Erdogan ¿El nuevo Stalin?

Por Melchor Arellano

La rebelión castrense en Turquía contra el ejecutivo, puso de manifiesto el desacuerdo del ejército sobre la forma en que el presidente Recep Tayyip Erdoğan conduce al país. Los puentes Bósforo y Fatih Sultan en Estambul, así como aviones y helicópteros militares que sobrevolaban Ankara y Estambul, dieron fe de una rebelión sin éxito contra Erdogan. Pareció una aventura que de antemano estaba condenada al fracaso. Según el primer ministro turco Benali Yildirim, la fallida tentativa dejó un saldo de 200 muertos, incluidas cabecillas, mil 440 heridos, 2 mil 839 arrestados, entre ellos generales del ejército. De acuerdo con la agencia oficial de noticias Anadolu, entre los muertos hay 161 civiles o miembros de las fuerzas de seguridad leales al gobierno y 20 militares rebeldes.

Previamente el jefe interino del Estado Mayor, Umit Dunar, señaló que 104 golpistas murieron, se detuvo a casi 3,000 miembros de las fuerzas armadas, se destituyó a cinco generales y 29 coroneles. Llama la atención que horas antes, Dunar declaró que el intento de golpe de Estado fue rechazado por la comandancia del ejército y apoyo de la población, solidaridad histórica que hizo fracasar el intento golpista.

El apoyo solicitado por el presidente turco a la población tuvo tintes de legitimación, para erigirse en redentor y perpetuarse en el poder, ejecutando contrarios al estilo José Stalin en la ex URSS. Lo dicho por Dunar tras la detención de los golpistas de Hulusi Akar, respecto a que varios comandantes fueron tomados como rehenes en el Estado Mayor al inicio del golpe y conducidos a sitios desconocidos, se convierte en sospecha de una acción premeditada y dirigida a contener cualquier oposición en el interior del ejército. Desde el inicio, el primer ministro Yildirim señaló que todo estaba bajo control, lo que para algunos fue demasiado rápido, puesto que sofocar cualquier rebelión, por pequeña que sea, lleva tiempo.

Lo cierto, es que Erdogan es sospechoso de aprovechar el suceso para obtener apoyo en su camino a la sucesión. Occidente no coincide con sus medidas como, la implantación de la pena de muerte, porque está dirigida a sus enemigos, críticos y opositores, al estilo José Stalin. El intento golpista se volvió pretexto perfecto de Erdogan para enjuiciar al clérigo musulmán Fethullah Gulen, asilado en Estados Unidos y cuya extradición es solicitada por el mandatario turco con insistencia.

Gulen ha negado enfáticamente estar involucrado en la asonada y advirtió que se trata de un ardid de Erdogan para enjuiciarlo, por ser opositor a su régimen. Erdogan ha propiciado un clima de temor y zozobra mediante purgas en su gabinete y acciones punitivas contra opositores. El conato golpista, es usado por Erdogan como pretexto para reprimir y otorgarse facultades extraordinarias para perpetuarse en el poder. El mundo lo ve con recelo y sus actos represivos podrían desatar protestas globales que obliguen a la OTAN misma a tomar una posición al respecto. Turquía cuenta con uno de los mayores ejércitos del mundo, con 1 millón 47 mil efectivos y alrededor de 237 generales (aunque México, por ejemplo tiene el doble de generalotes) y no se duda que busque desafiar a Occidente de no cumplirse sus caprichos: a) detener la tentativa Kurda de conversión en Estado; b) mayores recursos para contener la migración siria; y c) impunidad en el comercio clandestino de petróleo de ISIS, que cruza (y parte se queda) por sus fronteras hacia Europa.

