Mireles y la falsa legalidad

Por Melchor Arellano

La aspiración de paz, concordia y seguridad se nos presenta de nuevo como otro anhelo fallido de la sufrida y a la vez cómplice población mexicana. En este marco, mientras el médico José Manuel Mireles Valverde, era el líder y vocero de auto defensas de Michoacán, gozaba de ser el personaje mediático más importante y redentor de la estrategia del gobierno federal para acabar con el crimen organizado en el estado. Pero cuando Mireles, no estuvo de acuerdo en el desarme total, porque los alzados quedaban a merced del narco, fue: primero, desconocido por grupos de las autodefensas que aceptaron acogerse a las fuerzas armadas en el estado; y segundo, el propio gobierno federal, inició una campaña de descrédito contra el personaje que les había abierto le puerta para alcanzar credibilidad en su lucha contra el narco.

Finalmente, las cosas llegaron al punto tal que Mireles fue detenido por quienes lo aplaudieron como héroe, acusado de portación ilegal de armas (que no traía al ser detenido) y sin evidencias claras de enervantes, abriéndole un funesto expediente de presuntos delitos cometidos con anterioridad. Si el delito era, y es, portación de armas, entonces ¿Por qué no salió a la luz ese hecho, desde el primer momento en que Mireles sumaba grupos a la iniciativa oficial para combatir y abatir al narcotráfico en la entidad? Es decir, irónicamente el personaje que desde su inicio portó armas de alto poder y enfrentó al narco con gente sumada a la causa, se volvió delincuente acusado de emplearlas mismas armas “de alto calibre” usadas previamente y por ello,“violación del Estado de derecho”.

El 17 de junio de 2014 Mireles, había demandado al Gobernador de Michoacán, Salvador Jara, defender la soberanía del estado y enderezar el rumbo torcido del gobierno estatal.El 27 del mismo mes, los medios destacaron que las autodefensas lideradas por Mirles tomaban Acuitzio del Canje y de ahí irían a Morelia. Nunca hubo detalles precisos y si acaso,información estatal con pocos alcances nacionales.

El Reforma,tituló en una nota: “desafía Mireles y toma pueblo”, es decir, señalaba al médico José Manuel Mireles Valverde como líder de un supuesto movimiento fuertemente armado y a bordo de camionetas, cuyos integrantes“(…) reanudaron ayer su avance en Michoacán, tomando el control de la seguridad en el pueblo de La Mira, municipio de Lázaro Cárdenas.”Así, las fuerzas armadas referían un movimiento revolucionario que avanzaban hacia la toma estratégica de una localidad defendida por un ejército numeroso y bien pertrechado, cuando se trataba de cuatro personas desarmadas: Mireles y tres escoltas. El resto, eran autodefensas locales, quienes reiteraban que la comunidad de La Mira, llevaba tiempo solicitando la presencia de Mireles en la localidad, porque era el único líder en quien confiaban para instalar su consejo ciudadano y su autodefensa local y no que fuera a tomar ningún pueblo.

 

Detención

El sábado 28 de junio de 2014, La Jornada, destacó a ocho columnas “Mireles, detenido; le achacan portar armas prohibidas”, con una foto donde aparecen esposados y arrodillados varios autodefensas y en la parte superior derecha otra foto en picada, donde aparece Mireles (se presume esposado) mirando hacia abajo, en una postura de humillación.En su portada de la sección política, publicó una foto en primer plano, donde se ve a los detenidos boca abajo, con la cabeza levantada viendo al piso, mientras son arengados por marinos y soldados, que aparecen de espalda, bien pertrechados en una actitud de demostración de fuerza. En un comunicado, la PGJE presumió “el operativo, sin un solo disparo”.

El Reforma, dio llamada en primera plana con la cabeza: “detienen a Mireles”. Y resumió: “Fuerzas federales detuvieron ayer a José Manuel Mireles y a por lo menos otros 70 integrantes de las autodefensas”.Presentó la misma foto de La Jornada, ampliada y más detalles: se alcanza a ver la ventana del auto y parte del exterior, con la cabeza más pegada al cuello y en la misma actitud de humillación.El mismo 28 de junio de 2014 en el Reforma, señaló “Imputan a Mireles portación de armas”, destacando en su balazo que eradelito grave y no alcanzaba fianza, citando como fuente a la Procuraduría de Justicia estatal (PGJE), la cual diría que el también médico traía armas de uso exclusivo del Ejército.La Ley establece penas de un mes y hasta 15 años de prisión, a quien sea detenido portando armas de uso exclusivo del Ejército y Fuerzas Armadas, así como multa de 500 días de salario.

Empero, no hubo detalles del cumplimento de alguna orden de detención, sobre el oriundo de Tepalcatepec y seguidores. La Jornada en su editorial calificó la detención como “justicia facciosa” y distorsión del estado de derecho y en suma, una conducta errática, sesgada y turbia del gobierno federal en Michoacán. Cuando fue detenido, Mireles no portaba armas ni pistola fajada; fue capturado mientras comía en El Pollo Feliz (con “una pierna de pollo en la mano”) cerca del monumento a Lázaro Cárdenas, alrededor de las 17:30 horas. Le taparon la cara con malla;se sacaron fotos con su sombrero; y de sus 94 mil pesos, únicamente le entregaron 30,000 que eran para pagar letras atrasadas de su camioneta.

