Lecciones malasias de economía global

Un Chilango en Malasia

Por Roberto Calleja Fernández

Desde hace casi 10 años que vivo en este hermoso país del sudeste asiático, no he tenido contacto con el sistema de educación básica de México, pero de lo poco que recuerdo cuando dejé el país es que las clases en las escuelas públicas seguían siendo sólo de lunes a viernes y no había énfasis en las actividades extracurriculares. Insisto, estoy hablando sólo de nivel básico, primaria pues.

Ahora que mi hija asiste al primer año de primaria en Malasia, decidimos inscribirla en una escuela pública china, de esta forma aprenderá mandarín, inglés y el idioma local Bahasa Malasia. Esto se imparte en estas escuelas –donde la mayoría de los alumnos son chinos malasios, pero no está limitado a ellos, como prueba mi hija y muchos otros amiguitos de ella de origen indio, malayo u otros hijos de extranjeros casados con locales— como parte de su formación académica “normal”, estándar.

Me sorprendió gratamente conocer que como parte de sus materias es obligatorio que se inscriba en al menos dos clubes extracurriculares del basto número que tienen: gimnasia artística, robótica, Tae Kwon Do, tambores chinos, banda de guerra, banda de música, matemáticas, ajedrez, música, y una larga lista de etcéteras. ¡Y estamos hablando de una escuela pública!

Alguien en nuestro amado México preguntará: ¿y todo eso lo da el gobierno? La respuesta es un rotundo NO, la escuela “pública” en Malasia cuesta: aproximadamente 7,000 pesos cada cuatrimestre; y pese a esto, de acuerdo con el Instituto de Estadística de la Unesco, el índice de analfabetismo de Malasia es muy parecido al de México: 5.36% vs. 5.45%. [1] [2]

Cómo se han de imaginar, es tanto lo que les dan que incluso los días de la semana regular de escuela no alcanzan, por ende he empezado a hacer amistad con algunos de los padres de familia que también llevan a sus hijos a las clases de robótica ¡los sábados! Aquí lo importante es que lo hacemos con el puro y claro deseo de proveer a nuestros hijos de conocimiento que sabemos les será útil para competir en un mundo global (pese a ciertos individuos insistiendo en el proteccionismo).

Aquí es donde me hace eco una entrevista que escuchaba en la radio de acá: hay voces críticas de la apertura de Malasia a la influencia de China, pero el entrevistador respondió muy claramente con algo que debe resonar en nosotros: el mundo está cambiando, y nuestro país no puede depender de una sola economía cuando hay varias economías que nos pueden ayudar a crecer, a cerrar esa brecha de dependencia con un solo país.

Creo que esa visión global, aunado al sistema educativo tan competitivo que tiene, es lo que ha llevado a Malasia a estar, en muchos indicadores económicos mundiales, por encima de México, incluso en corrupción: Malaysia se ubica en el lugar 55 mientras México en el 123. [3]

Ya les contaré cuando mi hija construya su primer robot completo, ojalá sirva para cerrar la brecha de dependencia al innovar.

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