Obama deporta a cientos de mexicanos en su último día de presidente de EU

Por Luis Carlos Rodríguez González/The Exodo/Reversos

Ciudad de México, 19 Enero.- En su último día como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, no desaprovechó la oportunidad de consolidarse como el “deportador en jefe” y regresó esposados, sin dinero y dejando a familias divididas a cientos de migrantes mexicanos.

En el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de la capital del país y en vuelo chárter, arribaron 130 paisanos que fueron deportados en el último día del presidente demócrata que durante sus dos campañas presidenciales pidió y ganó con el voto latino y se comprometió a trabajar por una reforma migratoria.

Otros centenares cruzaron la frontera mexicana en autobuses para ser llevados hasta centrales camioneras que los llevaran a ciudades de Chihuahua, Durango, Zacatecas, Sonora y Sinaloa.

Caras de angustia, de tristeza de los paisanos que bajaron de la aeronave con la incertidumbre de haber dejado a sus esposas e hijos en un Estados Unidos quien iniciara este viernes una nueva etapa de gobierno con Donald Trump que a diferencia de Obama no prometió nada, pero deportó a casi 3 millones de mexicanos en 8 años.

Israel vivió por 12 años en Nueva York. Trabajó en limpieza en un hotel, como lavaplatos en un restaurante chino y más recientemente como ayudante de cocina en uno de comida mexicana.

Todo iba bien el llamado “sueño americano” hasta una mañana de hace tres meses cuando al salir de su trabajo fue detenido por agentes de Inmigración acusado de formar parte de una pandilla neoyorkina.

Desconcertado el mexicano de 33 años no entendió las acusaciones, pues entre su trabajo y su familia nunca tuvo relación ni con los vecinos, menos

con pandilla. Estuvo detenido tres meses y este 19 de enero fue deportado como delincuente a México, con esposas y grilletes en los pies.

“Del Consulado en Nueva York nadie me defendió. Es mentira el apoyo consular que según se está dando. Nunca me confrontaron con los supuestos pandilleros. No sé qué va a pasar con mi esposa y mis dos hijos con la llegada de Trump a la Presidencia. Yo no puedo regresar hasta dentro de cinco años a Estados Unidos.

Oriundo de una colonia cercana a la Basílica de Guadalupe, Israel se enfrenta a la dura realidad mexicana. Deportado, desempleado, con un país en plena crisis económica y social. Pero eso sí, con decenas de anuncios en el Aeropuerto con la leyenda “Bienvenido Paisano”.

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