Doña perfecta: pueblo chico, infierno grande

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

España. Siglo XIX. El ingeniero Pepe Rey viaja a Orbajosa a cumplir con el matrimonio que su padre y la madre de la novia le han arreglado. Sin embargo, las cosas no se darán tan fáciles como él cree, pues tendrá que sortear una gran cantidad de obstáculos, empezando por los que le pondrá su propia familia.

     Doña Perfecta es un trabajo (y de los más reconocidos) del escritor español Benito Pérez Galdós, quien sitúa su historia en un pueblo ficticio, pero que puede ser cualquiera en el mundo. 

    Un narrador en tercera persona nos relata el arribo de Pepe Rey, quien se casará con Rosario, la hija de su tía Perfecta, hermana de su padre Juan. 

     Rosario y Pepe no se conocen, pero cuando lo hacen surge la atracción y el amor entre ellos casi que de inmediato. Todo marcha a pedir de boca hasta que don Inocencio, el clérigo del pueblo, conoce al chico y se genera una animadversión en el religioso debido a las ideas del recién llegado.

     Pepe es una especie de soplo de aire fresco en Orbajosa, ya que posee una mentalidad avanzada para aquellos tiempos, lo que provoca que choque con gran parte de los habitantes del pueblo, incluso con su propia familia, como doña Perfecta, quien ha criado a Rosario en un ambiente demasiado conservador, por lo que se entrometerá en la relación, pues no ve con buenos ojos a este hombre. 

     Y es así como el autor hace una crítica social muy fuerte y nos muestra lo que sucede cuando la modernidad se enfrenta a las tradiciones religiosas: las reacciones de todos aquellos cuya tranquilidad se ve amenazada por la llegada de lo nuevo, la intolerancia que ejercen ante las ideas progresistas, la inflexibilidad para siquiera intentar aceptarlas, el tratar de perpetuar el oscurantismo en el que se ha vivido durante tanto tiempo, así como la hipocresía y la doble moral de muchos que aparentan vivir bajo estrictos códigos morales y resultan tener una doble cara. 

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     Se nos habla también de todas aquellas pruebas que deben sortear aquellos que se enamoran y están rodeados de adversidad, así como de los intereses oscuros que mueven a varios del pueblo, quienes sólo ven por su conveniencia. 

     Está presente también la ambición, ya sea por escalar estratos sociales o por tener asegurado el lugar que se tiene dentro de este pueblo.

     Doña Perfecta es un texto delicioso debido a muchos factores. Uno de ellos es el lenguaje que maneja, tan lleno de refranes y palabras coloquiales, lo cual le da un toque bastante gracioso, pero que a la vez viene cargado de reflexiones muy profundas acerca de la religión, el progreso y la sociedad con un buen dejo de ironía. 

     Orbajosa es un microcosmos y al mismo tiempo un personaje más, con su ambiente campirano que contrasta con la ciudad y que se aferra a su idiosincrasia cuando ve que se acercan tiempos nuevos. 

     Esta historia es ágil y amena, por lo tanto se vuelve un gozo leerla, aunque de repente se torne oscura debido a las intrigas y las luchas entre los personajes, todos ellos con varios matices. 

     Es así como el autor nos invita a dar un paseo por Orbajosa para conocer a doña Perfecta, una figura importante dentro de su círculo, mujer piadosa de valores arraigados que se nos presenta como la bondad andando, pero que nadie intente atravesarse en su camino porque hará lo que sea por conseguir sus fines. 

     Cuando es buena, es buena, pero cuando es mala, es peor.

Doña Perfecta. Benito Pérez Galdós. 1876. Editorial Penguin Clásicos.

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