Por Varinia De la Cruz
Niña de mi alma,
Tu nombre es Amor,
Eres fulgor que alivia al caminante,
Eres perfume que destilan las flores,
día y noche se asoman a verte pasar las azucenas,
Eres el tiempo, el tono, la inspiración del desamparado verso,
Eres agua florida que parte la montaña en azules madrugadas,
Eres la danza del viento en libre tonada, con alas o sin alas.
Eres la punta obsidiana de mi lápiz, que ama la vida desde que tus ojos miraba.
¡Niña de amada fortuna, siempre valiente, siempre mi niña adorada!

Eres la llave perdida que abre las puertas iguales de la ilusión humana.
Eres la voz incansable y callada del cisne que decreta insistente la calma con sus alas blancas.
Eres la piel del barro que amasa la madre tierra, en la coreografía de tu danza,
Eres la voz que denuncia hoy y mañana por tus hermanas que faltan,
Eres la materia viva que decreta justicia en acción y palabra,
Eres templo que mis oraciones guardan como palomas blancas.
Eres Sonatina que sin amor desmaya entre lebreles y Dragones, Valiente Valentina,
¡libra cada batalla, encuentra la sabiduría que escriben eternas almas!
Eres un verso de veinte veranos, que cada día madura como roja manzana, como flor de madrugada, golondrina y cenzontle y a veces gigante águila.
Eres el anhelo a la vida que vive en las niñas y las hadas, anda, ¡sálvalas!
¡Anda baila, que los mismos astros cuidarán tu sombra y tu aura!
¡Anda danza, que las brisas eternas de tu amor apaguen la feroz guerra que hoy estalla!

En el desierto eres agua clara,
Eres lucecita de luna plateada de las ninfas solitarias,
Eres el amor que falta,
Eres ángel terrenal que resguarda entre sus brazos un nido del colibrí,
Eres ternura que defiende la guarida del jaguar, a la oruga entre crisálidas, mariposa mañana.
Eres el himno que en el cedro habita,
en el hueco árbol eres un sollozo de luna que declama.
Eres la ternura que invade de noche a la higuera solitaria, Ella y el viento repiten tu nombre para estar alegres, Kaya.