El helicóptero militar que sobrevoló la CDMX previo a las mañaneras de AMLO

Por Rivelino Rueda

Las aspas del helicóptero militar Sikorsky Aircraft UH-60M Black Hawk sacuden con fuerza el follaje de los árboles que se encuentran en la esquina de Calzada de Tlalpan y Viaducto Miguel Alemán. Así ha sido todas las mañanas durante los últimos seis años. 

     La misteriosa aeronave planea el descenso puntual, diez minutos antes del inicio de la última conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional. El ritual fue el mismo desde el inicio de este sexenio que fenece. 

     Movimientos de militares al interior del inmueble. Soldados atentos en las cuatro torres de vigilancia. Un vehículo de bomberos y una cuadrilla de cinco elementos de ese Heróico Cuerpo a un costado del inmenso armazón de acero de 20.17 metros de largo por 5.15 metros de alto. Las aspas y los motores del helicóptero se detienen. Silencio. 

     En unos minutos, como un acto ensayado una y otra vez, el presidente López Obrador entra al Salón Tesorería de Palacio Nacional para dar inicio a su mañanera número 1,438. La última. 

     El ritual del misterioso helicóptero militar sobrevolando el sur de la Ciudad de México, previo a las conferencias matutinas del tabasqueño, sólo se interrumpió en algunas ocasiones: las dos veces que el mandatario se contagió de Covid-19; cuando tuvo un “desmayo transitorio” durante una gira por Yucatán, en abril de 2023, y cuando realizaba las mañaneras en algún estado de la República. Nada más.

     En ese punto, que hasta noviembre de 2018 albergaba al Segundo Batallón de Guardias Presidenciales, y que con la desaparición del Estado Mayor Presidencial (EMP) se convirtió en el 24 Batallón de la Policía Militar, se acondicionó un helipuerto para el aterrizaje y despegue del helicóptero del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos con la matrícula 1075.

     La aeronave, que está asignada al jefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo –quien a partir de este 1 de octubre será el titular de la institución castrense en el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo–, surcó el cielo de la Ciudad de México todas las mañanas, de un punto en el surponiente de la capital del país, por la zona del Ajusco, hasta esta céntrica base militar ubicada en la colonia Asturias, alcaldía Cuauhtémoc, a sólo 3.5 kilómetros de Palacio Nacional.

     Desde 2019, Reversos le dio seguimiento puntual a ese vuelo, que cobró más notoriedad en los inciertos y tediosos días de encierro por la pandemia de Covid-19. 

     En un principio se asumió como un traslado natural por la contingencia sanitaria, pero ya a finales de 2021, cuando se decretó el “regreso a la normalidad”, el vuelo del Sikorsky Aircraft UH-60M Black Hawk matrícula 1075 continuaba. Y continuó hasta este lunes 30 de septiembre, día de la última conferencia mañanera de Andrés Manuel López Obrador.

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El convoy del Sistema de Transporte Colectivo-Metro (STC) pasa velozmente con dirección a la estación Chabacano de la Línea 2. Calzada de Tlalpan, en ese tramo ya Calzada San Antonio Abad, comienza a tomar su fisonomía natural en la mañana del martes 14 de diciembre de 2021. La oscuridad todavía se aferra al cielo de la Ciudad de México. Avanzan los minutos y el crepúsculo gana lentamente la batalla. Son las 6:51 de la mañana.

     El bote de tamales humea y sus vapores congregan a un grupo de trabajadores de limpia de la Ciudad de México. De por allá también llegan algunos familiares de pacientes del Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones Dr. José María Rodríguez, en la esquina de Tlalpan y la calle J. Toribio Medina. 

     Por allá una concha, por acá un bolillo con café, del otro lado piden una guajolota. Atole de fresa o de arroz con leche. No hay más. Alguien enciende un cigarro y lo acompaña con su refresco de cola. El cielo se cimbra de pronto…

     Algunos desmañanados comensales pegan un brinco y voltean hacia el Poniente, hacia el punto exacto que emite el descomunal ruido. Otros, los menos, como Don Nacho, el dueño del negocio ambulante, o sea, de la destartalada bicicleta de panadero, ni se inmutan. Un helicóptero militar Sikorsky Aircraft UH-60M Black Hawk pasa a metros de sus cabezas y se posa un poco más para allá, en el patio central del otrora Cuartel de Guardias Presidenciales.

