El museo de la inocencia: recuerdos hechos objetos

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Turquía. 1975. Kemal Basmaci y su prometida Sibel salen a cenar y esa noche él conoce a Füsun, una vendedora a quien le compra una bolsa de diseñador. A pesar de estar a punto de casarse, Kemal no puede evitar sentirse atraído hacia esa mujer que lo hará vivir una pasión muy intensa, dejándole muchos recuerdos que intentará conservar.

El museo de la inocencia es un trabajo del escritor turco y ganador del Premio Nobel de Literatura, Orhan Pamuk, quien sitúa esta historia en su país natal y en un momento histórico muy particular ya que, en la década de los setenta, Turquía se abría a la cultura occidental, trayendo consigo una especie de revolución en el comportamiento y pensamiento de sus habitantes. 

Y un producto de ese cambio es Kemal, el protagonista, quien es además el narrador y que ejemplifica a la perfección la forma en la que la gente joven abraza esos cambios. De igual forma, su prometida es una mujer que se deja llevar por la modernidad, por lo cual se terminan relacionando, aunque Füsun, la chica que lo vuelve loco, es diametralmente opuesta a ambos en muchos sentidos.

El autor plantea las diferencias sociales tan fuertes a través del clasismo, que es más que evidente, y también muestra a dos mujeres que, aunque pertenecen a estratos sociales distintos, han vivido las mismas condiciones, puesto que la cultura de la virginidad antes del matrimonio prevalece fuertemente en la sociedad turca y, es tan importante, que margina a quienes no comulgan con ella, siendo éste el caso de Sibel y Füsun. 

Esta circunstancia ilustra a la perfección a un pueblo que, por mucho que intente ser abierto, aún se resiste a abandonar algunos de sus valores para dejarse llevar por la influencia de Occidente. 

Y otra de esas conductas sería el machismo que por momentos se hace presente en la figura de Kemal, por lo que el lector desaprobará varias de sus conductas, pero no podrá evitar sentir cierta empatía por este hombre que se deja llevar por el amor y la pasión que experimenta por una muchacha diez años menor que él y que, además, es su parienta lejana, todo ello en un lapso de dos meses tremendamente intensos.

Es así como se nos habla de la obsesión, esa que lleva a perderlo todo y a la vez llevar a un ser humano a realizar actos de diversas magnitudes, ya que Kemal, en un afán por atrapar el tiempo en forma de recuerdo, comienza a coleccionar objetos de Füsun tales como colillas de cigarro, lápices labiales, cerillos, entre otros, para así tenerla presente, y va creando un museo que realmente existe en Turquía y que se llama igual que este libro. 

A pesar de lo corto del idilio, la recolección de objetos dura por años y es un claro ejemplo de la fuerza del amor, pero también de ese intento de los seres humanos de aferrarse a las memorias de un romance apasionado a través de atesorar todo aquello que haya sido usado o tocado por la persona amada, y así evocar momentos o transportarse a épocas donde hubo felicidad.

El museo de la inocencia es un libro que tiene un arranque ágil, pero por momentos su ritmo cae debido a la gran cantidad de detalles en sus descripciones, lo cual provoca que el lector sienta que le sobran páginas (640 divididas en 83 capítulos) y pierda el interés a ratos, pero en la parte final se recupera y nos brinda un desenlace que dejará al lector meditando sobre aquellas pasiones que arrasan con todo, empezando por aquellos que las viven y que jamás vuelven a ser los mismos una vez que pasó ese huracán.

El museo de la inocencia. Orhan Pamuk. 2008. Editorial Debolsillo.

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