El corazón de las tinieblas: navegar lejos de la luz

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

El marino Charles Marlow le cuenta a sus compañeros acerca de un viaje que hizo a África en un barco de vapor. El motivo fue la búsqueda de Kurtz, un comandante de marfil. En esa travesía descubre un mundo aparte y, en el proceso, lo más oscuro del ser humano.

    El corazón de las tinieblas es un trabajo del escritor inglés de origen polaco Joseph Conrad y que es todo un clásico de la literatura universal. Este texto corto es narrado por una tercera persona por momentos, para después conocer la voz de Marlow, a quien acompañaremos desde su salida de Londres hasta que se interna en las profundidades del continente africano, en la búsqueda de este hombre misterioso.

    A medida que avanza el viaje, Marlow hace detalladas descripciones de todo aquello que va observando. 

    El lector es testigo del choque cultural que de entrada experimenta, ya que no comprende del todo la idiosincrasia de los habitantes, cuyos comportamientos podrían ser catalogados como salvajes, pero que al menos no sufren por las condiciones adversas del ambiente, como él, ya que son personas que viven con mucha dignidad a pesar del sometimiento de sus colonizadores, quienes, de manera brutal, ejercen el control, a la vez que ellos mismos sufren por estar en un territorio que les es ajeno y lidian con el hambre, el clima y las enfermedades.

    El autor hace uso de sus propias experiencias como tripulante de un barco de vapor que viajó al Río Congo para plasmar en su texto todo aquello que observó y que lo impactó, al grado tal de ser capaz de transmitirlo y lograr el pleno involucramiento del lector. 

    Aunque jamás menciona nombres de lugares, se asume que la historia se sitúa en uno de los tantos países que fueron colonizados por alguna nación europea, como podría ser justamente el antiguo Congo Belga (hoy República Democrática del Congo), donde el rey Leopoldo II de Bélgica devastó este territorio. 

    Se nos habla de todo aquello que implica el colonizar a un pueblo, esto es, el uso de la fuerza bruta para mantenerlos a raya; el intentar acabar con sus tradiciones y costumbres con el argumento de que hay salvarlos de su ignorancia e iluminarlos y educarlos, aunque eso signifique despojarlos de su identidad, y cómo es que los seres presuntamente civilizados no suelen ser tan diferentes de aquellos a los que ven por debajo de su hombro y que los consideran como animales.

    Pero sin duda el personaje más importante de El corazón de las tinieblas es el señor Kurtz, ese enigma hecho persona al que Marlow intenta descifrar y que, una vez que lo hace, descubre que dentro de él reside lo peor de la humanidad. 

Es decir, la ambición desmedida; la inteligencia aplicada para el mal; la locura; el culto a la personalidad, puesto que permite que los nativos lo veneren como si fuese un dios; la corrupción llevada al extremo y, sobre todo, el salvajismo que él busca eliminar se le ha metido en lo más hondo. 

    El autor muestra en pocas páginas, pero de forma por demás contundente, la deshumanización no sólo de él, sino también de Marlow, quien en este viaje se conoce a sí mismo e intenta no perder su humanidad en medio de esta selva que roba todo de todos, hasta su esencia misma.

El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. 1902. Editorial Cátedra.

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