     “¿Quién viajará ahí?, pregunta el del cigarro y la Coca Cola mañanera. “Sepa la chingada”, responde Don Nacho. “¿Y cuánto tiene que ese helicóptero aterriza aquí?”, interrumpe un desmañanado con guajolota de tamal de mole en mano. “Tres, cuatro años”, corta el vendedor de desayunos rápidos y le pide a su chalán que cobre un pedido.

     Las dudas se tendrán que dirimir a través de solicitudes de información, vía transparencia, dirigidas a la Secretaría de la Defensa Nacional, a pesar de que es sabido que la institución militar, en estos casos, siempre aduce motivos de “seguridad nacional” para no entregar los requerimientos. No está demás.

     Las solicitudes se realizan a través de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) a la par de recorridos constantes al sitio, ahora por las calles aledañas a la zona militar, es decir, por José Antonio Torres y por Juan E. Hernández y Dávalos. La misma dinámica. El helicóptero desciende minutos antes de las conferencias matutinas de López Obrador. 

     Ahí permanece estacionada la aeronave hasta las dos, tres o cuatro de la tarde. Luego emprende de nuevo el vuelo hacia el surponiente de la ciudad.

     Aunque el Ejército niega entregar información sobre la fecha exacta en el que ese sitio comenzó a ser utilizado como helipuerto, a través de la respuesta a la solicitud de información con el folio 330026422000263, con fecha del 8 de febrero de 2022, al final responde al requerimiento por la interposición del recursos de revisión con el folio RRA/2135/22.

     El 7 de marzo, la Sedena informa: “Se hace de su conocimiento que después de realizar una nueva y exhaustiva búsqueda en el archivo de la Comandancia de la Fuerza Aérea Mexicana, se obtuvo que el área habilitada como helipuerto en el 24/o. Batallón de Policía Militar, se comentó a utilizar a partir del 1/o. de diciembre de 2018”.

     La fecha en que inició ese misterioso puente aéreo correspondía, entonces, al día en que Andrés Manuel López Obrador rindió protesta como presidente constitucional de México ante el Congreso de la Unión.

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Julián Hinojosa es vigilante, portero y responsable del mantenimiento de un edificio departamental en la calle Juan E. Hernández y Dávalos, vialidad lateral al 24/o. Batallón de Policía Militar. Desde la azotea del inmueble observó varios aterrizajes del helicóptero militar. 

     Todos los que observó fueron con la cabina de la aeronave apuntando hacia el Norte, es decir, hacia ese edificio, y con la cola del aparato con orientación hacia el Sur, es decir, hacia la calle J. Toribio Medina.

     “Alguna vez sí vi a unos hombres de traje bajar del helicóptero, pero casi siempre vi puro soldado (sic)”, comenta el hombre de unos cuarenta años. Luego se saca la gorra beisbolera de la cabeza y se rasca un cráneo avasallado por la calvicie. Asimila unos segundos la pregunta. Saca cálculos. “Sí han habido quejas de los vecinos por el ruido de esa cosa, pero nunca han hecho nada”.

    López Obrador comentó en una conferencia matutina, casi al inicio de su gobierno, que ningún funcionario público de su administración tenía permitido viajar en aeronaves especiales, aunque el mandatario mencionó las únicas excepciones en esta medida de “austeridad republicana”: los secretarios de Relaciones Exteriores (SRE) y de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). En aquel tiempo estaban al frente de esas dependencias Marcelo Ebrard Casaubón y Alfonso Durazo Montaño, respectivamente.

     Además –añadió el presidente–, los titulares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el general Luis Cresencio Sandoval González; de Marina y Armada de México (Semar), el almirante José Rafael Ojeda Durán, así como la secretaria de Gobernación. En ese momento Olga Sánchez Cordero era la titular de la dependencia. No más.

       La Sedena aseguró en la respuesta de transparencia que en los traslados del Sikorsky Aircraft UH-60M Black Hawk no han viajado funcionarios civiles, aunque su información es ambigua. 

     En la respuesta al recurso de revisión con el folio RRA/2135/22, la institución castrense señaló: “No se localizó registro con la cantidad de funcionarios civiles que han viajado en helicópteros militares, por no ser necesario para las áreas militares realizadas por dicha Comandancia (de la Fuerza Aérea Mexicana)”.

