A 30 años del “¡Ya basta!”; a tres décadas del “para todos la luz, para todos todo”

Por Fabiola Garduño

Hace treinta años, en los aparatos de fax de dos periódicos nacionales (La Jornada y El Financiero), un periódico chiapaneco de San Cristóbal de las Casas (El Tiempo) y una revista semanal (Proceso), salía un texto que no se alcanzaba a comprender. 

Después de unas horas, en esas redacciones se cruzó información y comenzó un nueva era en la historia del periodismo mexicano y en la historia del país. 

México, aquel 1 de enero de 1994, estaba muy lejos de entrar al primer mundo que prometió Carlos Salinas de Gortari con el Tratado de Libre Comercio (TLC), que justo arrancó su vigencia a la medianoche de ese año nuevo. No. Los zapatistas giraron el reloj 500 años atrás para decirnos a todos que faltaba algo en ese engranaje. Que falta algo. 

Quinientos años después de la larga noche del desprecio y el abandono. Treinta años después del “para todos la luz, para todos todo”, sólo queda el primer párrafo de ese comunicado de firmaba la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) decía así:

“Declaración de la Selva Lacandona

“HOY DECIMOS ¡BASTA!

“Al pueblo de México:

“Hermanos mexicanos

“Somos producto de 500 años de luchas: primero contra la esclavitud, en la guerra de Independencia contra España encabezada por los insurgentes, después por evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano, luego por promulgar nuestra Constitución y expulsar al Imperio Francés de nuestro suelo, después la dictadura porfirista nos negó la aplicación justa de leyes de Reforma y el pueblo se rebeló formando sus propios líderes, surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros a los que se nos ha negado la preparación más elemental para así poder utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estemos muriendo de hambre y enfermedades curables, sin importarles que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, sin tener derecho a elegir libre y democráticamente a nuestras autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos”.

Aquí un trabajo que rescata algunos de los momentos históricos de este movimiento que, sin duda, ha ayudado a las grandes transformaciones que se han dado en México desde hace algunas décadas, y que seguirán forjando la esperanza en un país que, a cada rato, parece fenecer.

A lo largo de la semana, compartiremos en Reversos esta serie fotográfica de Fabiola Garduño, quien ha estado cerca de este gran trozo de la historia de México.

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