¿Por qué la ideología imperialista se vuelve más agresiva?

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“La moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y las formas de conciencia que a ellas corresponden pierden, así, la apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hombres que desarrollan su producción material y su intercambio material cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento” (Marx y Engels; s/f: 8).

El presente como el pasado, las formas de dominación tienden hacia el mantenimiento del statu quo de las relaciones sociales de producción y reproducción. Tanto en los medios materiales de vida como de la ideología subjetiva puestas en la concreción objetivada se imponen. 

          Esa es la lógica tendencial de toda ideología en descomposición reproductiva; al tiempo, intenta imponer miedo, amenazas y chantajes perversos para subsistir en la decadencia de las relaciones sociales dominantes. Es lo que dicta la sentencia en cada periodo histórico de la vida material de las sociedades. 

          Por ello, a mayor control de la ideología es más imperante la obediencia, la sumisión, las creencias y la hegemonía socializada, e impone el dominio sobre las grandes mayorías.

         Es comprensible la lógica del desarrollo de América Latina en cuanto a inversiones a contracorriente del despojo de recursos naturales y humanos, así como de la hegemonía capitalista para la acumulación extraordinaria por encima de los pueblos. 

          Tal es el caso, por ejemplo, del planteamiento de Pablo Ariel Becher: “El desarrollo del capitalismo neoliberal, que tiene sus antecedentes en las últimas dictaduras militares en diversos países de Latinoamérica durante las décadas de 1970 y 1980, ha sido intensificado por el ingreso del capital extranjero y el afianzamiento de un modelo de desarrollo de expropiación, despojo y explotación, con grandes masas humanas empobrecidas y excluidas de derechos básicos” (Becher; 2019). 

          Este es el regreso violento, autoritario, fascista y capitalista de expoliar nuestros recursos; es, al mismo tiempo, la estrategia injerencista del imperialismo de ocultar su deuda pública y su crisis financiera en más de 31,4 billones de dólares (Arnal y Steinberg; 2023).

          De esta manera, observamos que las ideologías, en cada periodo histórico, pueden imponerse con argumentos falaces y argucias embusteras, cuya tendencia a prevalecer es superpuesto a las necesidades colectivas conforme a: primero, la ideología en una fase de imposición permea en las escuelas, en los centros de formación para defender el sistema; segundo, los medios de comunicación social obedecen a las condiciones de fondo de la idea; proceso que lleva a desvirtuar la realidad; tercero, las universidades producen a los “intelectuales” que irán a defender la ideología imperante, reproducen los métodos de enseñanza; elaboran planes y programas para establecer “orden y progreso”. Es la falsedad en simulación de conocimientos.

          En cuanto al punto cuatro, las instituciones dominantes extienden su papel de supremacía sobre la sociedad; no permiten que la subversión y rebeldía de jóvenes descubran la manipulación y; quinto, el Estado y sus instituciones gobiernan para defender el sistema e instancias imperantes como instrumentos represivos, hegemónicos, autoritarios, que no permiten la libertad de las ideas.

          Se imponen los modos de pensar, hablar, describir la realidad; se crean imágenes falsas de personajes conservadores; mantienen el orden establecido y reproducen las condiciones desfasadas y no permiten revertir el orden de las ideas. 

          Además, se obstruye la creación de nuevos saberes críticos; la esencia de la investigación es sesgada y la reproducción de conocimientos se construyen sobre la base de defensa de lo establecido opresor bajo la idea de que lo escrito está descrito y sin transformar contextos instituidos. Todo se descalifica bajo el supuesto de que es utópica y romántica para la sociedad.

          A escala internacional, se reproducen formas delirantes de la ideología para el dominio, el control social; la prensa vendida juega el papel de falsear hechos. En tanto, las ideas emergen constantemente; florecen los proyectos revolucionarios del pensamiento transformador. Pese a la obstrucción y el avance de la construcción de nuevas formas de analizar, criticar, transformar y comprender materialmente nuestro entorno, la conciencia revolucionaria va. 

