El conformista: ensayo sobre el totalitarismo

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Italia. Década de los treinta. Marcello es un empleado del gobierno, común y corriente. La mayor parte de su vida ha sido sin sobresaltos, viviendo una vida que podría denominarse como normal, hasta que el pasado regresa para ajustar cuentas.

El conformista es un trabajo (uno de los más conocidos) del escritor italiano Alberto Moravia, quien sitúa esta historia en su país natal y en una época muy particular, que es la Italia fascista gobernada por Benito Mussolini y en donde el protagonista trabaja como funcionario de los servicios secretos de la policía. 

Se nos cuenta su vida desde que era pequeño y, desde entonces, se empieza a ver que esa normalidad que posee no es del todo real puesto que es un ser que no muestra sus emociones ni sentimientos y eso no pasa desapercibido para Marcello. 

Aun así decide hacer una vida como la de cualquier otra persona, ya que se casa, tiene una hija y se convierte en un burócrata, todo esto con el fin de ser un ser humano como debe de ser y que no se destaque más que de buena manera.

A través de Marcello, el autor hace un retrato justamente de la gente que ha vivido bajo un régimen que demanda obediencia total y que no permite los cuestionamientos, por lo que la uniformidad se convierte en la forma de vida y, por qué no, en el único modo de sobrevivir, aunque esto implique el perder la individualidad y convertirse en uno más del montón, forzando así a quienes aún no han llegado a ese punto a buscar la aprobación de los que ya están ahí, llevándolos a renunciar a su esencia. 

Es el caso de Marcello, que pierde sus valores para no destacar y no convertirse en una especie de disidente del sistema. Y es por eso que se involucrará en una misión secreta que tiene su carga de peligro y que lo pondrá en contacto con personajes que le revelarán un lado suyo que jamás supo que tenía.

Este libro también nos habla de la infancia y del peso de las acciones, tanto propias como del entorno que rodea a un niño, y que determinan en gran medida cómo será ese ser una vez que crezca y se desarrolle, y cómo se relacionará con los demás. 

El autor nos cuenta a detalle la infancia de Marcello para ilustrarnos su situación y, más en específico, un hecho que lo marcó, aun y cuando durante su vida él trata de olvidarlo, puesto que no tuvo (o cree que no tuvo) consecuencias duraderas, pero que se le hará presente y tendrá que lidiar con ello desde una perspectiva no sólo de adulto, sino de una persona que ha bloqueado recuerdos y emociones.

El conformista es un texto con un lenguaje muy claro y por demás rico en descripciones, sobre todo del mundo interior de su personaje principal, a quien el autor, a través de un narrador en tercera persona, describe de forma tan minuciosa y precisa al grado de desmenuzar sus sentires y pensares. 

La gente que comparte este microcosmos con él son personajes muy bien escritos y delineados, además de con muchos matices, lo cual contrasta con la búsqueda de la normalidad que Marcello tanto persigue, pero que en realidad es conformidad. 

Es así como en cuatro partes se nos cuenta esta historia, contada en un tono muy pesimista, pero que a la vez nos ilustra sobre los peligros de la represión en todos los niveles.

El conformista. Alberto Moravia. 1951. Editorial Debolsillo.

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