Preguntas incómodas a un Mexicano en Malasia

Por Roberto Calleja

 

Son tiempos aciagos y ser mexicano en cualquier país del mundo en este momento es una cuestión de morbo. Responder a la pregunta ¿por qué Donald Trump, presidente de Estados Unidos, está tomando las acciones que toma y por qué nuestro gobierno se deja?, es tan complejo que hasta da pena tratar de explicarlo, pero debemos hacerlo.

En estos días, desde la toma de posesión de Trump, las sonrisas pícaras y hasta lastimeras aparecen en los rostros de muchas de las personas con las que convivo a diario: colegas, alumnos, amigos, jefes, proveedores, etc., todos con esa expresión de lástima por nuestro colega, maestro, amigo, empleado, cliente, etc.

La pregunta que surge inmediatamente de sus bocas es: ¿no tenemos aliados que nos puedan apoyar y, de alguna forma, hacer frente común a los embates de la nueva administración del vecino del norte?

La respuesta, como mexicanos, todos la sabemos: no hay más aliados, desde que en la década de los 80’s decidimos voltear la espalda a nuestros amigos de Latinoamérica y abrirle los brazos a nuestro “amigo” y vecino del norte, exclusivamente.

Baste recordar que más del 73% de nuestras exportaciones van exclusivamente a nuestro “amigo” y vecino. Confiamos ciegamente en un vecino que siempre nos ha hecho menos y que siempre, por preservar la paz después de la invasión, no quisimos irritar y decidimos hacer lo que hacemos mejor: agachar la cabeza.

Los escenarios y las condiciones han cambiado tan drásticamente, que ya es tiempo de que de igual manera cambiemos actitudes drásticamente. Los tiempos y las circunstancias no pueden ser mejores. Cortemos el cordón umbilical, levantemos la cabeza y miremos hacia el horizonte con nuevos bríos.

Es tiempo de mirar al Oriente, Asia está creciendo y nos está buscando. Nuestro “amigo” no merece más nuestra complacencia ni nuestra lealtad. Es hora de expandir horizontes y no sólo al sur con Latinoamérica, pero con socios más poderosos, esos que nos buscan y que están controlando al mundo: China, India, el Sureste asiático con Malasia, Singapur e Indonesia rogándonos por hacer comercio con ellos.

Es tiempo de ponernos las pilas y salir de nuestra zona de confort de hacer negocios con quienes hablamos español nada más, nuestra principal barrera. Dejemos ya de lado ese miedo a explorar nuevos mercados. Estos mercados nos ruegan hacer negocios con ellos así que hagámoslo.

El tiempo ha llegado de renacer y abrir las alas de esa águila de nuestro escudo para volar alto y lejos, tan lejos como nuestro deseo de crecer y fortalecernos nos los dé, es nuestra oportunidad, tenemos el pretexto perfecto, demostremos de qué estamos hechos. ¡Ahora es el momento de demostrar de qué estamos hechos!

 

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