Moctezuma Xocoyotzin, una pintura  “olvidada”

Se tiene la certeza que es una pintura anónima del siglo XVII. Pero ¿quién dispuso de ella y porqué duró oculta tanto tiempo?

Ninguna autoridad en México ha fijado su atención en esa obra, quizá por el rechazo que aún persiste hacia Moctezuma Xocoyotzin como actor de la derrota de los mexicas al ceder el poder ante los conquistadores.

Por Carlo Ardán Montiel

Al inicio de los años noventa apareció una pintura al óleo de 185 x 110 cm. donde aparece  Moctezuma Xocoyotzin de cuerpo entero. Rara en sí misma, muestra al último emperador mexica en una actitud de sumisión, como una verdadera sombra de lo fue como en excelso tlaltecutli.

La imagen y el recuerdo de Moctezuma por su papel en la historia, define y separa dos etapas históricas: el fin de la época del México Antiguo  y el inicio de la Colonia. Los procesos de conquista y colonización son el hito de todos los pueblos del mundo. A Moctezuma le tocó estar en medio de  ese umbral.

Existe una vaga referencia respecto al óleo de Moctezuma Xocoyotzin, que gobernó de 1502 a 1520, y es que en al año de 1844, en el México independiente, el director del Museo Nacional   don Isidro Rafael Gondra, comentó haber visto esa pintura en el antiguo palacio de gobierno de Tlatelolco, donde seguramente se conservaba parte del menaje.

Recordemos que al inicio de la organización política de la Nueva España, en casi todas las ciudades y provincias, los españoles designaron a los antiguos gobernantes indígenas para seguir al frente de sus entidades como caciques, desde luego que  bajo la tutela ibérica. Tlatelolco no fue la excepción.

Cuauhtémoc, que enfrentó, resistió y sobrevivió a la conquista, fue el primer gobernante de Tlateloco, designado por Hernán Cortés. Siguieron en ese puesto los descendientes de la casta mexica hasta la época de la Independencia.

Ocupaban un palacio de gobierno, llamado tecpan, del que aún se ven algunos restos en ese barrio. Fue ahí donde don Isidro Gondra dice que vio el óleo de Moctezuma. Todos los archivos y bienes que  existían en ese lugar se llevaron al entonces Ayuntamiento de la Ciudad de México a partir de 1824, pero esa pintura no se menciona, desapareció.

Aquí viene la especulación. Se tiene la certeza que es una pintura anónima del siglo XVII. Pero ¿quién dispuso de ella y porqué duró oculta tanto tiempo? Esta pregunta ha pasado de noche de manera inexplicable. Solamente, y hasta es suficiente, que fue un brillante historiador del arte y doctor en historia por la UNAM, Jaime Cuadriello, el que haya fijado su atención en esa obra, pues la comenta y desmenuza de forma luminosa.

La pintura en cuestión se mostró al público en una gran exposición temática sobre el tlatoani mexica en el British Museum of London de septiembre del 2009 a enero del 2010, con muchas piezas arqueológicas de México,  bajo el nombre de “Moctezuma Aztec Ruler”.

Esa exposición llegó al Museo del Templo Mayor en junio del 2010 y duró hasta enero del 2011, bajo el título de “Moctezumma II, tiempo y destino de un gobernante”, con 150 piezas del museo del INAH, algunas de descubrimientos recientes en el Templo Mayor. En la ficha de identificación  de la obra decía “Colección Maillé”.

En este año la pintura de Moctezuma reapareció en una exposición del Museo Nacional de Arte bajo un tema que pasó inadvertido por sus intenciones. Con el título majestuoso de “Yo, el Rey”,  se hizo acopio de todos los monarcas que tuvo México, a partir de Moctezuma (Cuitláhuac y Cuauhtémoc quedaron al margen), y los reyes de España en la época de la Colonia, a los que se agregaron Iturbide y Maximiliano. La magnificencia de las pinturas, por su calidad artística,  en su tiempo fueron objeto de veneración.

En su contexto, la expo reflejó una ponderación al origen divino del poder de los monarcas españoles y trató de inyectar una especie de nostalgia de lo que nos perdimos al haberse realizado la Independencia de México. En los textos del libro-catálogo de la expo se insiste en que la voluntad de dios esté implícita en la autoridad de los reyes españoles. ¿Qué humano osaría oponerse a esa voluntad?

Paradójicamente, afuera, frente al MUNAL, la estatua ecuestre de Carlos IV parece como una gran negrura (¿reflejo de su personalidad como rey?),  por el manto que la cubre a causa de los  daños que sufrió en una mala restauración.

En esa ocasión, la ficha de identificación de Moctezuma decía “colección privada”, quizá porque la obra fue vendida en noviembre del 2012, en una galería de Nueva York, con otras obras de arte latinoamericano contemporáneas, en un millón 600 dólares.

Ninguna autoridad en México ha fijado su atención en esa obra, quizá por el rechazo que aún persiste hacia Moctezuma Xocoyotzin como actor de la derrota de los mexicas al ceder el poder ante los conquistadores. Origen de uno de los traumas, dicen los especialistas, de los mexicanos como pueblo invadido.

Aún así, el valor histórico de ese óleo es innegable, sin contar con la historia desconocida de su origen, destino y el que ahora siga formando parte de colección particular.

Lo más importante de esa obra es su contenido iconográfico y que pone en entredicho su creación que estuvo bajo el estricto control de la censura de los que vigilaban el poder de las imágenes en la época novohispana, cuestión que veremos en otra ocasión.

 

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