          Es lo que se ha insistido y no se nos ha permitido desdoblar. De ahí surgen tres elementos constitutivos de la ideología:

          Uno, se imponen normas y leyes de acuerdo a las instituciones jurídicas y políticas para conservar el pasado y las reglas del orden sin cuestionarlos; dos, las universidades son piedras angulares del conservadurismo; no permiten transformar saberes que liberen al pensamiento de los individuos y desorientan hacia otro sentido de la vida, del presente y desdeñan el futuro porque es incierto y se crea el miedo a lo desconocido.

          Y, tres, dominan el pensamiento colectivo; sin duda, es parte del poder hegemónico de prevalecer y reproducir lo existente; es decir, la hegemonía del sistema actual. 

          En tanto, no subsisten posibilidades para que otras ideas cuestionen lo establecido y los intelectuales al servicio del statu quo destruyen alternativas nuevas para derribar el capitalismo decadente. Ante ello: calumnian, desprestigian, desencantan, difaman e ideologizan hacia el fascismo; echar abajo el pensamiento crítico a cambio de especular etiquetando valor a las mentiras y banalizan con engaños la contemplación pragmática de la verdad.

          En este ambiente enrarecido, el imperio gringo se impone por la fuerza; tiene el control y hegemonía del discurso del miedo, de la supremacía, de la verdad absoluta; impera la clase despótica que permea los intereses colectivos subsumiéndolos y castra los derechos elementales de la humanidad. 

          Empero, ante lo evidente, en situaciones adversas emergen criterios de emancipación, sobre todo cuando el pensamiento toca fondo y se valora por la liberación de los pueblos. Es decir, ya no se mercantiliza y los dueños de las ideologías falsas ya no se apropian de acontecimientos concretos y objetivos. 

          Emergen nuevos instrumentos de luchas, se preparan cuadros políticos críticos y destruyen aquellos conocimientos quiméricos falaces que transgreden la verdad revolucionaria materialista. El orden burgués se vulnera ante la violencia real y psicológica, hoy, del imperio.

          Aquí, en este breve esbozo, la intención de precisar la ideología dominante, retomamos de un planteamiento sobre la cuestión; es decir que, “…la ideología es una concepción del mundo que tienen los sujetos sobre el mundo y que los impulsa a actuar para transformar el mundo. En otras palabras, …Marx no se cansó de señalar que la ideología era algo negativo en la sociedad, pues impedía que los hombres pudieran alcanzar una concepción verdadera de la realidad, y porque servía para que se reprodujeran las relaciones sociales de explotación que convenían a una clase dominante” … (Ambriz; 2014). 

          En tanto la ideología imperante hegemoniza la comprensión de la realidad, la somete, la fragmenta, la ignora, le imprime su pensamiento despótico y al final es la que se difunde en la conciencia social; empero, es transformable para las mayorías.

Referencias

– Ambriz-Arévalo Gerardo (2014): La ideología en Marx. Más allá de la falsa conciencia. UAM-Iztapalapa. En línea, página web: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/claudiacarbonell,+v18n1a04.htm 

– Arnal, Judith y Steinberg, Federico (2023): El techo de la deuda en EEUU y sus implicaciones internacionales. En línea. Página web: https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/el-techo-de-la-deuda-en-eeuu-y-sus-implicaciones-internacionales/ 

– Becher, Pablo Ariel (2019): Notas críticas para repensar los movimientos sociales a través de la teoría marxista. En línea. Página web: https://www.researchgate.net/publication/336681113_NOTAS_CRITICAS_PARA_RE-PENSAR_LOS_MOVIMIENTOS_SOCIALES_A_TRAVES_DE_LA_TEORIA_MARXISTA

– Marx, Carlos y Engels, Federico (s/f): La ideología alemana. En línea. Página web: https://biblioteca.umem.mx/books/Carlos%20Marx/La%20ideologia%20alemana%20(1281)/La%20ideologia%20alemana%20-%20Carlos%20Marx.pdf 

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