Por Varinia de la Cruz
Porque libera,
porque humaniza,
porque une,
porque ilumina,
porque nos hace buenos,
porque nos hace valientes,
porque es Arte que late en nuestros corazones,
porque define nuestro ser,
porque nos hace pueblo,
porque nos da raíz y fruto,
porque nos hace seres buscadores de igualdad y justicia entre todos los pobladores de nuestra madre tierra.
Hoy que los pueblos del mundo sobrevivimos ante la ira de un sistema capitalista decadente, que alimenta el crimen, la pobreza, los males sociales, el cual nos ofrece desorden a nuestra existencia, desempleo, inseguridad en cada lugar.
Las gentes vivimos las consecuencias en casa; las olas del caos de un país inestable se sienten en todas las edades. También afecta a las infancias; los problemas psicosociales hacen que la juventud desvíe el camino de luz y virtud. Nuestros hijos, niños y jóvenes, se distraen de las acciones y pensamientos esenciales que nos definen como raza humana; perdemos a pasos agigantados la sensibilidad y el pensamiento que nos hizo evolucionar, y esa gran hazaña humana a través de la historia, la Poesía, entre sus líneas, la reconoce y alaba. Fue el defendernos como “solo uno” lo que nos formó como raza.
Hoy la poesía, como madre de todas las artes, de la literatura, teatro, pintura, de la danza misma, como su definición dicta: “pensar alto, sentir hondo”; esencia, virtud, amor profundo. La poesía, que se autodefine como la impresión del sentimiento que revoluciona la historia y nos redime como ente humano universal, sigue siendo nuestra única salida para volver a pensar alto y sentir hondo.
Aunque, tristemente, es algo que cada vez perdemos como el agua entre la coladera; también se nos va lo bueno, nuestra muchosidad se disemina en los actuales tiempos, más como raza, como continente, como país, como pueblo, como familia, como seres en armonía.
Hoy esos lazos orgánicos y naturales se desgastan, se debilitan por el caos, la distracción, sumergidos entre guerras, misiles, sequía, pólvora, canibalismos, destazamiento, rapto, suicidio; en cada continente la explotación rapaz del poderoso arrastra de dolor a nuestros pueblos, y nos olvidamos de lo profundo por vivir un día más.
La urgencia del tiempo por salvar la vida, la familia, la comunidad, el río, quizá todo ello provoca que nos alejemos de entender un verso, una estrofa, un poema olvidado en un librito que espera volver a respirar entre los niños y dar respuestas a los jóvenes que miran otra cosa.
Hoy, que en México hay más de 150 mil almas perdidas, cientos de miles de familias rotas buscando el rastro de nuestros seres amados, después de una atroz pandemia que nos alejó del calor humano en sociedad, los índices de crimen y desempleo son componentes diarios de las tormentas del caos que se percibe en el ambiente mundial y nacional actualmente.
Ante ello, la falta sustancial de calidad educativa, la ocupación del tiempo en educarnos, se ha convertido en materia de tercera importancia; agregado a ello, la ausencia en la enseñanza de artes y ciencias en la educación pública.
Subrayo, en mi reflexión, que es tiempo de poesía para todos, en todos los espacios y, sobre todo, en las nuevas generaciones; darles la palabra que falta, ya sentenciada en verso por el poeta.
El compendio literario de La Edad de Oro de don José Martí debe ser palabra escuchada entre los niños; a la maestra Gabriela Mistral y su ternura; a Esopo en su fábula y verso; La Caracola de Federico García Lorca; el amor de una madre dibujada por la poetisa Alfonsina Storni en un poema de despedida; entender cómo la unidad transforma a multitudes en los cuentos y poemas de Máximo Gorki.
Hay sabiduría escondida en las palabras eternizadas de amor hacia los niños por el poeta, que insisto, no debemos perder de vista en cada institución; y como seres libres definirnos la tarea de enterar a las juventudes de esta sabiduría.

Es nuestra riqueza convertida en herencia que nadie nos puede quitar, que aún existe; el Penacho de Moctezuma no está en nuestro museo, pero los trazos bellos de la poesía de Nezahualcóyotl existen en los relatos y memorias de nuestra historia.
Un poema de un ancestral poeta nos puede hacer amar a la mujer como a la flor de cada amanecer, como a la madre tierra. Lo pondría como ejemplo de cómo algo tan sencillo como un verso nos define, ante todo.
La Poesía complementa la educación, porque permite a los jóvenes descubrir nuevas palabras para nombrar realidades complejas que antes no sabían cómo comunicar. Ejercita la metáfora y la analogía, y potencia la flexibilidad mental, el análisis crítico y la resolución de problemas cotidianos.
En niños y jóvenes, declamar Poesía funciona como un puente lúdico que revierte el rezago educativo, haciendo la lectura atractiva mediante el ritmo y la musicalidad.
El poema sirve como un contenedor donde se deposita la idea, el mensaje, el sentir, la ansiedad, la depresión, la rabia o el trauma, sin dañarse a sí mismos ni a terceros. Transforma la rebeldía o la inconformidad social en discursos estructurados y pacíficos, alejando de su criterio las conductas destructivas; la práctica de la poesía, su entendimiento, es transformadora.
