Chilapa:“¡Nomás te estábamos esperando!”

Por Rivelino Rueda

Fotos: Edgar López

CHILAPA .–«Es un testigo pero no se atreve a declarar. Le pregunté que cómo fue el secuestro de sus hermanos. Guardo silencio y luego me dijo que no tenía palabras para describir lo que vio arriba de la camioneta», comenta Mario Díaz Navarro.

El sol caía a plomo el 26 de noviembre del año pasado. Hugo Navarro fue el encargado de ir por unas cervezas mientras su otro hermano y tres arquitectos realizaban trabajos de medición en un terreno para la construcción de una casa del gobierno estatal.

Cuando Hugo levantó la vista, con las cervezas en sus manos, inmediatamente se dio la vuelta, pero uno de los que venían en la camioneta, embozados y con armas de alto poder, le gritó: «¡A ver cabrón! ¡Nomás te estábamos esperando!»

«Es un campesino. Me dijo que cuando pasaron por ahí ya llevaban la cara inflada. Como con los párpados ya caídos. Estaban atados de pies y manos», narra Mario.

Mario dice que ya no cree en nada. En Chilapa, como en casi todo el país, la movilización no puede venir de otro lugar que no sea la iglesia.

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«Yo ya no creo en nada. Les supliqué que salieran a las calles para exigir la presentación de mis hermanos y los trabajadores en vida. Nos dijeron que les diéramos unas fotos y que desde su casa iban a rezar por ellos para que regresarán. Estoy a punto de ya no creer en dios. En serio».

Mario ya no llora. Mario aprieta los dientes y luego dice que en todo esto están los políticos. Aprieta los dientes y suena su teléfono celular. Se va a una escalinata afuera del Ministerio Público de Chilapa y dice: «Todavía nada Ma».

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