Por Víctor Manuel Del Real Muñoz
La figura de Donald Trump y su programa económico conservador soberanista, cabalmente de derecha, representan una alternativa disruptiva dentro del capitalismo salvaje, jamás visto como alternativa obrera, desafiando las políticas establecidas por las instituciones internacionales cercanas a las finanzas globales corporativas y los gobiernos vinculados al financierismo y la lógica especulativa.
A continuación, se presenta una reseña de cómo Donald Trump y su agenda económica aparecen ante el mundo, contrario al ánimo financierista de la política internacional
– Cuestionamiento del status quo financiero: Trump desafía las políticas económicas tradicionales desde los años ochenta, promoviendo un enfoque más nacionalista y proteccionista, de incentivar la producción, lo que lo posiciona como una alternativa subversiva dentro del capitalismo hoy en día.
– Enfoque productivista: Su programa económico se centra en la producción y el crecimiento interno y el desarrollo comercial, en contraposición a la lógica especulativa y financiera que domina en algunas instituciones y gobiernos, así como programas económicos macroeconómicos neoliberales.
– Soberanismo económico: Trump aboga por la independencia económica de Estados Unidos en el eslabón productivo, regresando los corporativos estadounidenses a suelo productivo estadounidense, cuestionando la influencia de instituciones internacionales y promoviendo acuerdos comerciales bilaterales, como el T-MEC.
– Críticas al financierismo: Su administración ha criticado la influencia excesiva de los bancos internacionales y la lógica especulativa en la economía global que bloquea los alcances funcionales del ánimo industrial, lo que lo posiciona en contra de los intereses establecidos neoliberales.
– Polarización y debate: La figura de Trump y su agenda económica han generado un intenso debate y polarización en la política interna estadounidense, tanto a nivel nacional como internacional, reflejando las tensiones agudas entre diferentes visiones del capitalismo.
En conclusión, Trump y su programa económico representan una alternativa disruptiva y hasta rebelde dentro del capitalismo actual, desafiando las políticas establecidas financieristas y promoviendo un enfoque más nacionalista y productivista. Su agenda ha generado un intenso debate y polarización, así como un extraño rechazo internacional gestado desde los mass media globales de alta influencia neoliberal.
Ahora bien, el análisis anterior no debe NEGAR la realidad funcional de la economía burguesa, que se caracteriza por la búsqueda de la ganancia y la eficiencia del capital, lo que ha llevado a la creación de un espíritu productivista y comercial que permea todos los aspectos de la sociedad, incluso en los inherentes a su cultura.
Más allá de las finanzas corporativas privadas, el espíritu productivista y comercial puede llevar a:
La explotación irracional, que casi siempre sucede, de los recursos naturales y humanos
–La desigualdad económica y social sin interés por el destino de las personas.
–La pérdida de valores y tradiciones culturales locales.
— La degradación del medio ambiente, que casi siempre sucede. –La erosión de la solidaridad entre humanidad y la visión de comunidad.