Cuando un niño se acerca a un poema, a su calor, al amor que destila, es un ser que sabrá amarse a sí mismo, como persona; abrazará sus derechos y defenderá a sus congéneres, a su madre, a su patria. Será un ser necesario e imprescindible, con la fortaleza ideológica de clase que necesitamos las mayorías. La poesía sana, cura y abraza a las infancias.
Brindemos un espacio al silencio de la palabra intencionada, que nos enseña a amarnos como raza; démosle nuestro tiempo al verso, al poema. La poesía, existe en cada esquina, en cada pedazo de cielo, en cada rincón empolvado; yacen los poemas de Rubén Darío y, en cada palacio de carrizos y tejaban de barro, hay Sonatinas que lloran sin saber por qué. Urgen caballeros que nos salven de dragones y lleven en su corcel de vuelta a casa a cada princesa triste.
¡Anda! ¡Hagamos Poesía! por el contenedor más frágil de cariño, que son nuestros niños, nuestras juventudes, hoy hambrientas de ideas que los liberen de mentiras.
Urge despertar nuevos sentimientos, darle alas a la imaginación, defender la palabra, entender el tono, el tiempo, la rima, el hipérbaton, la imagen, la estética del vocablo; es como decorar la estancia fúnebre y gris con jazmines y cantos de aquel ruiseñor. Es regalar una lanza con punta de obsidiana a cada desvalido para defendernos a todos; hacer Poesía es metamorfear dialécticamente el amor, algo así.
Es un mito que la Poesía es complicada; es una falacia que es incomprensible. Es una frase dictada a conveniencia para que nuestras infancias y juventudes se olviden de comunicarse reflexivamente, ni abrirse paso a través de la palabra.
La poesía es una llave que hace caminos verdes, soleados y frescos. Debemos sumar a niños, los nuestros, quienes hoy sufren más que ayer por la ausencia de conectividad humana latente; arrimar un libro, declamar un poema, hacerlos entender una palabra con un diccionario castellano, dibujar un verso, escribirlo, silabearlo, cantar la palabra, usarla cotidianamente; entre sus versos colar algunos que les lleven a amar a su abuela, a su madre, a su hermana, a una avecita débil, a la espuma del mar, a nuestra patria.
Sin duda, hagamos poesía con nuestras infancias mexicanas. Las personitas más inocentes, llenas de energía para aprender, quienes son profundos observadores de la vida, del tiempo, de la cotidianidad; ellos, las infancias, las almas más frágiles, los niños, la adolescencia, que hoy es masacrada por el crimen y las garras decadentes del sistema come humanos, que rompe la paz necesaria entre nosotros para que nazca la creación. Hagamos que exista, que se escuche, que se declame, que se escriba. Es un buen karma.
Porque la infancia es la edad en que se transforma lo cotidiano en posibilidades. Las niñas y niños aprenden preguntando, explorando y observando; no dejan de sorprenderse. La infancia es auténtica; los niños tienen gran capacidad de maravillarse ante la naturaleza, el lenguaje, la música, los colores y la vida diaria. Almas sensibles de corta edad que saben reconocer el dolor, la alegría o necesidades de otras personas. La infancia percibe intensamente la ternura, el rechazo, la violencia, la palabra.
La juventud, divino tesoro, es cuando nace el carácter y la valentía, cuando se busca responder quién es, qué piensa, qué sueña, qué quiere transformar cada adolescente; cuando se le da el significado justo a la palabra libertad y, sobre todo, es cuando se aprende a conocer la rebeldía. Hacer poesía con las infancias es compartir con quienes llevarán las riendas de nuestra patria y soberanía mañana.
Porque edifica,
porque renace,
porque pacífica,
porque ilumina,
porque transforma,
por ello y muchas razones más,
insisto; ¡Hagamos Poesía con las infancias Mexicanas!
Datos sobre México
- A mayo de 2026, México se mantiene como uno de los países con mayor desigualdad social y económica del mundo; el sistema de educación básica en México, que atiende a niños de preescolar, primaria y secundaria, atraviesa un periodo de profundos contrastes estructurales. Arrastra un rezago de aprendizaje.
- 11 de cada 100 niños en edad obligatoria de asistir a la escuela se encuentran fuera del aula. 3.4 millones de niñas, niños y adolescentes sin escuela adecuada demostraron tener conocimientos mínimos para su edad.
- El desempeño de los estudiantes mexicanos en la última evaluación del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE refleja: Comprensión lectora: el 47 por ciento de los alumnos carece de las habilidades necesarias para identificar la idea principal de un texto de longitud moderada o encontrar información explícita.
- El 66 por ciento de los alumnos de educación básica tiene serios problemas para resolver operaciones matemáticas elementales.
- El 55 por ciento de los jóvenes se ubica por debajo del mínimo, mostrando dificultades para explicar fenómenos científicos cotidianos.
- Bajo presupuesto por estudiante: México invierte aproximadamente 2,900 dólares anuales por alumno en educación básica, una cifra drásticamente inferior al promedio de los países de la OCDE, que supera los 11,900 dólares.
- México se ubica en el puesto 51 de 81 naciones evaluadas en la prueba PISA.
- El Observatorio Nacional Ciudadano estima que entre 145,000 y 250,000 niños y adolescentes se encuentran en riesgo de ser reclutados por cárteles y mafias en el país.
- Prevalencia de ideas suicidas: datos de ENSANUT indican que alrededor del 7.6% de adolescentes de 14 a 19 años han considerado el suicidio como una forma de solucionar problemas.