México ante los cambios que puedan venir con Trump triunfante

Por Víctor Del Real Muñoz

 

Nuestro país, inmerso en la pobreza de sus condiciones estructurales, tiene los fundamentos del futuro acotados en escenarios volátiles y quizás muy adversos, de llegar Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

 

Si Donald Trump gana, es seguro que el retorno de millones de personas a nuestro país se daría achicando aún más la oferta de trabajo, convertida en la actualidad en un bien escaso, y generando además una proclividad a más violencia expresada en actividades delincuenciales como el narcotráfico, el asalto a mano armada, la extorsión, el secuestro y el asesinato por contrato.

 

Si las alianzas de libre comercio se cierran, como lo sugiere hacer Donald Trump, entre nosotros y los estadounidenses se rompería de tajo la balanza comercial mexicana, considerando que según datos del banco mundial[1], más del 75% de nuestras exportaciones van hacia Estados Unidos.

 

El horizonte para México sería al corto plazo relativamente caótico, a condición de replantearnos un proyecto nacional de economía real, generación de valor agregado en nuestras producciones, re estatización pública de ciertos sectores clave con fundamentos de democratización económica (con eso se pretende decir No a la vieja ulsanza del priismo del desarrollo estabilizador, o incluso, de la concepción paternalista del Estado en la despolitización misma de nosotros los latinoamericanos).

 

Es claro que México, debiera procurar mediante sus instancias de gobierno y sus institutos de investigación trabajar por la ejecución de un plan de acción política y económica de emergencia en el corto plazo en el contexto de las venideras elecciones en Estados Unidos. Pero, en un país asoberano, no es un error de dedo, asoberano, esto es quizás un mero espejismo de la utopía en tierras aztecas.

 

Este, es masomenos un bosquejo breve, rápido y general de un escenario adverso para México; y que no corresponde con el que Televisa, Univisión, los artistas e integrantes del medio mediático así como los “expertos” del sistema nos dan, en el cual lo único que hacen es ocultarnos la posición de suma y supra sometimiento que tenemos ante los Estados Unidos y el capital financiero, este último íntimo enemigo de Donald Trump.

Lo que para Estados Unidos pudiera reivindicar un modelo de Estado que trajera por consigna revitalizar e gran proyecto norteamericano de hegemonía mundial mediante la producción, el empleo, el comercio mediante la generación de valor agregado y no mediante la deuda pública y privada ocasionada por el capital financiero; para nosotros significaría la desgracia a corto plazo que pudiera derivar en una severísima crisis socioeconómica integral. ¡Mucho cuidado neoliberales!

 

Este es el momento para que los gremios de trabajadores mexicanos replantearan y discutieran con políticas de organización un escenario adverso, con panorama internacional, por lo que pudiera venir en Estados Unidos. Sería momento de copiar un poco las convicciones e inquietudes políticas de las tradiciones sindicales de las centrales obreras en Argentina o Francia para estar alerta, simplemente alerta.

 

Viví un asalto “voluntario” y tranquilo;

la libré bien pero me quedé pensando […]

 

Eran las 7:25 de la mañana, acababa de tomar el pesero en la esquina de Plan de San Luis y Clavelinas, frente a la iglesia de arquitectura funcionalista de la colonia Nueva Santa María, en la Ciudad de México. A los 30 segundos, y creo detrás de mí sin haber visto a nadie cuando le hice la parada al chofer, aparecieron dos chicos masomenos de mi edad (25 años), uno con barba tupida vestido de un conjunto deportivo azul y el otro con facciones delgadas con una camiseta blanca arrugada con el escudo del Real Madrid en el centro.

 

El líder de aquella pareja de supuestos rateros, (ahora verán por qué digo que supuestos), me refiero al chico de barba, dio la orden de que nuestras carteras, celulares y monederos los conserváramos en nuestras bolsas de pantalón, argumentando que no nos los despojarían; en ese momento también argumentó que ellos eran diferentes y que sólo venían por dinero, y ante ello él dijo tener claro que nuestras carteras, monededos, celulares, lunch y demás costaba más de 20 pesos y por ello nos exigía más de 20 pesos para darle, de manera supuestamente “voluntaria” pero de ley pasando de mano en mano persona a persona dentro del camión con expresiones como “cáigale seño” “cámara carnal, cooperando” “no te hagas mijo, ay traes, ya lo vi”

 

Me veo obligado a destacar que nunca utilizaron armas, pero el líder utilizó un discurso retórico con un sentido de intimidación y de generación de miedo a muchas de las personas que como yo tuvimos que caernos con más de 20 pesos para evitar problemas.

 

Al bajarse, entendí que denunciar no podíamos hacerlo nadie de los pasajeros ni el chofer mismo, porque aunque con el lenguaje intimidaron no hubo violencia ni mostraron armas ni navajas; en todo caso hubo miedo e incertidumbre.

 

Reflexionaba muchas cosas, entre ellas sobre qué hubiera pasado si alguien del camión reaccionaba como recientemente muchos pasajeros (algunos militares) lo hace, incluso hasta matando a los ofensores. Por un momento pensé que eso podía pasar.

 

Otras cosas que pensé fue en esta estrategia de robo, donde ya quitar un celular ya no le es tan útil con los protocolos de bloqueo que las compañías de telecomunicaciones, avaladas legalmente por el Estado, han implementado; o donde quizás cargar las carteras pesadas llenas de credenciales de gente que no conocen no les sirven y que lo único que les sirve es el dinero recabado.

 

Incluso pensé que a lo mejor estaban entrenando, haciendo un ejercicio prueba, donde el líder entrenaba su discurso, que reitero, fue intimidatorio, y en ese sentido el otro chico practicaba su dinámica de movimientos y despojo en el camión, consagrando entre los dos su sistema de trabajo, ilegal, pero trabajo al fin.

 

Cabe pensar que incluso se subieron a jugar de manera insulsa a ser delincuentes y en realidad eran niños de la calle, borrachos o algo parecido, que nada que ver con la delincuencia; esto desde un escenario objetivo del fenómeno sin posicionamientos personales.

 

Lo que no debe ser producto de especulación es analizar las causas de este tipo de expresiones cuando se dan en contextos de mayor firmeza violenta y muchas veces sangrienta, algo quizás choteado y dicho hasta el cansancio, pero presente, real, imborrable, hasta el momento sin solución, de amplitud mundial […] la falta de empleo, la desesperación, el hambre, obligando a mucha gente a reclutarse en estas redes perversas de la delincuencia, libremente o de manera organizada, pero sistematizado al fin.

 

No hay peor condena humana que buscar la sobrevivencia con el riesgo, incluso de muerte, que conlleva la ilegalidad pegada al pellejo.

 

Esto fue, en caso de que aquellos chicos hayan sido delincuentes realmente, una microexpresión, quizás diminuta pero real, del gran escenario adverso de este mundo caótico que agudiza crecientemente sus factores de laceración del tejido social.

 

Medios de contacto.

Correo. real_rojo@hotmail.com

Facebook. Víctor Del Real Muñoz

Lugares: Cd de México-Zacatecas, Guadalajara-Buenos Aires.

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