Erdogan, previo al golpe restringió el uso de redes sociales, pero las usó desde su celular para comunicarse con la población y llamarla a tomar las calles durante la intentona golpista, el viernes 15 de julio. El 20 de marzo de 2014, Erdogan prometió en un mitin electoral en Bursa, erradicar de raíz a Twitter y otras redes sociales sin importarle la opinión mundial. Los turcos se quedaron sin enviar mensajes de 140 caracteres, hecho sin precedente contra la libertad de expresión. El autoritarismo de Erdogan contra redes sociales, se debió a acusaciones de corrupción oficial que no ha podido parar. Al momento de la intentona golpista, el acceso a Facebook, Twitter y YouTube fue restringido. Según Turkey Blocks, un grupo que supervisa Internet en el país y Dyn, que da seguimiento a la efectividad de Internet y tráfico global, era imposible acceder a medios sociales en el país.

También ha alardeado con revivir al Imperio Otomano (lo que implica recuperar Irak, Kuwait, Siria, El Líbano y demás). Se duda si la OTAN actuará para sostenerlo en el poder. El organismo fue puesto en alerta como cuando un caza desplazado desde la base de la OTAN en Torrejón, España derribó a un avión ruso a solicitud del mandatario turco. Con el autogolpe, este último sería el principal beneficiario al adquirir poderes especiales.

Excesos de Erdogan:

El mandatario ha sido señalado como: 1) beneficiario del crudo que comercializa el EI a través del país; 2) de controlar del flujo migratorio sirio iraquí a Europa que cruza por Turquía; y 3) reprimir y oponerse a la política autónoma del Kurdistán. En suma, ha abierto varios frentes de conflicto:

  • Se enemistó con Rusia, tras el derribo de un avión en la región turcomana.
  • Con Europa y en especial con Alemania, por lucrar con la crisis de refugiados sirios y su paso por Turquía.
  • Con Estados Unidos, por su apoyo a ISIS y grupos afines a este.
  • Al censurar y reprimir a críticos y opositores como el Movimiento Hizmet, que lidera Fetullah Gulen.
  • Ordenar la detención poco clara de 2 mil 261 personas, 501 enviadas a la cárcel y 623 liberadas con reservas, según el Movimiento Hizmet.
  • Distanciarse con los medios y ante los hechos del 15 de julio, detuvo a 35 periodistas.
  • Detuvo 14 meses a Miss Turquía, Merve Buyuksarac, por compartir en su cuenta de Instagram un poema satírico. La acusaron de insultar al gobierno.
  • Ha reprimido a usuarios de redes sociales, enviando a dos mujeres a la cárcel por tuitear críticas al presidente. Estableció fuertes controles en el uso de Facebook, Youtube y Twitter.
  • El periódico Zaman, de mayor tiraje de Turquía (635 mil ejemplares), fue intervenido por un fideicomiso y redujo su tiraje a tres mil.
  • Alineó las principales páginas de periódicos y columnistas, que ahora lo apoyan y dejaron de criticar sus aspiraciones de eternizarse en el poder.
  • Intervino universidades de Estambul, Diyabakir, Esmirna, Bursa y Konya, para controlar movimientos estudiantiles críticos.
  • Ipek Media, consorcio de radio y televisión, fue intervenida el 28 de octubre de 2015 y cerrada en febrero del 2016.
  • Ordenó el cierre de 7 canales de noticias y cultura de la comunidad kurda y Al Jazeera.

Ante ello, cadenas como CNN han señalado que asistimos a un intento de autogolpe de Erdogan, para reforzar su poder y permanencia al frente del gobierno turco. El mandatario acusó a seguidores de Gulen (su otrora aliado), de organizar el golpe y ordenó detener a militares no leales a su investidura, a quienes arengó que pagarán un alto precio por su traición. Los seguidores de Gulen condenaron por escrito el acto. Las autoridades han destituido a 2 mil 745 jueces; 10 miembros del máximo tribunal administrativo del país, acusados de vínculos con Gulen. Se arrestó a 48 integrantes del tribunal administrativo y 140 miembros del tribunal de apelaciones.

Las calles de Ankara y Estambul, aún lucen desiertas y la mayoría de negocios cerrados. La asonada dio a Erdogan mayores armas contra sus opositores, para transformar el papel de presidente de figura ceremonial a centro efectivo de poder.

Se fortaleció para demostrar que es invencible, periplo que podría desencadenar conflictos de mayores proporciones en el país, región y abonar el terreno para una conflagración global.

 

 

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