Mara, hasta que los ríos y los mares se pinten de púrpura

Por Alejandra Rojas Sebastian

 

Fotos: Mónica Loya/Eréndira Negrete/Edgar López (Archivo)

 

17 de septiembre de 2017.-La Ciudad de México se volvió a pintar de colores púrpuras y rosas. Mientras un grupo de mujeres y hombres con playeras rosas que llevaban el nombre de Miguel Ángel Mancera entraban al ombligo de la ciudad, cientos de mujeres a las orillas del Zócalo se reunían para exigir justicia para las mujeres desaparecidas en México.

 

El feminicidio de Mara Castillas se suma a la lista de mujeres que no regresaron a casa.

 

Mientras el cuerpo de Mara era enterrado, su nombre se gritaba por las calles de la capital y nueve estados: Puebla, Jalisco, Veracruz, Chiapas, Coahuila, Sinaloa, Guanajuato, Nuevo León y Yucatán.

 

La marcha camina y avanza. A su paso se mira de frente y desde fuera a mujeres que no pueden alzar la voz, pero que su mirada habla. La mujer policía, la mujer comerciante, la mujer de servicio de limpieza, ellas están presentes, pero miran cómo otros tantos alzan la voz para cuando ellas regresen a casa.

 

Francisca, quien pertenece a la organización de Pan y Rosas, considera que ella como otras mujeres que no utilizan las aplicaciones de Uber o Cabify también viven día a día el peligro y miedo de viajar en transporte público.

Mujeres que después del trabajo, por la noche o muy temprano, tienen que caminar cuando no hay transporte, como lo ocurrido en días pasados durante las inundaciones en la ciudad, porque a largas distancias desde el trabajo, ellas tenían que llegar a casa.

 

Las calles se poblaron de mujeres, pero también de hombres que se suman a la lucha por la seguridad y tranquilidad de las mujeres que las rodean: madres, parejas, hijas, hermanas, sobrinas porque tienen miedo a que no regresen.

 

Entre consignas y gritos de “hombres conscientes” se sienten con “una responsabilidad de apoyar la causa, porque es un problema que nos afecta a todos”, asegura Martín en la marcha.

 

“No quiero que les pase algo”, comenta un señor de aproximadamente 50 años acompañado de su hija y su esposa. “Las mujeres no son las culpables, es nuestra educación y mejor debemos concientizarnos”.

 

Parejas, familias y grupos también de hombres que consideran necesario solidarizarse con las mujeres y, como hombres presentes en la marcha, exigen “igualdad para todos”.

 

“Si no nos unimos no vamos a poder lograr nada, desde mi perspectiva, considero que no debemos estar separados por género. No creo que logremos algo, como dicen. La unión hace la fuerza”, expresa Raúl, quien se encontraba dentro de la marcha y caminaba entre consignas contra el gobierno y exigiendo “ni una más, ni una asesinada más”.

A media marcha, un grupo de mujeres separatistas encaraba un enfrentamiento con el periodista Jenaro Villamil en Paseo de la Reforma, donde se le pedía que se retirara de la marcha y que hiciera su labor periodística desde las orillas, por otro lado.

 

Hombres acompañaban a sus esposas, hijas o parejas a esta marcha, pues consideraban, como Luis, que “desde la trinchera de cada uno se debe respetar y dignificar a la mujer”.

 

“Todos los hombres se tienen que unir a esta lucha, porque ya son muchas, que pueden ser mujeres cercanas quienes vivan estas formas de violencia”, platica Gerardo quien acompaña a su hermana el día de hoy. “Debemos respetarlas, necesitamos reeducarnos”, aseguró.

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