe la ubicación de Érika. Las autoridades ya descartaron secuestro, debido a que nadie ha hablado con los padres para pedir una recompensa.

Su ex novio ya no habla de eso, sus amigos ya no comparten la información en sus redes sociales, los que la conocieron y convivieron con ella antes de su desaparición aseguran que a veces la veían alegre y otras veces triste. Una Érika diferente a la que se veía en fiestas.

Lo único que queda de Érika está en los postes de luz, teléfonos públicos y pantallas del Metrobús.

 

Related posts