Nuestra desigualdad

  • Informe de Oxfam

Por Mónica Loya Ramírez

13 de julio de 2015.-La desigualdad nos afecta a todos. Muchas son las voces que alertan sobre la importancia de combatirla. En estudios realizados por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) se afirma que es importante hacerlo por razones de bienestar, y porque las sociedades más incluyentes logran un mayor desempeño. En Oxfam se declara que la brecha entre ricos y pobres nos está haciendo daño como país y esto supone una amenaza para el crecimiento sostenible de México.

La falta de competitividad estanca el crecimiento; la política hacendaria existente afecta la recaudación y la inversión para el desarrollo; la desigual distribución de la riqueza alienta la violencia. Esto, si vivimos en México, nos afecta a todos, tarde o temprano.

Foto:@oxfammexico
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Según datos de 2012, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), entre 2006 y 2010 la proporción de población mexicana que vivía en pobreza (extrema y moderada) pasó del 35% al 46%, lo que equivale a 52 millones de personas.

El indicador de pobreza relativa con respecto al ingreso medio de la población, utilizado internacionalmente como parámetro de comparación, nos señala que en México el porcentaje de la población que recibe menos de la mitad del ingreso medio en 2010 era 21%.

Lo mexicanos son los que más trabajan y los que menos ganan según el informe Employment Outlook 2015 dado a conocer por la OCDE. Pero trabajar mucho no es suficiente, pues hay mecanismos sociales, políticos y económicos que impiden que el esfuerzo sea recompensado.

El informe La desigualdad extrema en México, concentración del poder económico y político de Gerardo Esquivel Hernández presentado por la organización no gubernamental Oxfam nos presenta un panorama poco esperanzador de lo que sucede en el país.

En el documento se informa que al 1% más rico le corresponde un 21% de los ingresos totales de la nación. El Global Wealth Report 2014 señala, por su parte, que el 10% más rico de México concentra el 64.4% de toda la riqueza del país.

 

Foto: @oxfammexico
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Otro reporte de Wealth Insight afirma que la riqueza de los millonarios mexicanos excede y por mucho a las fortunas de otros en el resto del mundo. La cantidad de millonarios en México creció en 32% entre 2007 y 2012. En el resto del mundo y en ese mismo periodo, disminuyó un 0.3%.

El número de multimillonarios en México, no ha crecido mucho en los últimos años. Al día de hoy son sólo 16. Lo que sí ha aumentado y de qué forma es la importancia y la magnitud de sus riquezas. En 1996 equivalían a $25,600 millones de dólares; hoy esa cifra es de $142, 900 millones de dólares. Ésta es una realidad: en 2002, la riqueza de 4 mexicanos representaba el 2% del PIB; entre 2003 y 2014 ese porcentaje subió al 9%.

Para el año 2014, los cuatro principales multimillonarios mexicanos podrían haber contratado hasta 3 millones de trabajadores mexicanos pagándoles el equivalente a un salario mínimo, sin perder un solo peso de su riqueza.

Multimillonarios con una “ayudita” del gobierno

Carlos Slim en la telefonía, Germán Larrea y Alberto Bailleres en la industria minera y Ricardo Salinas Pliego en TV Azteca, Iusacell y Banco Azteca. Los cuatro han hecho sus fortunas a partir de sectores privados, concesionados y/o regulados por el sector público. Estas élites han capturado al Estado mexicano, sea por falta de regulación o por un exceso de privilegios fiscales.

Carlos Slim incrementó masivamente su fortuna al controlar Telmex, empresa mexicana de telefonía fija privatizada allá por 1990. Telmex fue el paso preliminar para la expansión hacia América Móvil. Germán Larrea y Alberto Bailleres tienen historias similares; entre otras cosas, son dueños de empresas mineras que explotan concesiones otorgadas por el Estado mexicano.

Ambos se han visto ampliamente beneficiados por el reciente boom en el precio de commodities. Finalmente, Ricardo Salinas Pliego, quien obtuvo el control de una cadena nacional de televisión al adquirir la televisora pública Imevisión—hoy Tv Azteca—ha sido dueño o socio de Iusacell además de ser dueño de Banco Azteca.

 

Foto: @oxfammexico
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Recientemente, un estudio de la OCDE (OECD, 2012) concluyó que, entre 2005 y 2009, el comportamiento monopólico de las empresas de telecomunicaciones de Carlos Slim se había traducido en una pérdida de bienestar superior a los 129 mil millones de dólares para los mexicanos, aproximadamente 1.8% del PIB por año. Según dicho estudio, el pobre desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones en México era el resultado de dos fenómenos: a) la falta de competencia y b) la alta concentración del mercado en el marco de un sistema legal abiertamente disfuncional.

Está claro que la debilidad de las instituciones mexicanas contribuyó a la agudización de la desigualdad imperante en el país. Toda la población mexicana pagó tarifas telefónicas exacerbadas gracias al poder monopólico de las empresas del señor Slim. En nuestro país la minería ha gozado de privilegios fiscales. Hasta 2013, por ejemplo, México era uno de los muy pocos países mineros en los que no se cobraba ningún tipo de impuesto o regalía por la producción a boca de mina.

Esto alentó la extracción acelerada y asimismo favoreció desproporcionadamente a los concesionarios mineros mexicanos a costa del agotamiento de las riquezas minerales del país. Más claro: los recursos naturales de la nación entera han beneficiado sólo a unos cuantos.

 

¿Cuánto ha crecido su riqueza?

 

Estos millonarios—representantes de menos del 1% de la población total—concentraban en ese año alrededor del 43% de la riqueza total del país. El reporte de Wealth Insight señala que la riqueza de estos millonarios excede por mucho el promedio que corresponde a los millonarios de otros países, quienes concentran apenas el 29% de los recursos de sus respectivos países.

 

El reporte asimismo señala que el número de millonarios en México creció un 32% entre 2007 y 2012; tendencia que contrasta, como el blanco y el negro, con la reducción de 0.3% a nivel mundial en ese mismo periodo.

 

Mientras que en 1996 las fortunas de esos 15 equivalían a $25,600 millones de dólares, las de los 16 mexicanos más ricos en 2014 equivale a $142,900 millones de dólares. ¿Qué implica lo anterior? Que entre 1996 y 2014 la fortuna promedio de cada miembro de ese selecto grupo de mexicanos pasó de $1,700 a $8,900 millones de dólares.

 

Todo lo anterior contrasta tremendamente con lo que ha ocurrido en el país entre 1996y 2014: la tasa de crecimiento del PIB per cápita ha sido ligeramente superior al 1% en promedio anual. En dicho lapso, sólo ha crecido alrededor de 26%; crecimiento muy por debajo de lo que de hecho han aumentado las fortunas de los multimillonarios mexicanos.

 

Esta es la radiografía que hace Gerardo Esquivel del campo minado en el que estamos parados todos los mexicanos. Todavía es tiempo de hacer algo para cambiar el rumbo con políticas públicas eficaces.

 

Foto: @oxfammexico
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