#VibraMx o el día en que los derechairos se toparon con otro país

Por Rivelino Rueda

Fotos: Yolotli Fuentes y Edgar López

La indignación por las políticas racistas de Donald Trump pasó a un segundo plano. Este domingo, por lo que realmente se protestó en la marcha denominada #VibraMx fue (no podía ser de otra manera) por las innumerables torpezas del gobierno de Enrique Peña Nieto. No hay más.

Las mantas, los carteles, las consignas así lo decían. Los organizadores de plano tuvieron que salir de puntitas de una movilización que pretendía convocar a la unidad nacional desde la palestra ideológica.

Y así fue. Los que participaron en las marchas del domingo 12 de febrero en la Ciudad de México lo hicieron por convicción, no por la convocatoria de los que –desde un supuesto estatus de “ciudadano”– han juzgado, ridiculizado, desacreditado, regañado, fungido como juez y parte, de grandes movilizaciones sociales, como el crimen de Iguala de hace poco más de un año, por poner un ejemplo.

Por allá la polémica señora Isabel Miranda de Wallace en su graciosa huida. La organizadora “apartidista” que fue candidata del PAN al gobierno capitalino y la que un día sí y otro también amenaza, manotea y despotrica en contra de todo lo que huela a derechos humanos, sale corriendo al grito de “¡asesina!” y “¡corrupta!”

Más allá Enrique Krauze, quien hace unas horas llamó “cobardes” a los que no asistirían a esta marcha, y que incluso bloqueó de su cuenta de Twitter, de la forma más plural posible, a quienes criticaron sus palabras, con su rostro ofuscado por tanta pluralidad, incluso por los plurales que (¡oh osadía!) se atreven a criticarlo.

Ahí está el “señor plural” y su “pluralismo”, el que calificó de “Obispón Rojo” al obispo de San Cristóbal de las Casas y defensor de los pueblos indígenas de Chiapas, por su relación con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

El “señor plural”, el mismo que emprendió una literal campaña de desprestigio desde su revista,Letras Libres, en contra del movimiento indígena chiapaneco, y quien se lanzó en una empedernida cruzada en contra de Andrés Manuel López Obrador en los comicios de 2006, calificándolo de “Mesías Tropical”, y luego en contra de todos los ciudadanos que consideraban que hubo fraude en esas elecciones.

Ahí está el “señor plural”, el verdugo del pluralismo que tanto enaltecía su mentor, Octavio Paz, ahora llamando a la unidad de todos los mexicanos para… A estas alturas ya no se sabe para qué propósito fue convocada esta movilización. Krauze dijo que contra Trump, pero ya no está para aclarar.

Seguramente desde su palestra de privilegios (o vía Twitter, como Trump) nos dirá en los próximos días lo que está bien y lo que está mal, por dónde sí y por dónde no, pero sobre todo quienes son los buenos y los malos de esta película.

Pero más allá, fuera de los reflectores que se concentran al pie de La Victoria Alada, un nutrido grupo de granaderos del gobierno de Miguel Ángel Mancera (el siempre progresista y plural mandatario capitalino) “encapsula” a contingentes que se manifestarían en contra del gobierno de Peña Nieto.

La movilización ahora está fragmentada entre los chairos-chairos, los chairos progres y losderechairos. Así lo dicta el diccionarios de las buenas costumbres chilangas.

Los intentos son infructuosos. La marcha deriva en protesta “anti-Peña”. Así lo revelan la mayoría de los asistentes: “La amenaza está en Washington, pero el enemigo está en Los Pinos”, reza una manta. Y más allá el gran “Juanito”, quien porta una enorme pancarta en contra de Trump. “Juanito” no fue “cobarde”, cumplió a cabalidad las expectativas del gran Krauze.

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