Los pretextos de un movimiento para defender intereses de grupos externos al IPN (Segunda Parte)

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“Ellos, los creadores, se han rendido ante sus criaturas. Liberémoslos de los fantasmas cerebrales, de las ideas, de los dogmas, de los seres imaginarios bajo cuyo yugo degeneran. Rebelémonos contra esta tiranía de los pensamientos. Enseñémoslos a sustituir estas quimeras por pensamientos que correspondan a la esencia del hombre, dice uno, a adoptar ante ellos una actitud crítica, dice otro, a quitárselos de la cabeza, dice el tercero, y la realidad existente se derrumbará” (Marx y Engels; 1974: 11).

6. La derecha y prianistas en santa alianza inducen a los estudiantes para exigir el regreso de la Fundación Politécnico; la destitución del Director General; castigo a los profesores hostigadores y abusos sexuales, demandas que han estado pendientes en años para no enfatizar en cuestiones de docencia, investigación, salarios, plazas, horas nombramientos e incremento en presupuestos para las visitas de campo y difusión de la cultura. 

     En tanto, la demanda fundamental del 2014, entre otras, fue un Congreso Nacional Politécnico, ya no se considera prioritario para los descontentos del presente. Quizá porque implica mayor análisis, participación de consenso; además, abre posibilidades de la democracia real en el IPN; hoy, no se menciona la autonomía del IPN ni crear emancipación activa y democrática para las decisiones de docencia, investigación y autogestión de Escuelas. 

     Desde luego, esto no interesa a los hostigadores y oportunistas infiltrados; incluso, desde sus escondites lanzan línea de acción antidemocrática; a cambio insisten en la destitución del director. Ahora es cuestión de precisión académica-política sin apolíticos ni escépticos. 

7. Inquieta un tanto sobre quienes asisten a las marchas y no ayudan al debate abierto, democrático y con respeto a las opiniones de la izquierda. Para ello, las alocuciones van contra la izquierda, rechazo a la actual administración de la 4T; descontextualizan los tiempos de raigambre autoritarios y la apertura en cuanto a los intentos de la transparencia democrática y combate a la corrupción; así como de las acertadas obras en el sursureste, centro y norte del país. 

     Esto va a contra palo del rechazo irracional de la derecha fascista, la oposición apátrida, la cotidianidad del saqueo del prianismo y contra las reformas del pueblo; todavía, desean volver a beneficiar a las trasnacionales; a empresarios evasores de impuestos y a corruptos. 

     De modo que, las corrientes ideológicas al interior del IPN, en estos momentos, juegan un papel de ariete al descarrilar formas de democratizar y desencantar a la comunidad politécnica. El fin de estos movimientos espontáneos se dirige a empañar las elecciones del 2027 y 2030. 

     Ambos procesos están en el escenario previo y desde ahora bajo pretexto de renuncias, desfalco, acoso, incremento de la planta docente; son necesarios, pero no suficientes a las necesidades del IPN. 

     Sin embargo, no es posible poner en el teatro sembrado por prianista y derechas al crear confusiones, desestabilización, descontentos y miedo utilizando el chantaje del mundial deportivo para exigir y obstruir políticas sociales y culturales. El avance va; pese a las provocaciones de la derecha y prianistas incrustados.

     Cuando la derecha está empecinada en rechazar con instrumentos violentos verbales, físicos, desafiando las Instituciones y falsear la realidad con sus medios de desinformación: TV Azteca, Televisa, es el último reducto fascista para vengarse de lo que les sucedió en el 2014. 

      La destitución de Yoloxóchitl Bustamente panista; intentó privatizar el IPN de ese momento. En ese contexto las consignas actuales se remiten de forma temporal y pasajera sin contexto consciente. Por el contrario, hay ausencia de un análisis crítico, profundo y serio. Cuando menos, convocar a instancias de debatas y plantear alterativas de y para el pueblo. Al tiempo reivindicar la esencia del Politécnico, es decir, defensa del cardenismo y el derecho a la educación popular y no las insinuaciones a la privatización. Esa es la duda respecto del actuar de las movilizaciones. 

     Del 2014 no queda ni voces, menos las demandas estudiantiles en un marco de aquellas imposiciones autoritarias de la Directora de ese entonces Yoloxóchitl Bustamtne Díez. Militante del Pan de ese sexenio prianista.

8. En este contexto contradictorio de aparentes demandas en cuanto a las necesidades de la comunidad politécnica, la confusión permea entre profesores y estudiantes. Demandan cuestiones que llaman la atención, se fundamentan por la crisis, en cuanto a peticiones abandonadas están en letras muertas. 

     Además, heredadas de sexenios corruptos y autoritarios envueltas en las políticas neoliberales; asimismo, los directores generales actuaban sin rendir cuentas a nadie y el priismo en su apogeo se repartían las horas, plazas y gastos indiscreciones a grupos del poder. En estos días, las movilizaciones emergen en esa tesitura de peticiones y predicar a estudiantes al exigirles que se filtren en las marchas. ¿Y la democracia estudiantil?

