Argentina: Una industria del futbol para el mundo

Por Víctor del Real Muñoz

¿Por qué Argentina arroja al mundo tantos jugadores y entrenadores de fútbol?

Argentina anidó desde sus relaciones comerciales con los ingleses, ya como país independiente y pujante el fútbol como valor cultural y de identidad. Argentina extrajo de los ingleses muchos elementos en el reclutamiento de talentos locales apegados a los estándares locales, que hasta hoy a la fecha siguen siendo vigentes en esa nación y en el mundo, además de la manera en cómo los clubes tenían que organizarse, administrarse y competir en los certámenes locales bajo la figura de entidades deportivas sociales (figura que, por cierto, sigue siendo determinante en la industria del futbol argentino).

Sin embargo, fiel a la estirpe y la identidad nacional de la reivindicación de lo propio por parte de los argentinos, Argentina supo adherir elementos muy propios al sistema en que la gran industria del futbol debía moverse, consolidarse, e incluso tender a presentarse al extranjero. En verdad les funcionó, pues históricamente lo hemos visto.

Argentina instrumentó un sistema de industria del futbol con elementos propios desde la parte deportiva a la parte comercial que ha servido como modelo de arraigo, identidad, e incluso tristemente de fanatismo, pero que ha servido como precedente para impulsar uno de los valores culturales locales más importantes.

Argentina, además, creó un elemento de pertenencia hacia el fútbol de parte de su pueblo, de tal manera que muchos elementos del deporte en sí han sido acogidos por la sociedad en manifestaciones culturales, en el lenguaje, en los protocolos de convivencia, en las manifestaciones plásticas y artísticas, en la música.

En Argentina el fútbol se respira de manera más arraigada por cada rincón del país, y sin duda este es otro elemento que sirve como base y precedente para que esa nación sea un semillero del fútbol mundial, puesto a que los chicos tienen alrededor condiciones y medios que, aunado a lo económico, impulsan demasiado el sueño de poder ser futbolista. En otros países del mundo, incluso dominantes en el escenario futbolístico a nivel mundial, no sucede esto.

 

 

Al jugador argentino históricamente se le instruye para que se prepare para salir al mundo como jugador, mercancía deportiva y embajador deportivo, social y cultural de su país, reivindicando desde el futbol a su pueblo, su patria, sus valores y su jerarquía.

No es casualidad encontrar tantos jugadores argentinos en casi todo el planeta, en las ligas de las regiones más inauditas del mundo, o por lo menos lejanas de Argentina y del continente americano.

Los argentinos han sabido establecer, con el paso de los años, suficientes bases comerciales, financieras, de representación deportiva, de promoción comercial, así como de fuerza política en las instituciones rectoras del futbol mundial que le permite colocarse como uno de los países mayormente determinantes en los rumbos del futbol mundial, para bien o para mal.

En la actualidad, para Argentina es muy sencillo colocar jugadores en el extranjero porque cuentan con los sistemas de promoción comercial más sofisticados del mundo que, sumados a ese esquema de adaptación que desde las fuerzas básicas le administran en su formación y educación al jugador, logran casi siempre el acomodo de futbolistas que ostentan la mayoría de las veces calidad y estándares más que probados para los lugares a los que viajan para jugar.

Sin embargo, Argentina no solamente es semillero de jugadores, sino de cuerpos técnicos, como entrenadores, preparadores físicos para el futbol y doctores especializados en cuestiones médicas para el futbol, kinesiólogos y demás.

Argentina ha sido solidario con el Sur del continente americano respecto a compartir y de cierta manera influenciar sus esquemas y sus procesos ligados a su gran industrial del futbol (entendiéndose ésta no sólo con el torneo local o la selección, sino más bien el universo del futbol argentino).

Brasil a su manera y bajo condiciones propias, pero con demasiada influencia por parte de Argentina, ha establecido un mercado propio del futbol diseminado por muchas partes del mundo con jugadores y entrenadores también.

En menor medida Chile y Colombia se han establecido como potencias exportadores al mercado internacional del futbol, además de Paraguay, pero con una muy marcada influencia en manejo, promoción y formación por parte de Argentina.

Sin embargo, la estirpe y la movilidad del personal humano ligado al futbol por parte de los argentinos en el mundo sigue siendo de dimensiones mayores.

La gente relacionada mundo del futbol podrá cuestionar los casi 30 años sin títulos mundiales por parte del seleccionado argentino; sin embargo, jugadores como Lionel Messi que, bajo el humilde criterio personal del que escribe esto, es el mejor jugador en la historia del futbol mundial (suscribo que difícilmente podremos ver un jugador como Messi a futuro, independientemente de su nacionalidad argentina y su pertenencia al Barcelona como mejor equipo del mundo actualmente).

Lo mismo ocurre con figuras emblemáticas, legendarias y celestiales, como Diego Armando Maradona y Juan Román Riquelme, o personalidades como César Luis Menotti, Carlos Bilardo o Marcelo Bielsa, e incluso instituciones como Boca Juniors o River Plate, le dan un soporte de crédito a lo que Argentina es y significa para el futbol mundial.

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