Cáncer colorrectal: el nuevo fenómeno de desplazamiento forzado en México

Por Rivelino Rueda

Pacientes con cáncer colorrectal, que desde 2022 es el tipo de cáncer más letal en México, por arriba del de mama, el de pulmón y el de hígado, deambulan por distintos hospitales del país en búsqueda de medicinas para el tratamiento de dicha enfermedad, lo que ha creado un nuevo fenómeno de desplazamiento forzado.

El desabasto en distintos centros de salud y el elevado costo de estos medicamentos, como el Bevacizumab, con un precio en farmacias de 54 mil pesos, o el Regorafenib, de 42 mil pesos, ha orillado a pacientes en fases avanzadas de este tipo de cáncer a desplazarse a otras ciudades de la República para no interrumpir sus sesiones de quimioterapia.

Don Felipe, originario de Mazatlán, Sinaloa, tuvo que desplazarse el año pasado a la ciudad de León, Guanajuato, para continuar con su tratamiento en el Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío, sobre todo por el desabasto de medicamentos contra el cáncer colorrectal en la región.

Ocurrió lo mismo en el instituto de alta especialidad guanajuatense. La interrupción continua en su tratamiento por el desabasto de medicinas agravaron su estado de salud. Por ello, determinó viajar a la Ciudad de México para seguir su caso en el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN). 

En ese centro de salud pasó lo mismo. En algunas sesiones de quimioterapia sí contaban con el medicamento, en otras no. Le decían que en esos casos él tenía que comprarlas. Así pasó un año.

Por medio de gestiones de una organización civil, Luis Felipe se atiende hoy en el Instituto Sinaloense de Cancerología, organismo a cargo de la Secretaría de Salud de dicha entidad, donde hasta el momento ha recibido de manera puntual medicamentos y sesiones de quimioterapia.

Otro caso es el de una señora de 47 años, con diagnóstico grave de cáncer colorrectal metastásico, que reside en un municipio del Estado de México y quien pidió a Reversos mantener su nombre en el anonimato, así como por no decir el ayuntamiento exacto donde vive por temor a que le puedan suspender el tratamiento en el INCAN, donde se atiende.

Al inicio de su tratamiento, la mujer buscó atención médica en distintos centros de salud públicos de dicha entidad. En ninguno le garantizaron abasto puntual de medicamentos ni citas definidas para sesiones de quimioterapia. La opción fue trasladarse al INCAN, al sur de la Ciudad de México. Llegar a ese punto le lleva tres horas de traslado desde su casa y un gasto aproximado de unos 350 pesos por viaje. 

En ese instituto de alta especialidad, dependiente de la Secretaría de Salud federal, recibe atención médica, consultas y dotación de medicamentos, cuando los hay, así como sesiones de quimioterapia, también cuando hay en existencia medicinas para realizar ese tratamiento o, en su caso, cuando lleva sus propios medicamentos.

“Recién he recibido dos quimioterapias. La primera no me la dieron completa porque no contaban con uno de los medicamentos, el Panitumumab, que cuesta alrededor de 12 mil pesos en las farmacias, y que me dicen que es muy importante en mi tratamiento. Sólo recibí el Folfox y el Fluorouracilo, con un precio de casi 18 mil pesos, aunque ese siempre lo tenemos que comprar antes y presentarlo antes de la quimioterapia, porque si no es así uno no puede ser sometido a ese tratamiento”, expone.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en México, durante 2022, se reportaron 16 mil 82 casos y ocho mil 283 defunciones por cáncer colorrectal, lo que lo ubicó en la primera causa de mortalidad por neoplasias malignas.

Según el último informe del Global Cancer Observatory, organismo de Naciones Unidas, correspondiente a 2022, en México el cáncer colorrectal provocó 8 mil 283 muertes, el cáncer de mama 8 mil 195, el cáncer de pulmón 7 mil 808, el de hígado 7 mil 673 y el de próstata 7 mil 358. 

Dos años antes, en 2020, esta distribución era diferente: el 40% de los fallecimientos por cáncer se explicaban por el cáncer de mama (7 mil 931 muertes), próstata  (7 mil 457),  hígado (7 mil 175), pulmón (7 mil 100) y estómago (6 mil 735).

A nivel mundial el cáncer colorrectal ocupa la tercera causa de incidencia y la segunda de mortalidad, ya que en 2022, según la OMS, se registraron un millón 926 mil 425 nuevos casos y 904 mil 19 decesos.

Patricio González, coordinador de Atención y Soporte a Pacientes de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer (AMLCC), comenta que más allá del desabasto de medicamentos para la cáncer colorrectal el principal riesgo es que en los centros de salud no se les hace ver a los pacientes que hay protocolos de atención que establecen ciclos que se deben de cumplir, ya que cuando un paciente no recibe los medicamentos durante estos ciclos y se les retrasa, ya sea porque hay desabasto o porque el paciente no lo puede comprar, lo único que ocasiona es que el tratamiento no se haga de manera correcta.

“Esto es algo muy grave que no se les comenta a los pacientes. Y los médicos lo deben tener muy claro e informarle a los pacientes, que si hay un retraso en la aplicación de estos medicamentos, el paciente es el que va a llevar estas consecuencias”, subraya.

“Pato” González, como llaman al coordinador de la AMLCC, expone que, por ejemplo, uno de los medicamentos que se encuentra en desabasto, no sólo en los institutos de alta especialidad de la Secretaría de Salud, sino del IMSS, es el Regorafenib, que tiene un costo en farmacias de 42 mil pesos, y que se aplica a pacientes en etapas avanzadas de cáncer colorrectal.

“Muchos de los pacientes que tuvimos en nuestro programa de apoyo en la Asociación, en donde les ayudamos para sus gastos de traslado, desafortunadamente fallecieron en años anteriores y se quedaron esperando durante meses este medicamento (el Regorafenib)”.

Otro caso –añade– es el Emicizumab, otro medicamento en desabasto que se aplica en dicho protocolo y que es fundamental para pacientes con cáncer colorrectal en etapas avanzadas.

Pero el que esté en desabasto el medicamento Fluorouracilo, con un precio de casi 18 mil pesos –advierte Patricio González– “implica que un tratamiento no se dé de manera completa, ya que este medicamento es parte de un compuesto de varios medicamentos que se aplican al paciente, y cuando no se tiene, no se pueden aplicar las quimioterapias”.

En el informe denominado Radiografía del desabasto de medicamentos en México, que presentó la organización civil #CeroDesabasto, se señala que en 2023 el número de recetas “no surtidas efectivamente” en los hospitales públicos de salud fue de 7.1 millones, de las cuales 5.1 se registraron en el IMSS-Ordinario, 2.5 millones en el IMSS-Bienestar y 746 mil 17 en el ISSSTE.

El documento que firman 125 organizaciones de la sociedad civil dedicadas a temas de salud y a la lucha contra el cáncer destaca que, en el caso del Instituto Nacional de Cancerología (INCAN), el porcentaje efectivo de recetas en 2023 fue de 87.1%, poco menos de un punto porcentual más que el que se reportó en 2022, que fue de 86.5%, y diez puntos porcentuales más que en 2021, donde el registro de surtimiento efectivo de recetas fue de 77.1%.

El coordinador de Atención y Soporte a Pacientes de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer destaca que este desabasto “nos lo dice el mismo personal de los institutos de alta especialidad, como son los casos del Hospital de Ixtapaluca, en el Estado de México; o en el Hospital de Ciudad Victoria, en Tamaulipas; o en el Hospital del Bajío, en Guanajuato”.

@RivelinoRueda

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