Modernidad tecnológica año 2024: aburrimiento a la inversa

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

En esta época, en pleno 2024, vivimos una era de plenitud tecnológica inimaginable hasta hace diez años, o menos tiempo, inclusive.

     El alcance, que más allá de las funciones básicas de un teléfono, hoy la telefonía celular tiene como fenómeno tecnológico, antropológico, cultural, comercial y sociológico es apabullante y sinceramente un fenómeno incontrolable.

     Los cambios en el estilo de vida de la sociedad moderna, en pleno 2024, son resultado de una incidencia determinante de la presencia física del teléfono celular, por no decir las modificaciones que las tradiciones laborales y educativas, incluso culturales, han tenido por este mismo factor.

     Vivimos una época donde nos podemos conectar de un punto a otro, en transmisión en tiempo real en menos de un segundo, con múltiples aplicaciones y múltiples herramientas tecnológicas desde el celular, y lo más increíble de todo es que lo hacemos ya sin el mayor asombro posible, como quien respira ordinariamente.

     Vivimos una época donde, al alcance del teléfono, un gran abanico de juegos, aplicaciones, conectividad, contenido sexual, frivolidad, chismes, cosas series, ciencia y tecnología, mundo de negocios, dossiers ideológicos, contenido religioso, boletines y dossiers políticos; humor, cocina, estilo, moda, tendencias, música, tutoriales y hasta clases académicas y de taller; posibilidad de conocimiento con otras personas, medios, deportes, entrenamiento, repositorios, información, artículos, videos, periódicos, imágenes, podcast, y demás contenidos y estímulos para la mente están al alcance de la mano, en menos de lo que canta un gallo, con solo mover el dedito.

     Todo el abanico de opciones que la mente demanda y el gran capital reivindica como servicios «gratuitos» para luego comprar,  o comprar directamente, están al alcance, ya, sin medias tintas.

     Imágenes en tiempo real o fotografías actualizadas a través de contenido satelitales de lugares del mundo y videos en formato 4k nos acercan en realidad virtual a lugares del mundo a donde difícilmente podremos estar en presencia física, pero que podemos llegar con un clic o con el movimiento del dedo a través del teléfono.

     Las plataformas de cine han cambiado el mundo del séptimo arte en toda la extensión de la palabra, desde la producción de una película, hasta el consumo de esa película del lado de los espectadores, y mayoritariamente tomando el teléfono como factor esencial.

     A través de plataformas streaming o redes sociales, no tener una televisión para ver espectáculos deportivos o musicales ya no es un problema cabal, porque en tiempo real o con un margen de menos de cinco minutos, podemos acceder a esos eventos, o por lo menos a las partes más importantes y trascendentales de esos eventos, sin perder los detalles más importantes.

     A tiempo de este año 2024 es posible establecer que el teléfono, los medios impresos, la radio y la televisión prácticamente son prescindibles, en su totalidad, y tampoco es necesario decir que para muchos roles el ser humano también empieza a aparecer prescindible en muchos rubros de lo que algún día fue la vida convencional, dada esta envergadura del teléfono celular.

     Se puede llegar a la conclusión que un teléfono celular en la actualidad es un auténtico oráculo, y también un elemento de poder del sistema, tanto para la captación de las conciencias, el consumo y la sobreestimulación de información con miras a la saturación de la mente.

     Ahora bien, ¿qué tal si todo ese abanico de opciones estimulantes para la información que demanda la mente y que frívolamente el gran capital ocupa como negocio generan una sensación de tedio o de cansancio mental a la inversa? ¿Qué tal que el reto que ameritaba antes llegar a un elemento de todo ese abanico de opciones y que generaba motivación para llegar a él ya no existe en la actualidad?

     Hoy es tan fácil acceder a todo que pareciera que va perdiendo gracia y sentido acceder a este todo al mismo tiempo, sin mayor dificultad, sencillamente porque en un tris casi llega todo a nuestras manos.

     ¿Qué más falta? Si al parecer lo que en promedio demanda la sociedad en términos de contenido informativo mental y que el capital le vende o le acerca está ya al alcance.

     No olvidemos que la tecnología va madurando y progresando en función de las necesidades del capital, y por eso debemos entender que esto irá evolucionando aún más.

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