Por Ángel Magno Camacho Marbán
Fotos: Rocío Ramos
La música me ha salvado la vida. Es quien no me abandona,
quien siempre está presente, quien me hace sentir muchísimas emociones,
quien siempre me acompaña. Sin ella no podría vivir: Wen
Wendy Kristel Vadillo Zurita, mejor conocida como “Wen”, nacida en Tabasco el 26 de septiembre. Es bajista de profesión, egresada de la Escuela de Música Fermatta.
Kristel es bajista de una banda creada en Tabasco, llamada Penny Pacheco y Los Cora. Con la ayuda de su papá decidió irse de Tabasco a los 23 años, ya que estudiaba cosas que no le gustaban, que no la hacían sentir bien, entonces sus familiares le propusieron ir a la Ciudad de México a estudiar música. “La música siempre estuvo ahí, mi papá toca la guitarra, fue lírico, mi hermano mayor es DJ”, cuenta Kristel.
–Wen, ¿no te afecto irte de tu casa, de tu familia, de tus amigos, para seguir tus sueños?
–Desde pequeña nunca fui tan apegada a mi familia, los amo y mucho, pero tampoco me creaba un conflicto el perseguir lo que yo quería… Al principio extrañaba más (a mis) amigos, algunas cosas, pero me fui acostumbrando y me gusta la vida aquí en la Ciudad de México.

Kristel es una persona que a simple vista no te imaginas que sea un músico profesional, tiene toda la fachada de una rockera, totalmente de negro, una actitud muy fuerte, pero esto no quita lo que es por dentro: una persona muy amable, muy centrada en lo que quiere y lo que ha vivido. Cariñosa con las personas cercanas a ella, una chica que le gustan mucho las aventuras, reírse mucho de la vida y sobre todo toma lo bueno y lo malo con bastante filosofía.
Antes de continuar con la plática, me pregunta: “¿Quieres ver mi bajo?”. No pude aguantar la risa, por el doble sentido de la palabra, aunque he de confesar que no fue esta su intención.
–Claro, si quieres puedes tocar algunas notas.
No soy tan bueno en cuanto al reconocimiento de los instrumentos, ni mucho menos al tocarlos, pero me enseñó un bajo que había traído de su última gira por los Estados Unidos, de la marca Ibánez. Un bajo electroacústico. Me sentí muy alagado.
Empezó a tocar unos acordes, en los cuales, el instrumento sonaba muy bien. Mientras todo esto pasaba le pregunté cómo entró a su actual banda.
“En abril, un amigo que conocí en la escuela de Fermatta, yo tenía algún tiempo de no tocar por cuestiones personales, y me enfocaba un poco más al trabajo y empecé de nuevo a tocar.
Entonces me dijo este amigo “¿por qué no vienes, estoy formando una banda? De hecho él tenía una escuela con Neto, y bueno fui allá con él, toqué, y le gustó como toqué, y le dijo a Penny que Wen tocó bien chido, que toca bien perro el bajo (se escuchan risas). Ese mismo día Neto me marca en la madrugada, y pues me dijo, “oye Wen, aquí con Penny se nos acaba de ir el bajista y pues qué onda, ¿entras?”, y pues así fue, estuvo bien y a partir de abril estuve en la banda”.
–¿Cuál fue tu primer concierto con la banda?
–Bueno para esto, esa misma semana que entré a la banda, me dijo Neto, Wen, entras porque vamos a tocar así parte del Vive Latino (festival de música que se hace cada año) y te tienes que aprender las canciones en una semana. Haz de cuenta que eso me lo dijo un lunes y el sábado era la tocada en el “Escenario Lata” del Vive Latino, y pues me aprendí las canciones en una semana”.
–No me imagino aprenderte varias canciones de memoria en una semana. ¿Te pusiste nerviosa?
–¿Qué si me puse nerviosa?—dice Wen en tono de burla y sarcasmo. Imagínate, tenía no sé cuánto tiempo sin tocar, fácil como un año, luego estaba desempolvándome, y más aprenderme canciones que nunca habías escuchado en tu vida. Es como un gran reto. Hubo ensayos pero muy poquitos, pero sí logré sacarlo bien.

Después de un rato de tocar su “bebé nuevo”, como llama al bajo (cabe resaltar que la marca Ibánez no le gusta mucho, pero saca muy buenos bajos, según ella), me deja agarrarlo y lo toco por unos instantes. No soy tan bueno para tocar ni mucho menos había tocado un bajo así de bueno y caro.
Mientras yo toco, le pregunto: ¿Para ti qué significa la música?
–Toda la verdad, desde cómo me hace sentir, en cómo puedo canalizar todas las situaciones de mi vida. Subir a un escenario es lo mejor que me ha pasado en la vida, es mi pasión, y la verdad es algo cómo inexplicable. Solamente creo que el que es músico sabe esa sensación. Es maravilloso. No pasa nada en el mundo más que estás tú, tu instrumento y tu banda.
–¿Cómo sería Wen sin la música?
–¿Cómo sería? Me ha salvado la vida. Imagínate, creo que no sería como muy feliz es… quien no me abandona, quien siempre está presente, quien me hace sentir muchísimas emociones, quien siempre me acompaña. No podría vivir sin música definitivamente.
Tocamos un punto importante durante la entrevista que, por cuestiones de tiempo, no pudimos ahondar más. Este punto era el de la corrupción en la música, los movimientos, las estafas, que espero (y queda pactado) que pronto nos adentraremos más.
Para finalizar, le pregunto cómo se ve en unos cinco años.
“Pues bien, creo que he estado construyendo cosas en mi presente para tener un mejor futuro. La música siempre seguirá y, pase lo que pase, sé que seré rockstar. Sé que algo me tiene deparado el futuro grandioso. Espero que mi fama no sea en una banda grupera –bromea–.
Personalmente seré feliz, eso es lo que quiero, es eso lo que intento diario, así que soy feliz a pesar de todo y seré feliz”.