En México, hasta 72 horas para desaparecer a una persona

Por Rivelino Rueda

Foto: Edgar López

Y es que no sólo se llevan el cuerpo, sobre todo se ensañan con lo que trae uno dentro. Por eso el disparo en la frente o en la sien de muchos, porque piensan que removiendo los sesos con una cápsula de plomo está resuelto todo. Pero qué equivocados están.

Dice una canción de Caifanes que (antes de que nos olviden) “no andaremos de rodillas”, pero creo que sí, al menos para escarbar y escarbar la tierra y tener, aunque sea, una certeza de que estás descansando.

Además, dice ese grupo que marcó la historia del rockanroll nacional: “Afuera/Afuera tú no existes sólo adentro/Afuera/Nadie es nada sólo adentro”

En Argentina, en el periodo de la junta militar encabezada por Videla se habló de 30 mil muertos y desaparecidos. En Chile, durante el periodo de Augusto Pinochet se dice que fueron 3 mil los desaparecidos y asesinados.

En Guatemala, durante su interminable guerra civil, sumaron más de cien mil personas borradas de la tierra por una maquinaria de extermino llamada “kaibiles” o “paras”…

En México los “kaibiles” y los “paras” (paramilitares, entrenados sobre todo en Estados Unidos, al estilo de los “boinas verdes”) sirven a dos amos, como siempre, al ejército regular y a los “inversionistas” de esa región… El propósito final es rendir “buenas cuentas” y dar “buena imagen”…

Es exactamente como la United Fruit Company del siglo pasado… Esa industria bananera que devastó pueblos y seres humanos, mujeres y hombres, como el Macondo de Gabriel García Márquez en Cien años de soledad.

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Janahuy Paredes es dirigente del Comité de Familiares de Personas Detenidas y Desaparecidas en México y tiene una certeza: “A mi padre (Francisco Paredes Ruiz) lo desaparecieron elementos del Estado mexicano (en 2007 en el estado de Michoacán)”.

“En este caso, mi padre fue detenido/desaparecido por elementos del Estado. A nosotros en un principio no nos aceptaban la denuncia porque tenían que transcurrir 72 horas; teníamos que esperar las 72 horas y en ese momento, que era el momento más importante para poderlo encontrar y que pudo haber sido el momento clave para poder localizarlo inmediatamente, tuvimos que hacer y emprender nuestra lucha independiente como familiares”.

No es rabia ni coraje lo de Janahuy Paredes, es hablar y hablar, y hablar ante alguien que no entiende, quienes lejos están de que algún familiar sea desaparecido.

“Desde recorrer los Forenses, recorrer hospitales, cárceles y todos aquellos lugares que nos dieran indicios de dónde estaba nuestro familiar. Y las autoridades, dentro de ese lapso de las 72 horas, no hicieron nada.

Un dato. El único medio que informó en su primera plana sobre la desaparición los normalistas de Ayotzinapa fue el periódico El Sur, de Guerrero, el 27 de septiembre de 2014, quizá el medio más confiable no sólo en ese estado, sino en todo el país.

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“Antes de que nos olviden/Haremos historia”, reza esa canción compuesta por Saúl Paredes… No es familiar de Janahuy, pero comparte eso de que “si tú me olvidas, te pondré en un altar veladoras, y en cada una pondré tu nombre, y cuidaré, de tu alma”.

Tiene razón, en México la desaparición puede ocurrir en mi casa, en tu casa, con mi hija, con la tuya, con mis padres, con los tuyos… Con cualquiera… Y para las autoridades es muy fácil deslindarse… “Nomás échalos al costal del narco, si para eso fue esta guerra, pa agarrar parejo”.

Y narra Janahuy: “Posteriormente, para pode aceptar una denuncia nos tuvimos que trasladar a otro estado, nos tuvimos que venir a la Ciudad de México para que nos pudieran aceptar la denuncia por desaparición forzada de mi padre, porque en el estado de Michoacán había pretextos de que no había elementos suficientes para que nos tomaran la denuncia.

“Después de ahí viene toda una constante exigencia hacia las autoridades de que nos aceptaran el caso en las diferentes dependencias y además de que reconocieran que las autoridades estaban implicadas en su desaparición”.

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No hay descanso, sólo una botella de agua y hasta ahí. ¿Semana Santa? La fecha es un insulto para Janahuy Paredes: “¿Hay vacaciones para esto, para encontrar a mi papá?”

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Alguien en el camino, desde la desaparición de su padre, le dijo que descansara. La respuesta fue contundente: “¿Y si fuera tu papá?”

“Sufrimos acoso, sufrimos hostigamiento, era un constante ir a las autoridades para que nos dieran el acceso a los expedientes. No nos lo daban, nos lo daban cuando ellos querían, cuando ellos creían que era pertinente. Era parte de toda esta estrategia de desgaste y de parte de la poca voluntad política que tienen las autoridades”.

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Lo saben, pero lo callan. Pulverizar a una persona y desaparecerla de la faz de la tierra no es de canallas como los narcos, es de los canallas mayores que desaparecieron cuerpos con los llamados “clavadistas” o con los “mineros”, o en esos “hornos militares”, en las décadas de los setenta u ochenta, en la “guerra sucia”.

“Todas las autoridades fueron informadas de su desaparición desde el gobernador, presidente municipal, el presidente de la República y nunca hicieron nada. Lo único que hacían era enviar sus elementos para que nos hostigaran y nos estuvieran acosando dentro de la búsqueda de mi padre”.

Janahuy Paredes es clara. No le teme a las represalias porque “¿qué tal que sigas tú”?:

“No estamos hablando de un año, dos años, estamos hablando de que hay una impunidad total desde la década de los sesenta y setenta, donde el Estado mexicano tiene una deuda con nosotros en llevar a juicio y encontrar a los desaparecidos de esas décadas. Que pudiera ser un inicio para que se diera el acceso a la justicia aquí en México y no se siguieran llevando a cabo las desapariciones aquí en el país”.

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