Somos millones, la encrucijada… ser joven en México

Por: Armando Martínez Leal
@armandoleal71

Si avanzo, seguidme;
si me detengo, empujadme;
si retrocedo, matadme
ERNESTO “CHE” GUEVARA

Marco Antonio Sánchez Flores un joven de 17 años de edad, estudiante
de la preparatoria 8 de la UNAM. Marco Antonio Sánchez Flores un joven
que practica taekwondo, que habla inglés. Marco Antonio Sánchez Flores
un joven a quien le gusta la fotografía. Marco Antonio Sánchez Flores
es parte de los 30.6 millones de habitantes del país. Sí, ellos los
jóvenes que representan el 25.7 por ciento de la población total.
México es un país predominantemente joven, porque así lo determina su
perfil demográfico, porque ellos son un cuarto de la población. Los
jóvenes esos que están entre los 18 y 29 años de edad son casi 26
millones de electores; ellos solos podrían llevar a un candidato a la
presidencia de la República, si tomaran su destino en sus manos.
Los jóvenes históricamente han jugado un papel central en la
transformación del orden social, son ellos los que nada tienen que
perder y tienen todo por ganar, son ellos los que habitaran el mañana
de manera determinante, los que ocuparan los puestos de poder, los que
enseñaran a los alumnos, los que producirán el Producto Interno Bruto.
Ellas y ellos determinaran con su estar en el presente la posibilidad
del mañana; como lo hicieron los jóvenes de 1968 y cada una de las
generaciones venideras, que en algo cambiaron su estar en el mundo
siendo jóvenes.
Es cierto como dice el gran Joaquín Sabina de joven, un rebelde y de
mayor, en alguna oficina con un fragmento del muro de Berlín. La
juventud es un estadío de rebelión. La juventud debe intentar
transformar el status quo. El orden acuñado por los jóvenes de ayer,
que hoy es viejo y conservador; y que los rebeldes de ayer luchan por
conservar.
Es innegable, el presente que les heredaron sus padres es
profundamente incierto. Es un presente que insistieron en vaciarlo de
sentido, dejaron de creer en lo sagrado, abandonaron el manto
ideológico, sepultaron a Marx… y festejaron en algún centro comercial.
Sus padres y sus abuelos, jóvenes ayer, son responsables de la
catástrofe de su presente. Un triunfalismo falso ha condenado a los
jóvenes a ser meramente consumidores; sin embargo, es necesario que
los jóvenes asuman el reto de su presente.
El pasado 23 de enero, Marco Antonio Sánchez Flores se detuvo a
fotografiar un grafitti, la instantánea de ese momento determinó su
existencia, su estar en el mundo se ha visto diametralmente
modificado. Esa tarde, los policías pertenecientes al sector Hormiga
de la delegación Azcapotzalco, detuvieron, golpearon y desaparecieron
a Marco Antonio Sánchez Flores. Sí fue una desaparición forzada,
porque al detenerlo los policías estaban obligados a presentarlo a una
autoridad ministerial. Pero no lo hicieron, como se ha venido
documentando en la prensa mexicana, las policías en México, detienen
arbitrariamente a los ciudadanos para extorsionarlos.
Sí aquella tarde del 23 de enero, los policías golpearon, detuvieron,
desaparecieron y posiblemente torturaron a Marco Antonio Sánchez
Flores. Sus nombres deben de ser recordados, sus nombres deben de
estar en nuestra memoria, esos policías Hormiga son Ubiel Mora
Gallardo, Ricardo Trejo Juárez, Ricardo de la Rosa Guzmán y Martín
Jesús Gonzáles Martínez; ellos son los adultos que golpearon
brutalmente a Marco Antonio Sánchez Flores. Ellos son los adultos
responsables de la desaparición forzada de Marco Antonio Sánchez
Flores… y después lo fueron a abandonar en algún remoto lugar del
Estado de México, en la tierra de nadie, dicen las notas
periodísticas.
Pero México actualmente se ha vuelto la tierra de nadie, el territorio
TELCEL, así lo demuestran los más de 170 mil muertos de la guerra
letal del panista Felipe y del priista, Enrique. Esa guerra letal
donde las fuerzas armadas tienen la instrucción de eliminar a los
ciudadanos, porque de entrada, todos somos culpables. Esa instrucción
viene del comandante en jefe… el fascista americano.
La historia de Marco Antonio Sánchez Flores es una mónada de las
millones de historias silenciadas. La historia de Marco Antonio
Sánchez Flores es sólo una muestra de cómo operan sistemáticamente las
fuerzas armadas en México. Sí el ejército, la marina, la policía
federal, estatal y municipal… todas ven al ciudadano —uno mexicano
como ellos—, como una fuente de ingreso, pero fundamentalmente saben
que si lo desaparecen, si lo eliminan, lo entierran en una fosa
