El escándalo… el paroxismo de nuestra existencia

Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

 

Aunque fuiste engendrado

por una gotica de esperma

y a mí me fabricaron a golpe

de especulación y concilio,

los dos tenemos lo primordial en común:

la existencia

Juan Goytisolo

 

Amos Oz señala que los inicios de un texto son clave para el entendimiento de su totalidad, se trata de la promesa que el autor hace a su lector. La historia comienza es el contrato inicial que hacemos con nuestros lectores, promesa o contrato, enclave que como aforismo condensa aquello de lo que se escribe. Voto para que te quedes, manda para que leas hasta la última línea. Contrato que he de cumplir.

Las promesas pueden o no ser cumplidas, podemos o no sernos leales, optar por sernos fieles. Los que escriben son a la vez fieles y leales… su fidelidad consiste en consumar cabalmente todas y cada una de las cláusulas del acuerdo. Un tratado no escrito, únicamente convenido. La lealtad es el acto de seguir cabalmente tus convicciones, sin disposición alguna, solamente con la posición de decir lo que te molesta, lo que gravita en tu ser, aquello que no puedes contener y arrojas a los otros.

En la actualidad la fidelidad ha resultado un estorbo, nadie quiere cumplir con el compromiso establecido, no se quiere atar a nada, el reino de una extraña libertad, donde aparentemente no hay límites, todo es relativamente permitido. La libertad de don Benito no alcanza a los mexicanos para poner límites a lo infausto. Ya no se hable de la lealtad, dimensión extraña, casi monstruosa, imaginería del siglo pasado.

Un hijo pierde a su madre, esta puede ser la promesa que te haga… en ella no enunció nada, qué es en la actualidad un hijo que perdió a su madre… cuando más de 270 millones de mexicanos han perdido a un familiar, muchas mamás han sido eliminadas en la guerra letal de Calderón-Peña. Cuando cada cuatro horas es asesinada una mujer en México. Cuando hay muchos hijos prescindidos del presente. Un hijo pierde a su madre… ¿Cuál es la imaginería que te quiero narrar? O tal vez sea una treta, una insistente necedad frente a lo fausto de nuestro presente y lo doloroso que implica la conciencia de la numeraria. Lo doloroso que implica que no te importe.

La imaginería del siglo pasado, nos prometió libertad, fraternidad, igualdad y justicia. La imaginería mexicana de la alternancia política nos prometió el primer mundo. 1994 llenó nuestra imaginería y los estantes de las tiendas de nuestra ansiada M-O-D-E-R-N-I-D-A-D… Milky way. Tepito dejó de ser el centro del comercio alterno, el fayuquero, mientras lo alterno se convirtió en el modus operandi de nuestra forma de consumir, la bolsa Prada que no lo es… los Levi,s que no son. Nada es el que parece y sin embargo todo es lo que debe ser. Somos una colectividad que genéricamente consume lo genérico… aunque la patente no esté liberada.

La patente de nuestra contemporaneidad, según un estudio del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), el 71 por ciento de los mexicanos encuestados acude de cuando en cuando a una sala cinematográfica. Mexicanos ellos con línea telefónica fija… Nada es el que parece y sin embargo todo es lo que debe ser. Latencia… de acuerdo a la Oficina de Comercio Exterior de Estados Unidos, México está en el top de los países que más compran piratería en el mundo, más de 40 millones de mexicanos adquirieron una película pirata con el fayuquero —que ya no lo es— de la esquina. El Gabinete de Comunicación Estratégica perdió la batalla de las encuestas cuando indujo unos resultados electorales en el proceso presidencial del 2012.

El periódico Reforma (31/12/2017), reportó que los capitalinos son tolerantes a los actos de ilegalidad, de acuerdo a la nota de la reportera Guadalupe Fernández, 8 de cada 10 capitalinos acepta que en calles se consumo alcohol; 7 de cada 10 reconoce la el consumo y venta de drogas; la misma proporción para las pintas y grafitis, los capitalinos toleran a los franeleros… aceptan la irregularidad. Nada es el que parece y sin embargo todo es lo que debe ser.

Parcialmente somos una colectividad fiel… más de 7 millones de mexicanos, según las cifras oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, asistieron a festejar a la virgen morena, hubo un incremento de los devotos a los faustos guadalupanos… sin embargo, la fidelidad mexicana es machista… ¡A toda capillita le llega su fiestecita! La liturgia religiosa no se practica cotidianamente, si bien el último censo señala que el 82 por ciento de los mexicanos son católicos, muchos de ellos no son fieles a su religiosidad.