Mireles quedará como un mito y garante de una tentativa de dignidad, frente a una sociedad que actuó con dobleces. Mireles no supo de qué lo acusaban y en realidad los detenidos fueron 34 personas: 30 de La Mira, Mireles y 3 escoltas y no 70 personas,citadas por los medios.La captura de Mireles, solo reforzó ilegalidad y negación de justicia. Fue una advertencia brutal del Estado:quien no esté dentro de su marco de ilegalidad legal, es delincuente. De igual forma, fue un premio a las fuerzas armadas (en especial, la SEMAR)como intento de reposición del Estado de excepción o fallido, ampliando la hipótesis de que Mireles fue víctima de la falsa legalidad.Se magnificó el poder de las fuerzas armadas y no la autenticidad de autodefensas. Los medios, no cuestionaron dónde están los cofundadores de las autodefensas, los no incorporados e incorporados.

 

Justificación de la ilegalidad

Sin duda, la detención de José Manuel Mireles, fue una acción de un Estado vacío que requiere de individuos en desacuerdo para justificar la permanencia de su propia ilegalidad. Mireles se convirtió en el pretexto mítico perfecto para justificar la imposición de una paz inducida y obligada, como la solución efectiva y mediática a un conflicto que nunca fue capaz de solucionar por sí mismo: la violencia en Michoacán. El Estado hizo suyas las demandas de las autodefensas como forma de imponer la paz. Una paradoja perniciosa y siniestra que recuerda una de las frases de Giulio Andreotti: “perpetuar el mal para salvaguardar el bien”, en la excelente cinta, EL DIVO del italiano Paolo Sorrentino. “Legalmente”, Mireles fue detenido por delitos de portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada Fuerza Aérea, y contra la salud, en su modalidad de narcomenudeo, en la variante de posesión simple de marihuana y cocaína. A los escoltas del líder de auto defensas, Javier Reyes Magaña, Salvador Mendoza García y Gerardo López Casillas, dieron auto de formal prisión por su presunta responsabilidad penal: portación de armas y delitos contra la salud.

El ex comisionado Alfredo Castillo (quien primero negó que Mireles estuviera en un penal de alta seguridad y luego aceptó que sí estaba preso en Hermosillo, Sonora) tenía que demostrar quien ostentaba el poder en Michoacán. Castillo fue calificado de personalizador del poder, mitómano y megalómano por el ex edil de Tepalcatepec, Valencia. Mireles fue enviado a una cárcel alejada, donde (además de raparlo y presentarlo así ante los medios) cueste trabajo visitarlo, se gaste más e implique más tiempo de traslado. Sigue volando la pregunta ¿Dónde están los casi 30 mil autodefensas? Si alrededor de 5,000 solicitaron su ingreso a las fuerzas armadas; 800 estaban en capacitación ¿Dónde están los demás?

Se carece de estadísticas confiables respecto a dónde están las autodefensas incorporados a las fuerzas armadas, en activo y bajo qué modalidades opera el resto.Por supuesto que, debemos comprender que el comisionado Castillo era sólo el brazo ejecutor del gobierno federal, que se jugaba su credibilidad y fuerza. Si triunfaba Castillo triunfaba el “Estado de derecho”, como supuestamente ocurrió.

Por su parte, los medios no cuestionaron ¿Por qué no enjuiciar a Mireles  en Morelia o Ciudad de México? Se infiere miedo a protestas y acumulación de fuerzas de líder, tanto en el estado como en la Ciudad de México y país mismo. No existen elementos informativos que correlacionen escenarios como las autodefensas no pacificadas (dónde están),las posibles negociaciones del Estado con los cárteles de la droga, impacto de la figura de Mireles en esferas sociales marginadas y juventud misma.

No podemos dejar de señalar que los medios fueron acallados paulatinamente para volverse cómplices silenciosos del Estado en el caso de José Manuel Mireles. Es decir,fueron convertidos en portavoces del silencio. Dieron“esmerada” cobertura, pero a los alardes de las fuerzas armadas con entrevistas a sus titulares, mientras Mireles se iba perdiendo en el anonimato… en la nada…

No hubo pronunciamiento de derechos humanos (la CNDH no estuvo, ni está ni estará al pendiente), sólo las redes sociales con cierto dejo de olvido. El gobierno federal y estatal, mantuvieron siempre la intención de aislarlo a través de los medios y luego aniquilarlo enviándolo a un penal lejano y cruento (Hermosillo, Sonora), donde su presencia no despertara interés.Ello dejó el amargo sabor de que el asunto fue político investido de legal: el Estado envió el mensaje claro de que no se iban a permitir movimientos independientes con arraigo popular. Asimismo,la detención fue el precio que pago Mireles por no asimilarse al ejército y fuerzas armadas: a la falsa legalidad. Si triunfaba Mireles caía el entonces comisionado Castillo(hoy flamante titular de la CONADE) y por ende fracasaba el gobierno federal y estatal,tenía que ser uno u otro, pero no los dos. Castillo vs Mireles,implicaba una coexistencia imposible. Mireles recordaría siempre al primero sus mentiras y traiciones. Mireles, fue enviado a Tepic, Nayarit y luego a una cárcel de alta seguridad en Sonora, por el miedo a protestas en Morelia y Ciudad de México. Una cárcel de alta seguridad, inaugurada por el oprobioso Genero García Luna en junio del 2012, donde sigue preso y con serios problemas de salud. Una cárcel de exterminio, segregación social, que facilita el aislamiento, tortura física y psicológica hasta culminar con la muerte…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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