clandestina, nada pasará. Porque siguen las instrucciones de sus
jefes. Su comandante en Jefe.
La historia de Marco Antonio Sánchez Flores es la de un joven que como
su generación luchan por transformar el presente que les ha tocado
vivir. Marco Antonio Sánchez Flores como su generación, saben que en
México, en la Ciudad de México, en la regencia del neoliberal
(cocinero de ensaladas) Miguel Ángel Mancera, ser joven es un delito;
en la estratificación de la nueva delincuencia hay que agregarle ser
pobre y ser moreno. El régimen político actual, en los hechos está
llevando una guerra letal donde los elementos raciales convergen el
perfil del delincuente. Para ello sí hay protocolos: eliminar pobres,
morenos, jóvenes… mujeres.
La historia de Marco Antonio Sánchez Flores, es la historia de México.
Por cada joven extorsionado, detenido injustamente, que haya sufrido
desaparición forzada, que haya terminado en una fosa común… o en la
fantasmagórica numeraria de los miles de muertos y los más de 37 mil
desaparecidos; México está cancelando su futuro.
La historia Marco Antonio Sánchez Flores es también la historia de una
sociedad que empieza activarse, que logró que más de 90 mil mexicanos
participaran activamente en las redes sociales, que salieran a la
calle para lograr que Marco Antonio Sánchez Flores apareciera con
vida. La tendencia de nuestra desgracia, es la gracia de nuestra
victoria. La victoria de que el regente neoliberal y cocinero de
ensaladas, abandonara su cocina y la cena con sus amigos… para cumplir
con su obligación CONSTITUCIONAL.
Sí, regente. Te pagamos para que gobiernes, no para que vendas las
ciudad, no para que tus policías golpeen, extorsionen y desaparezcan
jóvenes. El regente, cocinero de ensaladas le declaró, desde el primer
día de su gobierno, la guerra a los jóvenes, los ha criminalizado, los
encapsula en las protestas…
El regente, cocinero de ensaladas, que sustenta un título de doctor en
derecho, es responsable del actuar de sus cuerpos policíacos, sean
hormigas o de élite… el tolete es el mismo. El regente, cocinero de
ensaladas es culpable de criminalizar a las víctimas en los medios de
comunicación (“amigos”…) se drogaba, era joven, moreno y andaba
caminando en la calle. Se lo estaba buscando…. se drogaba, era joven,
tenía muchos novios, usaba minifalda, caminaba sola en la calle… se lo
estaba buscando.
En un maravilloso y fantasmagórico relato de Mario Benedetti, nos
narra cómo un policía acaba torturando a su pequeño hijo hasta la
muerte, porque pensaba que éste era miembro de los Tupamaros. Cuando
pelean la KGB contra la CIA ganaba al final la policía, dice Sabina…
Sí hemos creado un marco normativo en defensa y protección de los
Derechos Humanos, en el plano institucional México es vanguardia, las
élites crearon un mundo posible… que a todas luces es imposible.
La impostura institucional mexicana, no ha transformado el devenir de
las fuerzas armadas, como tampoco el de sus gobernantes y sus élites.
Ellos nos roban a mansalva, ellos nos ultrajan, nos asesinan, nos
extorsionan; porque no sólo se trata del miserable policía, del
miserable miembro de la marina, del miserable sardo… sino de sus
comandantes, de sus jefes… ellos son los responsables de la decadencia
mexicana.
Ellos, los empresarios que a toda costa quieren conservar sus
privilegios. Ellos, los priistas que no quieren ser pobres políticos…
prefieren la extorsión y la corrupción como forma de su existir.
Ellos, los panistas que nos saben ser otra cosa que parásitos
corruptos del presupuesto público. Ellos, los perredistas que se
venden al mejor cliente… Blow job de izquierdas. Todos, todos ellos
son culpables.
La encrucijada mexicana nos obliga a asumir el reto de nuestro
presente. No más jóvenes desaparecidos. No más jóvenes extorsionados.
¡Basta! Somos millones los pobres, los miserables… somos millones los
morenos, somos millones… son millones los jóvenes, el presente es suyo
y tienen que empujar para que no retrocedamos. ¡Somos millones, ya
BASTA!
Somos millones los que todas las mañanas salimos a buscar empleo,
somos millones a los que no nos alcanza el ingreso… somos millones los
que consistentemente mantenemos nuestros hogares honradamente. Somos
millones. Es cierto el presente aparenta estar inundado de fracasos…
grandes derrotas; pero no por ello hemos de dejar de protestar,
levantar la voz, exigir lo inimaginable, porque sólo así es posible un
mundo distinto ¡Basta!

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