En búsqueda del tiempo mexicano…El Foro, la cueva de Alí Babá y los 31 ladrones, su divino derecho al fraude

Por: Armando Leal

@armandoleal71

El jefe de los ladrones fue el primero en aparecer;

y luego, de pie en la entrada, vio y contó

a sus hombres al salir, tras de lo cual dijo

las palabras mágicas, ‘¡Ciérrate, sésamo!

Fraude, la Real Academia de la Lengua define la palabra como una acción contraria a la verdad y a la rectitud, es una actitud que una o varias personas cometen contra otras u otra para engañarlo. Durante décadas, la plaza pública mexicana se ha acostumbrado a la trampa que cotidianamente cometen sus figuras públicas: políticos, empresarios, periodistas, artistas, creadores, policías, fuerzas armadas y…

En 1988, las elecciones fueron fraudulentas, también las de 2006 y muy probablemente las de 2012. Es de llamar la atención que el último proceso electoral en el que participó el dictador Díaz (1910) ganará con el 98.96 por ciento de los votos, cuando su legitimidad y el descontento social estaban al máximo. La democracia representativa mexicana ha sido una falacia.

Fraude es una palabra común en la historia política, económica y social del país. Políticos arreglando los resultados de las elecciones, haciendo fraude en el manejo del presupuesto público: robándoselo; periodistas engañando a sus audiencias creando noticias u ocultando la realidad: los montajes de Loret, de Televisa y TV Azteca; policías practicando el fraude a la ley, extorsionando ciudadanos; empresarios evadiendo el pago de impuestos, llevándose tajadas ilegalmente del presupuesto, imponiendo políticos timando.

En el ámbito académico-intelectual también se practica el fraude, estudiantes que hacen trampa en el examen, que plagian el contenido de sus trabajos o hasta de su tesis; también está la estafa de los académicos consagrados, esas “vacas sagradas” que lo mismo le plagian a sus ayudantes o estudiantes sus trabajos; o bien, hacen pasar ideas de otros cuando no lo son.

El ciudadano también comete fraude, cuando decide no pagar impuestos, pasarse un alto y darle una “mordida” al oficial de tránsito, cuando se arregla con el juez para no ir a la cárcel por un crimen. Las élites mexicanas fundamentan parte de su poder en el fraude, el cual a la postre es un ejercicio de su privilegio, que en los hechos se vuelve un derecho adquirido de clase.

El burro de Peña Nieto obtuvo el grado de licenciatura cometiendo fraude académico, un porcentaje importante de su tesis fue plagiada de diversos libros; tal vez, en el entramado fraudulento del que el político es producto, resultaba para él, peccata minuta. Fraude fue el que cometió el régimen panista neoliberal para evitar que la democracia llevara a la presidencia de la República al candidato y actual presidente: Andrés Manuel López Obrador.

La historia fraudulenta de la patria es larga y llena de intríngulis propios de la dinámica corrupta de las élites: “son corruptos, pero no pendejos” ‒dice la sabiduría popular en torno al fraude y la corrupción‒ Hoy se debate en el espacio público mexicano el fraude que 31 académicos y científicos, que ejercían como funcionarios públicos, cometieron.

Los 31 académicos y científicos fueron funcionarios públicos en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y cometieron fraude al Estado mexicano. La acusación de la Fiscalía General de la República (FGR) habla de la malversaciónde al menos 287 millones de pesos durante el periodo que va de 2011 a 2018.

Investigaciones periodísticas describen el modus operandi de los 31 ladrones académicos y científicos, cómo fundaron la asociación Foro Consultivo Científico y Tecnológico A.C. (Foro A.C.) siendo funcionarios públicos del Conacyt y luego pasaron a ser directivos del Foro.

En la administración pública se habla de las puertas giratorias, funcionarios públicos de “primer nivel” que terminan trabajando en el sector privado, siendo funcionarios de PEMEX al concluir el encargo pasaron al sector privado, asesorando a industrias energéticas internacionales.

Los 31 ladrones académicos y científicos aprovecharon su influencia y poder para beneficiar a su asociación. De acuerdo a la organización PODER: el Foro A.C. “fue la vía que utilizó un grupo de académicos para usurpar funciones públicas y beneficiarse por más de 16 años de fondos públicos discrecionales del Conacyt”.

