El agua, ¿mercancía o derecho universal de la humanidad?

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“El conservadurismo se caracteriza por su reticencia o recelo al cambio. Los conservadores abogan por mantener la tradición, apoyándose en la creencia en la imperfección humana y en el intento de mantener lo que consideran la estructura orgánica de la sociedad” (Antonio Gramsci, s/f)).

En esta era de la concreción material per se de la vida cotidiana, la disipación de objetos banales y bajo la idea de desechar la productividad social, todas estas condicionantes y las aspiraciones mercantilistas afectan, sin lugar a dudas, el entorno inmediato. No obstante se convierte en un proceso objetual, es decir, un objeto permeable, transferible y enajenante. 

Las condiciones actuales de “cosificación” del ser social y de su propia esencia de existencia se depredan. Esto quiere decir, se encuentra en graves condiciones de extinción por las formas de dominio y minimización de esencias sociales. He ahí entonces  la sociedad del presente esté al borde de la vulnerabilidad socioambiental. El vital líquido se valoriza en el mercado y para el pueblo es una alternativa de sobrevivencia generacional de vida. Veamos sus desenlaces:

Primero, por la dependencia de las condiciones materiales de la sociedad con la naturaleza para reabastecerse en condiciones equitativas socialmente de los recursos naturales; segundo, el modelo de apropiación de la naturaleza sobre una idea impuesta de premisas irracionales; tercero, existe una ideología basada en esquemas distantes de nuestras sociedades.

Por ejemplo, inferencia de bienestar a la occidental donde se resume a consumir objetos banales, aunado a desechar objetos no biodegradables y contaminantes para la sociedad y, cuarto, en este caso, el problema del agua: sus desequilibrios en su ciclo natural cuando inciden las acciones externas; en el subsuelo; como de lagos, ríos y océanos. 

Sutilmente se acuña la idea necesaria, en este sentido, el desarrollo basado en las tendencias de construir objetos por encima de las necesidades colectivas; cuarto, el derecho de producir y consumir en condiciones de desigualdad; en esta perspectiva, provoca, entre otros factores, cinco elementos a saber: a) se produce para la acumulación ampliada del capital; b) se sobreexplota a la clase trabajadora por encima de su propia reproducción; c) las actuales condiciones de reproducción están diseñadas para mantener el statu quo e imponer sobre situaciones paupérrimas a la sociedad; d) las actuales políticas de contención son esencias de las políticas neoliberales desde hace cuando menos más de cuatro décadas y; e) la sociedad del presente choca contra las exigencias y necesidades del capital, en detrimento de los escenarios de reproducción para la subsistencia de la humanidad. 

Por ello, todos los recursos en el capitalismo son mercancías; el agua es otro de los objetos en la especulación.

Estos elementos están en peligro de reprivatización. De continuar con estas tendencias mercantiles y acaparamiento de la naturaleza, la humanidad no tendrá otra alternativa más que luchar por revertir la situación o dejar en manos del mercado y sucumbir al imponerse los intereses de las trasnacionales y enriquecerse a costa de las necesidades de la sociedad en general. 

Estas acciones nos evidencian el momento que conduce hacia la destrucción social y natural. De la misma manera se destruyen los elementos imprescindibles para la reproducción social, económica y territorial, se agudizarán sin posibilidades de restaurar o encarar los agentes socioeconómicos que se han apoderado de la naturaleza, a cambio de su depredación. He ahí, el agua importante de sobrevivencia en cada periodo histórico de la existencia de los seres vivos.

En este sentido, hoy preocupa tanto la crisis del agua; la depredación de su abastecimiento socialmente y la escasez determinada por la privatización de los recursos naturales y humanos. Ante ello, es necesario analizar tres elementos para comprender por qué existe la crisis socioambiental; la crisis del agua y la crisis alimentaria. Claro, por citar solamente tres elementos contradictorios en el llamado “merado libre” del capitalismo. 

También, interesa a la academia consecuente y comprometida con las demandas sociales tomar un reposicionamiento hacia las comunidades. Hoy es fundamental la participación patrimonial en estas cuestiones de saqueos. Por ello, es pertinente la toma de decisiones e incluirlas en las políticas sociales de los estados; al tiempo encarar las dinámicas privatizadoras. 

