La simulación de las precampañas

Por Juan Alberto Alva Álvarez

Fotos: Edgar López (Archivo)

Ha comenzado la contienda por la renovación de la Presidencia de la República, y en verdad no sé si me da risa, tristeza, vergüenza o coraje escuchar las propuestas nulas, las descalificaciones y el lenguaje político mediocre que usan los tres principales candidatos a la Presidencia.

La forma en que los tres llegaron a la precandidatura fue todo un montaje, una simulación que desde luego acarrea una serie de gastos millonarios que salen del erario público, y esto es muy sencillo; en primer lugar, José Antonio Meade, precandidato de los partidos Revolucionario Institucional, Nueva Alianza y Verde Ecologista, inició sus pretensiones bajo la bandera de ser un servidor público probado, no pertenecer a ningún partido y, por el contrario, ser un candidato ciudadano.

Desde luego, la principal tarea de Meade es deslindarse del lastre que ha sido el PRI en todo este tiempo, deslindarse del gobierno corrupto al que él perteneció con Enrique Peña Nieto, del PRI de los Duarte, de los Borge, de Manlio Fabio Beltrones, y no sólo eso, sino también de sus aliados; debe deslindarse del Partido Nueva Alianza que cobijó por mucho tiempo a Elba Esther Gordillo y su familia.

Meade pudo haber sido un buen funcionario público pero tras de él se encuentra un sexenio que tomó decisiones equivocadas y que están presentes en la memoria de los ciudadanos, sin olvidar desde luego que estuvo presente en los gobiernos panistas que también han sido muy cuestionados; y esas decisiones fueron tomadas en materia económica con los llamados gasolinazos, en materia de programas sociales que han sido cuna de desvíos y corrupción.

De acuerdo al propio Instituto Nacional Electoral, no se pueden hacer propuestas en esta etapa de la contienda, pero hasta este momento, Meade sólo ha demostrado ser el chivo expiatorio de este gobierno, el personaje apolítico que puede lograr convencer a la ciudadanía de que puede lograr un cambio y acabar con la corrupción. La pregunta es: ¿Podrá en verdad estar apartado de Peña Nieto y el PRI corrupto y viciado que ha gobernado en los últimos años, así como de sus aliados Verde Ecologista y Nueva Alianza con sus respetivos escándalos?

Al frente de la coalición con México al Frente se encuentra Ricardo Anaya, alianza integrada por los Partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano. Anaya hizo todas las artimañas sucias que se puede uno imaginar en la política para obtener lo que quería.

Primeramente, contrariando los principios del Partido Acción Nacional, inició pláticas con un partido de izquierda para formar una alianza, así es, la derecha y la izquierda juntos en una alianza, a la que se sumó el Partido Movimiento Ciudadano. Una vez que estuvo formada la coalición, Anaya junto con Alejandra Barrales y Dante Delgado no daban los criterios para la elección del candidato ideal, ello, con el pretexto de que tenía que ser un método democrático.

Lo anterior provocó una ruptura en el PAN, que inició con la salida de Margarita Zavala, ex primera dama y ahora aspirante a candidata independiente para la Presidencia de la República, así se ha dado una desbandada de panistas que han salido del partido debido a las acciones de Anaya.

Está por demás decir que el método “democrático” que se escogió fue el “auto dedazo”, ya que entre Alejandra Barrales y Ricardo Anaya se repartieron las precandidaturas a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y a la Presidencia de la República, respectivamente, siendo así ellos mismos los precandidatos para dichos puestos.

Ha sido lamentable la calidad de precampaña que ha hecho hasta este momento, haciendo el ridículo en cada lugar que se para y en los cuales se nota la poco afluencia de militantes y seguidores, aunado a que sigue habiendo una salida de panistas por estar en descontento con su autonombrado candidato, lo cual se puede observar con la declinación de Rafael Moreno Valle a sus aspiraciones a ser presidente de la República, o la salida de Javier Lozano para apoyar a Meade.

Hasta este momento, se trata de una precampaña floja en donde sólo ha figurado el protagonismo y la ridiculez por parte del propio Anaya.

Y finalmente, nuestro “mesías caribeño”, ese que con sólo llegar a la Presidencia promete que viviremos en un mundo ideal, Andrés Manuel López Obrador, el candidato de la Coalición “Juntos haremos Historia”, conformada por su empresa MORENA, su subsidiaria, el Partido del Trabajo, y su redentor, el Partido Encuentro Social.

Espero que los que lean este artículo entiendan que el no estar de acuerdo con los argumentos de López Obrador no quiere decir que sea parte de la “mafia del poder”, o de Televisa, o un vendido del sistema, pagado directamente por “El innombrable”, sino que se trata de una democracia, en donde se puede o no estar de acuerdo con alguien, y eso se debe respetar.

Igualmente, espero no herir susceptibilidades de aquellos que piensan que estaríamos mejor con…“ya saben quién”, o peor, aquellos que dicen “hay que darle una oportunidad”, como si México fuera un premio de consolación.

Hablar de Andrés Manuel es hablar de un viejo priista, un político con ideas arcaicas que está hambriento de poder, quizá en un principio, sus intenciones eran buenas, quería al igual que muchos mexicanos lograr un cambio en el país, y qué mejor que él fuera el protagonista de ese cambio. Pero después de dos intentos fallidos, 18 años de campaña y las mismas propuestas, sólo se ve a un candidato desgastado y, repito, con ideas obsoletas que en muchos otros lugares del planeta se han probado y han fracasado, como la amnistía a los capos del crimen organizado que, dice él, que no es amnistía.

Su unción como candidato de MORENA fue cuestionada porque fue un “auto dedazo”, en donde él mismo decidió elegirse por tercera vez. Él mismo decidió que fuera el día en que los mexicanos celebran a la Virgen de Guadalupe y fue él mismo quien decidió con quién aliarse. Se ha hablado de que sus aliados tienen claras diferencias con su partido y sus ideales, como es el caso del Partido Encuentro Social, un partido de derecha radical, que censura a la comunidad LGBT, que está en contra del aborto, de las relaciones entre personas del mismo sexo, y que además radicaliza sus posturas en dichos temas.

Se le ha ligado al señor López con los gobiernos de Venezuela y Rusia, gobiernos, por demás decir, radicales, antidemócratas y dictatoriales. Ahora el principal lastre que persigue a Andrés Manuel son sus erradas decisiones, su reciclaje de políticos corruptos de otros partidos y que son acogidos en MORENA, después de la purga y perdón que les haya dado el líder macuspano.

Y para muestra, en esa lista están Rene Bejarano, Dolores Padierna, Fausto Vallejo, Marcelo Ebrard, Manuel Bartlett, Félix Salgado Macedonio, Ricardo Monreal, y bueno, la lista es interminable, pero para suavizarla un poco, por qué no, nombrar a Sergio Mayer como candidato a diputado federal, Lilly Téllez a una senaduría, para que no digan que sólo el PRI tiene a artistazos como Carmen Salinas en la política, López Obrador no se podía quedar atrás.

En fin, esto apenas comienza, y si las campañas serán tan sucias como fueron las llamadas precampañas, será un año difícil, en donde seguro veremos imágenes como la de Ricardo Anaya llevando a su hijo a la escuela, o López Obrador cortándose el cabello, o Meade haciendo compras en el súper. De ese nivel esta la política en México.

Seguramente seremos testigos de descalificaciones, insultos, majaderías, provocaciones, burlas, humillaciones, y, obviamente, lo que no veremos, ni escucharemos, serán propuestas en pro de este gran país.

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