Por Gloria Reyes
Esta exposición fotográfica reúne un interesante conjunto de fotografía que Daniel Nierman ha producido durante un largo viaje a Marruecos, un país lejendario donde el judaísmo tiene una presencia milenaria.
Cementerios, sinagogas y otros espacios físicos de tradición inmemorial se conjugan con rostros presentados como testimonio vivo de la diversidad cultural marroquí; diversidad que nos habla elocuentemente de uno de los valores supremos de esa nación del Norte de África: al tolerancia ante lo otro que coexiste dentro de lo propio,
Un milenio de supervivencia solo se explica por el principio del respeto hacia otra de las “religiones del Libro”, y porque el judaísmo marroquí estuvo siempre ligado al pensamiento universal hebreo por su historia, arquitectura, religión, arte y vida cotidiana. Hasta 1960, más de 300 mil judíos vivían en Marruecos, muchos de ellos migraron a Israel. Hoy son menos de 9 mil.

Daniel Nierman es arquitecto y editor de profesión; pertenece a una generación de maestros de la fotografía que trasponen las fronteras de lo estético para mostrarnos un cúmulo de formas significativas para la historia de la arquitectura, la etnología y la arqueología.
En 2003, Nierman depositó esta exposición en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo y hoy se exhibe en la Sinagoga Histórica Justo, un recinto por demás significativo, como testigo de la antigua convivencia entre el judaísmo y el islam, que es importante recordar.
Marruecos. Una huella en la arena estará abierta al público hasta el próximo 22 de julio en la Sinagoga Histórica Justo Sierra. Entrada Libre.