     Un piloto de la Fuerza Aérea, que pide el anonimato, comenta a Reversos que dicho helipuerto fue instalado en ese sitio por su cercanía con Palacio Nacional, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador determinó que fuera su lugar de residencia desde el inicio de su gobierno.

     “Cuando los anteriores presidentes vivían en la Residencia Oficial de Los Pinos, hoy convertida en museo, no había esa necesidad de contar con un helipuerto cercano a Palacio Nacional porque los helicópteros de la Fuerza Aérea aterrizaban, ya sea en el Campo Marte o en el Campo Militar número 1, cercanos a Los Pinos. Con la desaparición del Estado Mayor Presidencial se aprovechó esa zona militar, cercana al Zócalo”.

     El piloto militar afirmó a esta revista digital que sí han viajado funcionarios civiles en el Sikorsky Aircraft UH-60M Black Hawk que aterrizó previo a las conferencias matutinas del tabasqueño, aunque rechazó mencionar los nombres de los servidores públicos. 

     También expuso que otra de las funciones de ese helipuerto fue para reforzar el perímetro de seguridad en torno al presidente, dada su cercanía con Palacio Nacional, pero además como un “punto estratégico” para cualquier eventualidad que hubiera puesto en riesgo la seguridad nacional o la misma integridad del jefe del Ejecutivo federal.

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Es el último vuelo (al menos en este sexenio) del misterioso helicóptero militar que sobrevoló la Ciudad de México previo a las mañaneras de Andrés Manuel López Obrador. Es el 30 de septiembre de 2024.

     A finales de enero de 2021, a mediados de enero de 2022 y los últimos días de abril de 2023, el Sikorsky Aircraft UH-60M Black Hawk de la Fuerza Aérea no realizó este habitual trayecto. 

     La cancelación de estos vuelos fue porque no se realizaron las habituales conferencias mañaneras en Palacio Nacional por los contagios que tuvo el presidente del virus Covid-19. Tampoco hubo traslados los días en los que el tabasqueño realizó sus encuentros matutinos con la prensa fuera de la Ciudad de México.

    Pero sí se dio ese puente aéreo los días en los que López Obrador tuvo eventos masivos en el Zócalo capitalino, sobre todo en fines de semana o días festivos, como la conmemoración del Grito de la Independencia, el Desfile Militar del 16 de septiembre, los Informes de Gobierno, o alguna conmemoración relativa a las fechas del calendario obradorista, como el 1 de julio o el 1 de diciembre, día del triunfo del tabasqueño en la elección presidencial de 2018 y de su toma de protesta.

     Fueron alrededor de 2,600 traslados en ese helicóptero militar en este sexenio, descontando los días en los que López Obrador tuvo problemas de salud o realizó sus mañaneras en otros estados de la República. 

     Fueron trayectos de alrededor de 15 minutos de ida y 15 minutos de vuelta, de un punto en el surponiente de la Ciudad de México a Viaducto Río de la Piedad casi esquina con Calzada de Tlalpan. Fueron en total 78,000 minutos, es decir, 1,300 horas; es decir, un estimado de poco más de 54 días continuos de vuelo (casi ocho semanas, casi dos meses) del Sikorsky Aircraft UH-60M Black Hawk de la Fuerza Aérea.

     De acuerdo con la respuesta a la solicitud de información a la Sedena con el folio 3300264220005942, con fecha del 24 de octubre de 2022, el costo por “hora vuelo” de un helicóptero UH-60M es de 69,072 pesos. Esto significa que el puente aéreo que mantuvo el helicóptero militar con la matrícula 1075 a lo largo de este sexenio tuvo un costo total aproximado de 89.7 millones de pesos.

     La aeronave se levanta a un costado de la calzada San Antonio Abad. Los follajes de los árboles aledaños se sacuden con fuerza por el torbellino que provocan las hélices y los poderosos motores del helicóptero del Ejército. Transeúntes y automovilistas que pasan por la zona sólo miran, curiosos, las maniobras del imponente aparato.

     Es el 30 de diciembre de 2024. Es el último día de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Faltan quince minutos para que el reloj marque las seis de la tarde. En unas horas Claudia Sheinbaum Pardo recibirá la banda presidencial de manos de la gran Ifigenia Martínez, a unos diez kilómetros de este punto. 

@RivelinoRueda

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