Los 287 millones de pesos que el Foro A.C. recibió de Conacyt se usaron en viajes al extranjero, desayunos y compras por internet, de la investigación de la FGR destaca la compra de un inmueble ubicado en la alcaldía Coyacán por un costo de 17 millones de pesos; de acuerdo a la investigación del periodista Ricardo Balderas, el lujoso inmueble pudo haber sido sufragado con parte de los “…30 millones de pesos de un contrato que pudo relacionar con una investigación sobre el derrumbe de la mina Pasta de Conchos.”

En los últimos años del siglo pasado, en el ámbito académico y científico se puso de moda una forma de operar y obtener presupuesto público, así se crearon una gran cantidad de consultorías que, bajo el estatuto legal de una Asociación Civil, que en teoría no tiene fines de lucro y no paga impuestos, los “investigadores” recibieron millones de pesos del presupuesto público.

Muchas de las evaluaciones educativas de los centros educativos son realizadas por estas A.C., empresas de académicos de universidades públicas que evalúan los centros educativos en los que trabajan. Este parapeto “legal” también les sirve para evaluar a las instituciones gubernamentales y sus políticas públicas. El Foro realizó un “diagnóstico” sobre la viabilidad o no de rescatar los cadáveres de los mineros de Pasta de Conchos, por dicha evaluación obtuvo 30 millones de pesos. 30 millones de pesos por decir NO. 30 millones de pesos por ser cómplices “científicos” de una catástrofe.

Resalta el caso de la física Julia Tagüeña, quien antes de coordinar el Foro (2018 a 2020), fue directora adjunta de Desarrollo Científico del Conacyt de 2013 hasta octubre de 2018; durante el último año como funcionaria pública del Conacyt, Tagüena adjudicó de forma directa al Foro 50 millones de pesos; de acuerdo a la investigación de Balderas, se trata del montó más alto asignado al Foro desde 2011.

La investigación del periodista Balderas evidenció que los 50 millones de pesos, “…se gastaron en viajes internacionales, viáticos, nóminas y gastos a empresas como Amazon, Google, Cabify, Lumen y Adobe.”, de ellos resalta el sueldo que la científica se asignó como coordinadora del Foro por un monto de 107,700 pesos mensuales.

La figura de la A.C. impediría al Foro allegarse de recursos por venta de servicios profesionales; sin embargo, obtuvieron 30 millones de pesos con parte de los cuales adquieren la exclusiva casona en Coyoacán. De 2011 a 2018, el Foro recibió al menos 287 millones de pesos del presupuesto público, de los cuales no ha rendido cuentas; o bien, lo ha hecho bajo engaños, sus miembros se beneficiaron de sus cargos públicos para asignarse esos casi 300 millones de pesos, para luego viajar, brindarse grandes banquetes sin entregables de por medio, lo cual es un FRAUDE.

Durante el periodo neoliberal, la educación, la ciencia, la investigación, el arte y la cultura sufrieron grandes mellas en su presupuesto; sin embargo, esto no impidió que élites de científicos, investigadores, artistas y creadores se hayan dado una vida de reyes.

Los 31 ladrones de Alí Baba, investigadores, científicos y académicos “renombrados” cometieron FRAUDE a la nación, deben de rendir cuentas sobre esos casi 300 millones que recibieron durante siete años. No sólo se trata de un informe detallado de la forma en que gastaron cada peso, sino de la actividad científica, académica y de investigación que desarrollaron ¿cuáles son esas costosas investigaciones que realizaron? ¿qué productos crearon? ¿qué beneficio social se obtiene de ellos?

Si el Foro fuera una empresa privada ‒que en los hechos se maneja como tal‒ estaría obligada a entregar los que produjeron durante esos años. El pueblo de México es el patrón de esos científicos, debemos exigirles que nos entreguen el producto por el cual los contratamos, si no lo hacen, deberán ir a la cárcel, como cualquier criminal.

Hoy reconocemos a los 31 ladrones de Alí Baba, investigadores, científicos y académicos “renombrados” por su audacia de pretender vivir como ricos, cuando no se han ganado lo que el Estado mexicano invirtió en ellos; sabemos de ellos, no por sus aportes a la ciencia mexicana, sino por ser funcionarios públicos, con altos grados académicos y que le han robado a la nación más de 287 millones de pesos del presupuesto público. Cada uno de esos 31 ladrones de Alí Baba, investigadores, científicos y académicos “renombrados” cometieron FRAUDE y por ello deben ser juzgados e ir a la cárcel.

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