Nada es el que parece y sin embargo todo es lo que debe ser. Somos genéricos consumidores, lo mismo de fayuca que de medicamentos… somos genéricos consumidores, lo mismo de bolsas que de comida… somos genéricos consumidores lo mismo de liturgias guadalupanas que de políticos corruptos. Nos hemos vuelto fieles tolerantes a la ilegalidad. En 2012 supuestamente “ganó” la presidencia de la República un supuesto político creyente, formado en las supuestas escuelas más dogmáticas del catalocismo, pero nunca ha podido dar cuenta de que leyó la Biblia, igual lo hizo pero nunca entendió, que no entendía.

La imaginería de la alternancia política nos prometió democracia. Los intelectuales primermundistas, aquellos de antiguas generaciones, aquellos que detestaban el olor de la clase política priista, por clasistas… aquellos que ansiaban ser primermundistas con un intelecto tercermundista… cual pitonisos de la modernidad equivocaron los oráculos. Los intelectuales primermundistas que festejaron la firma del TLC. Los intelectuales primermundistas que no compran genérico, pero si piensan genéricamente, traicionaron su elitismo clasista y hoy están en medio de la decadente putrefacción del régimen político mexicano. Vendieron su alma por un Milky way. Nada es el que parece y sin embargo todo es lo que debe ser.

La imaginería de la alternancia política nos prometió procesos electorales legales, sin trampas, sin embargo, las trampas siguen presentes, el voto no ha significado el ejercicio soberano del mexicano. Las trampas de la fe. Cuando el principal líder opositor Andrés Manuel López Obrador denuncio sistemáticamente los fraudes electorales (2006 y 2012)… los intelectuales como plañideras genéricas salieron a defender su democracia. ¡No hay evidencias! ¡Que aprenda a peder! ¡Que aprenda que el pueblo lo quiere, pero nosotros no!… las trampas de la pestilencia clasista. Nada es el que parece y sin embargo todo es lo que debe ser.

La imaginería de la alternancia política nunca nos prometió democracia, las mayorías deberíamos sacrificarnos en torno a la estabilidad macroeconómica… para que ningún priista tenga que defender el peso como perro. La imaginería de la alternancia política nunca nos prometió democracia… hoy casi la mitad de los mexicanos vivimos en la pobreza, en tres décadas neoliberales, la canasta básica perdió el 80.8 por ciento de su poder adquisitivo, durante ese mismo período los salarios mínimos han decrecido.

Nada es el que parece y sin embargo todo es lo que debe ser. Hoy no hay perro que defienda el peso… la jauría atenta a la defensa de sus intereses, la actual administración neoliberal ha desviado millones de pesos del erario público para comprar elecciones, el último escándalo, el gobernador de Chihuahua, Duarte desvió 250 millones de pesos para intervenir en el pasado proceso electoral (2016). La jauría de ladrones roba para comprar elecciones, la jauría de ladrones roba para mantener sus privilegios. La jauría de ladrones roba porque merece al abundancia.

Los escándalos se suman, se apilan como basura de la imaginería de la alternancia política, son la huella inefable de nuestra condición actual. Los intelectuales primermundistas que no compran genérico, pero si piensan genéricamente, se suman a la condena de la corrupción, la han llamado cual pitonisos del desastre el Jaque al rey… el Obedrech mexicano, como si Emilio Lozoya no existiera. Señora Dresser, señor Aguilar, señor Castañeda, señora Acosta, señor Aguayo, señora Casar, señor Curzio, señor Crespo… Señoras y señores que se han montado en el escándalo que hoy cual plañideras denuncian la corrupción priista… previendo su debacle.

Los 250 millones de pesos que Duarte robó del erario público mexicano, fueron reportados por el periódico estadounidense The New York Times, el periódico más importante del mundo, ese que atento a los intereses del Departamento de Estado norteamericano echa luz sobre determinadas realidades. (después por el periódico Reforma) Nada es el que parece y sin embargo todo es lo que debe ser. Todo parece indicar que los apostadores han cambiado de jamelgo, el ineficiente Meade, no es el candidato de los intereses neoliberales. Hasta Televisa sigilosamente se desmarca.

En el cierre de las elecciones a dos quien podría hacerle competencia, al opositor Andrés Manuel López Obrador, es el corrupto Anaya. Las apuestas han cambiado. A los intelectuales primermundistas que no compran genérico, pero si piensan genéricamente no les interesa combatir realmente la corrupción… sino detener la debacle, mantener sus intereses… e impedir que UN TABASQUEÑO los gobierne. Cosas de intelectuales clasistas.

Nada es el que parece y sin embargo todo es lo que debe ser. En el sexenio del burro de Peña se han sucedido escándalos tras escándalos, la corrupción rampante desborda las cañerías de las Lomas, heder en Santa Fe… hedor en Cierra… Estamos en el paroxismo de la alternancia electoral, una exageración que debe repelernos. Sin embargo, como su contracara guardaremos silencio. Porque el escándalo de la repetición queda siempre caritativamente anulado por el escándalo del olvido.

 

 

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