Texto y foto: Camila Rueda Loya
Melodías que corrompen el fuego
una mirada que lo pretende
hay veces donde no quiero bailar,
que mi cuerpo flote hacia la dirección de saturno,
al fin los pájaros dijeron adiós
aunque no sé si realmente sea la despedida.
Nubes naranjas me piden perdón,
justo en esa tarde de agosto.
Quieres gritar,
pero no puedes
corre si puedes , la jaula se abrió , los pájaros blancos nunca piden perdón
inténtalo
intenta rogar solo con una mirada,
ya sabes que será lo suficiente .
Corrómpelo y baila mientras lo gritas .
Tranquila, igual si la gente mira es porque quiere.
Huye, sal del bosque, corre por los ríos, al final las montañas son lo único que se parece a tu verdad.
Pretendes que el mar te escuche, aunque llorarías lagunas si te grita.
Todo el tiempo buscando la misma primavera
el azul del cielo nunca es igual,
sigue esperando.
Sigue buscando la señal
la pequeña palabra que quite la incertidumbre.
Al final los mismos pájaros esperan,
el mar sigue pensando igual tras los años,
los bosques casi no recuerdan tu aliento, pero sigue buscando esa señal,
esa que calme
que diga y sostenga.
La señal llegó
los pájaros aún no salen, siempre rio igual aunque no quiera admitirlo, algún
atardecer que la noche se llevó, deja que se piense lo que se pueda.