¿Cuál es la identidad en el arte chicano? Una lección para Donald Trump

We have a rich heritage. We have our roots in pre-Colombian times. We are related to three centuries of Spanish rule. We are related to a century and a half of American (USA) rule. – Jacinto Quirarte

Por Karenina Díaz Menchaca

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta todo grupo de personas que viven o trabajan en las fronteras es al planteamiento de un reconocimiento entre ellos mismos, es decir, a lo que conocemos como identidad. El historiador Eric Hobsbawm decía lo siguiente: «nosotros nos reconocemos como «nosotros» porque somos diferentes de «ellos».  Si no hubiera ningún «ellos» de los que somos diferentes, no tendríamos que preguntarnos quiénes somos nosotros».

El chicano – analizado por un experto en el tema como es Jacinto Quirarte puntualiza, en su libro Mexican American Artists: «No es un tipo de persona. No es una identidad generalizada, eso sería esteorotipizar. La comunidad chicana es extremadamente compleja. No es lo que se representa como típico chicano. Los chicanos o mexicano-estadounidenses viven en áreas como Texas, Arizona, Nuevo México, California, Nevada y Colorado. Las personas de estas ciudades eran prácticamente mexicanas antes de que estuvieran los nuevos españoles o parte de Nueva España; y por supuesto, antes de la división de la República Mexicana».

Alguna vez, un periodista español le preguntó a Octavio Paz la definición entre pachuco y chicano, a lo que el poeta respondió:  “Un pachuco es un chicano que no sabe que es chicano y un chicano es un pachuco que ya no quiere ser pachuco y que está decidido a transformar la transgresión estética y moral en la reivindicación política”. Con una respuesta así, podríamos quedarnos igual de confundidos, sobre todo para aquellos que poco saben de lo que es ser chicano.

Digamos, en otras palabras, que el pachuco es aquel que asumió una actitud rebelde e independiente. Creó su personalidad probablemente en los barrios de los años treinta en California, y vestía de un modo muy peculiar con pantaloncillos cortos y un saco holgado; de hecho, la figura del cómico Tin tán lo caracteriza muy bien. Octavio Paz jugó con estos conceptos precisamente por darse cuenta de lo difícil que es encasillar a un tipo de actores que en el medio en que se desenvuelven no logran completa claridad. Pero miremos hacia atrás y quizás así comprendamos su situación.

 

Movimiento Chicano: un esbozo

Las primeras obras de la plástica chicana fueron creadas en las comunidades campesinas del valle central de California durante los años sesentas cuando se apoyaba la lucha laboral de César Chávez y al Teatro Campesino de Luis Valdez. Aquellas obras de arte de carácter chicano que después se produjeron en el área del suroeste, fueron inspiradas, con frecuencia, en el desarrollo político y cultural de la clase humilde trabajadora de méxico-norteamericanos en California.

Aunque ejemplos de «arte chicano» se pueden remontar hacia la mitad de 1960, en California no se desarrolló como estilo y movimiento definido en las artes visuales hasta 1970, cuando aparecieron las primeras obras con un estilo e identidad netamente «chicana».

Después de 1950 y con el ingreso de mexico-norteamericanos a universidades con programas en las artes plásticas, varios artistas comenzaron a trabajar en estilos de vanguardia norteamericano como el Arte Abstracto, Pop, Minimalismo y el arte Conceptual. Los eventos de importancia de 1969, en el «movimiento» étnico-social- político chicano de los años 60 condujeron directamente a un movimiento concertado de artistas «mexico- norteamericanos» a crear un arte público a beneficio de la revolución social chicana. Asimismo, este grupo creó obras muy diferentes y originales en privado y en medios de arte no públicos, tales como, pintura de caballete, fotografía, escultura, «collage» y «assemblage» junto con nuevas formas de arte indígena chicano.

Por su carácter y origen distintivo, el arte chicano está basado en la comunidad, y es un arte público y político que proclama y expresa intereses sociales en sus temas y formas de expresión. Lo mismo sucede hasta en las obras más íntimas, extravagantes, y o inicialmente incomprensibles, como las obras del grupo conceptual ASCO. La hermana franciscana Karen Boccalero fue también pieza clave para serigrafistas chicanos, quienes después formaron el taller «Atelier».

La Galería de la Raza, se fundó en 1970 por el artista conceptual chicano René Yañez, y el ya fallecido Ralph Maradiaga (especialista en la serigrafía), junto con un grupo de artistas latinos procedentes de la Bahía de San Francisco. Por cerca de dos décadas, Yáñez y Maradiaga administraron las actividades y dirigieron el Programa de exhibiciones de la Galería, considerada como una de las más importantes galerías del país.

Su programa educativo y tienda/librería Studio 24 fue fundado por María Pinedo en 1980, su gerente actual. Studio 24 es un centro de difusión de libros, música, y arte popular de México y América Latina. Galería de la Raza ha surgido en la vanguardia de ideas y formas nuevas de la expresión artística del chicano en California. Se ha utilizado para exhibir el arte chicano/latino progresivo y tradicional con sus diversos estilos e influencias, y como centro de la comunidad para la enseñanza y apreciación del arte y la cultura. La Galería fue instrumental en la organización y fundación del Movimiento Chicano Muralista en San Francisco, que empezó en los años setentas.

Con la población inmigrante del latino-americano al distrito de la Misión, donde se encuentra la Galería, esta continúa siendo una dedicada organización chicana/latina con seguidores en toda América Latina; El Centro Cultural de la Raza de San Diego, que igualmente fue fundado como colectiva multi- diciplinaria de artistas en 1970, dio comienzo al indigenismo del arte chicano de Aztlán en la primera etapa (1970-1975). Uno de sus fundadores, el célebre poeta chicano Alurista, fue clave en la dirección del centro. Contactos e intercambios culturales fueron iniciados con grupos de artistas indígenas de Norteamérica y grupos de actuación y baile indígenas mexicanos, como Los Mascarones y Los Concheros.

Hubo varios grupos mexicanos de danza folklórica que contribuyeron a los movimientos chicanos de baile y arte por todo el sudoeste y poco después en toda la nación. Víctor Ochoa, otro miembro fundador que aún sigue asociado con el centro, también desarrolló un papel clave en la formación de la colectiva Toltecas de Aztlán, originalmente localizado en El Centro y que contribuyó a la fenomenal campaña muralista, el «Chicano Park» (Parque Chicano) de San Diego.

La compañía RCAF, (Royal Chicano Air Force) fue fundada en Sacramento en 1969, por los artistas veteranos chicanos José Montoya y Esteban Villa. El nombre original de este grupo fue el de «Rebel Chicano Art Front» así nombrado en homenaje a «Vietnamese  National  Liberation Front» (El Frente Nacional de Liberación del Vietnam del Sur) y otros movimientos de liberación del Tercer Mundo que en esos tiempos tomaban fuerza. Estos dos artistas habían sido ya antes asociados con la colectiva pionera de la bahía de San Francisco llamada el «Mexican American Liberation Art Front (MALAF) fundada a principios de 1969.

Actualmente, en la Universidad de California en Santa Bárbara (lugar donde se originó El Plan de Santa Bárbara, el manifiesto chicano de auto- determinación con promesas a la comunidad que se publicó en 1969), continúa siendo motor para estas inquietudes artísticas que van más allá de lo creativo y también con un sentimiento de protesta.  Cabe mencionar que pese a que el origen nacional y cultural del chicano es México, por el mismo hecho de que los chicanos nacen y viven en los Estados Unidos, también se han ido anexando centros culturales del centro, sudamérica, el Caribe, así como algunos euro-americanos.

 

 

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