Los slogans se vuelven mecanismos repetitivos sin cualidades coyunturales: antes se decía “estudiantes conscientes no se rinden ni se venden” cambió por “estudiantes conscientes se unen al contingente”; antes decíamos: “lucha, lucha por una educación, laica, gratuita y popular”. 

     Ahora no existe nada de postulaciones críticas o revolucionarias; la corriente del presente va hacia una tendencia de educación técnica simplemente, formalista y competitiva. El cardenismo se ahoga o la mancillaron simplificando en ideas como el fin de la historia de Fukuyama. 

     En tanto, el fascismo a escala internacional crece, los reflejos de un movimiento estudiantil sin banderas revolucionarias niegan a transformar el capitalismo; se convierte en un desfase generacional y el pragmatismo vulgar efímero emerge. He ahí entonces un paralelismo, claro, con toda proporción guardada: 

     “…también han sido denominados fascismo del nuevo milenio o fascismos à la carte (Albanese et al., 2014; Di Nunzio y Toscano 2011), es decir, extremas derechas que cogen los elementos más desdeñables de esta ideología y los esconden, al tiempo que imitan las tácticas comunicativas y la dimensión cultural de movimientos alternativos progresistas –como el movimiento antiglobalización o el 15M–, para resultar más amables, más atrayentes y conseguir más simpatizantes (Álvarez-Benavides y Jiménez Aguilar, 2020a). 

     Del mismo modo, como señala Eva Espinar en su análisis sobre Hogar Social, estos colectivos neofascistas proclaman su carácter antisistema, pues rechazan a las élites nacionales y transnacionales, culpables, según ellos, de la decadencia social, política y cultural, para exaltar a la clase trabajadora, los verdaderos defensores y depositarios de la identidad y la esencia del ser nacional” (Álvarez y Toscano; 2021: 4). 

     El movimiento es ausencia de comprensión y análisis de quienes están detrás: Las apariencias engañosas de ideas “izquierdistas” para confundir y hacerse de contingentes, pero sin conciencia de clase. 

9. ¿Qué implicó la toma del canal 11; en términos políticos académicos? Es una nota que discutir y tocar a fondo; de auxiliar a un movimiento que surge espontáneamente implica varias hipótesis a corroborar en un marco de imprecisiones e incoherencias. 

     Por ello, debemos analizar cada una de las acciones delineadas desde fuera del Instituto y de esta manera aproximarnos a sus contradicciones y quienes están detrás de estos movimientos de generación espontánea, a saber: 

“…la toma de las instalaciones de Canal 11 por parte de estudiantes politécnicos y la denuncia sobre el deterioro de la institución a la que pertenecen, acompañada de una advertencia que parece volverse moda en estos tiempos: sabotear la celebración de los partidos del mundial de fútbol en la capital del país, obligan a mirar hacia el norte de la capital del país, en específico hacia Zacatenco, para preguntarse qué ocurre en el Instituto Politécnico Nacional. 

     De paso habría que aprovechar para tratar de aclarar si en la actualidad, Canal 11 todavía forma parte, legalmente, del patrimonio del IPN, pues hay por lo menos una versión sólida que indica que fue desincorporado de la institución educativa en los tiempos de Felipe Calderón Hinojosa” (Eje Central; 2026). Dudas sobre la irrupción de aquel canal que pertenecía al IPN.

     Los tiempos se desnudan contra la actual administración y existe aún otra hipótesis: en el presente con lo ya configurado desde fuera del IPN, ¿Es una forma de desestabilizar el avance a contracorriente de las provocaciones callejeras: ¿pasando por la toma de instituciones educativas hasta lograr presiones para las acciones directas de los organizadores? 

     Por supuesto utilizando a los ingenuos estudiantes induciendo a caer en juegos de la derecha, prianistas, oposición apátrida en general y de académicos de confort afiliados a los prianistas de siempre. Pululan en el IPN como el panismo en la UNAM… irresponsabilidad y violencia al estilo porriles de aquellos años del prianismo al negociar canonjías.

     Ahora, los dueños de la Fundación Politécnico se preocupan más por el nombre de quien los va a sustituir en otro escenario de ingresos: “…problema del manejo de los recursos para la educación de esta institución se ha estado agravando desde la eliminación de fideicomisos, la centralización del presupuesto y la ruptura de lazos con Fundación Politécnico, así como la creación de otro patronato llamado “Corazón guinda y Blanco” (LJA.MX; 2026). ¿Se ha discutido en las asambleas estas irregularidades y contradicciones de la Fundación Politécnico? ¿La venganza del Prianismo está por destituir a Reyes Sandoval para justificar sus corruptelas del 2014?

Referencias

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