Por Víctor Manuel Del Real Muñoz
La información actualmente fluye con una velocidad y abundancia abrumadoras. Estamos inmersos en lo que se conoce como «La era de la información», en contraste con el pasado, donde la funcionalidad de los medios de comunicación tradicionales, como periódicos, radio y televisión, imponían y se activaban a través de un ritmo más lento y espaciado.
Antes, la información se digería desde el afluente humano y procesaba de manera más gradual, con espacios, con cabal disposición a la reflexión, dando pie a una mayor reflexión y absorción.
La estacionalidad de los medios tradicionales forjaba un ritmo natural, donde la información se presentaba en dosis manejables para la mente, facilitando su comprensión y asimilación.
En la actualidad, la información llega de manera constante y simultánea, en cantidades industriales, causando un entorno de «info-obesidad informativa indigesta».
La velocidad y la inmediatez de las redes sociales, los medios digitales y las noticias en línea, las plataformas y portales, crean un flujo continuo que puede ser abrumador, hasta cansado y peligroso.
Esta diferencia en el flujo de información y la velocidad de la misma ha cambiado la forma en que procesamos y reaccionamos ante ella, y también de la interacción reflexiva con la información.
Ahora, se requiere una mayor habilidad mental para filtrar, evaluar y priorizar la información y así también para evitar la sobrecarga y mantener una perspectiva clara. Puede que la meditación sea una estrategia para hacer frente a la sobreinformación disponible de forma gratuita.