No obstante, en el presente debemos reivindicar el “valor de uso” de la naturaleza, es decir: “el valor de uso no se realiza más que en el uso o el consumo. Son valores de uso los que constituyen el contenido material de la riqueza, cualquiera que sea la forma social de ésta. 

En la forma de sociedad que hemos de considerar constituyen al mismo tiempo los portadores materiales del valor de cambio” (Marx; 1976; 43-44). El agua entonces debe considerarse un “valor de uso” para su consumo y no monopolizar para la acumulación capitalista.

De modo entonces, es necesario proponer a la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum, que impulse la idea propuesta de convertir el agua y otros recursos vitales para la reproducción social a consuno universal para la vida. Por supuesto, continuar con la idea de “primero los pobres” y paguen el derroche los ricos que se han enriquecido a costa del pueblo explotado de México, así como de la humanidad para recuperar la esencia del bien natural a social, otorgado por la naturaleza. 

Contrario a lo que, hasta el presente, el capital en su afán de acumulación ampliada y dominante en la actualidad. Asimismo, es el reto de reconstruir otra sociedad basada en la inclusión solidaria con reparto de las utilidades de manera equitativa y proponer la producción social para todos los productores. En consecuencia, el agua será un elemento de consumo necesario para la humanidad y no del mercado neoliberal que impone esa mano negra depredadora.

Asimismo, debemos replantear que, ante las instancias gubernamentales, más allá de la democracia participativa, declarar como recurso vital sin condición alguna, el agua es un derecho de reproducción, hacia el consumo de la humanidad y no destinar a la mercantilización y enriquecimiento ilícito basado en el despojo. 

La consecuencia de la privatización genera pobreza, miseria, vulnerabilidad a quienes no la disponen, y riqueza para las empresas acaparadoras. Cuando es un regalo prácticamente de la naturaleza y un legado por las civilizaciones antecesoras. 

Por ello, debemos rechazar la sobreexplotación del capital y rescatemos en manos privadas la especulación mercantilizada.  Es decir, del capital nacional y trasnacional: “Corona, de grupo Modelo, Barrymex, Coca-Cola, Pepsi, Danone, Nestlé, Volkswagen (Braulio, 2022). El agua para estas empresas, consumen millones de metros cúbicos para sus negocios y obtener ganancias extraordinarias en menoscabo de la sed y miseria provocada por la escasez como consecuencia de la especulación.

Ya estamos alcanzando el umbral de la crisis del agua; es un fenómeno provocado por la especulación capitalista, el acaparamiento de mantos acuíferos, la especulación del líquido; la privatización y las concesiones que los gobiernos neoliberales entregaron a las trasnacionales, y pretenden volver a hipotecar al país, desde Salinas de Gortari, pasando tristemente por Zedillo, Calderón, Fox y Peña Nieto. 

Por supuesto, son los culpables y bajo la lógica del despojo y la rentabilidad de la inversión depredaron el patrimonio de México. De ahí entonces que, “una sexta parte de la población mundial no tiene garantizado el acceso al agua potable y un gran porcentaje de personas no cuentan con servicios básicos de saneamiento” (Arango; 2013). 

El agua al final de cuentas es un soporte necesario para la humanidad. El futuro entonces de la existencia está en la revalorización por las comunidades.

Referencias:

–          Arango, Ruiz Álvaro (2013): Crisis mundial del agua. Producción + Limpia. Rev. P+L vol.8 no.2 Caldas. http://scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1909-04552013000200001

–          Carbajal, Braulio (2022], «Empresas se benefician de la ‘exportación’ de agua pese a la escasez en comunidades», La Jornada, 27 de abril, https://www.jornada.com.mx/2022/04/27/economia/021n1eco

–          Gramsci, Antonio (s/f): ideología política. En página web: https://www.studysmarter.es/resumenes/ciencias-politicas/ideologia-politica/

–          Marx, Carlos (1976): El Capital, Libro primero. ·d. Grijalbo, Barcelona 1976, vol.1, p. 43-44.

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