Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell
Charlie Gordon tiene 32 años y un coeficiente intelectual de 68 por lo que, además de trabajar en una panadería, acude a una escuela especial. Ahí atrae la atención del profesor Nemur y el doctor Strauss, quienes planean llevar a cabo una cirugía experimental y lo han elegido a él.
Charlie acepta someterse a ella, pero las consecuencias, tanto buenas como malas, le mostrarán mucho de sí mismo y de los demás.
Flores para Algernon es un trabajo del escritor estadounidense Daniel Keyes, quien lo concibió primero como un cuento y así lo publicó, pero después lo convirtió en una novela.
Nos cuenta la historia de un hombre con un retraso mental que, por sugerencia de su profesora Alice Kinnian, es seleccionado para formar parte de un experimento en el cual será sometido a una operación que tiene como objetivo el convertirlo en una persona más inteligente.
Este procedimiento ya ha sido llevado a cabo anteriormente en un ratón llamado Algernon y, como dio indicios de ser exitoso, el siguiente paso es realizarlo en un ser humano.
Todo esto es contado por el mismo Charlie, ya que lleva un diario en el cual escribe sobre su vida pre y post cirugía, por lo que el lector conocerá los pensamientos y sentimientos de Charlie, pero también su versión de los hechos, así como sus puntos de vista de sí mismo y de su ambiente.
A partir de la anécdota del deseo de Charlie por ser más inteligente, el autor despliega los temas que tocará a lo largo del texto, siendo el principal la vida de una persona con discapacidad intelectual y cómo es percibido por aquellos que le rodean, empezando por la forma en la que son tratados, ya sea con cariño y respeto, al ser víctimas de maltrato o vistos como ratas de laboratorio, y la influencia que tiene ello en la imagen que la persona con discapacidad tiene de sí misma.
Esto es, que si en medio de su condición es feliz o si desearía no ser así y cuáles son los motivos reales que lo llevan a querer cambiar.
Una vez que han operado a Charlie, su coeficiente intelectual comienza a subir y, por ende, su vida cambia, pero la transformación va más allá, puesto que viene un cambio en su forma de pensar y de sentir, así como la forma en que lo ven los demás, por lo que ahora es consciente de muchas cosas, sobre todo de su pasado, por lo que varias heridas se abren y es inevitable preguntarse: ¿realmente la inteligencia trae felicidad?
Charlie tendrá que ahondar dentro de sí mismo para responder esta interrogante, ya que su avance es tal que queda casi como un superdotado, trayéndole cosas que jamás imaginó, como el conocimiento no sólo académico, sino el de los pensamientos y las emociones, topándose con la esencia misma de la humanidad, donde la gente no es del todo mala pero tampoco del todo buena.
Flores para Algernon está escrito en un estilo epistolar puesto que son las anotaciones de Charlie en su diario.
El lector notará que la primera parte está mal redactada y con faltas de ortografía y al avanzar la trama el estilo cambia debido al aprendizaje, por lo que los siguientes capítulos mostrarán una escritura mucho más limpia.
El lector experimentará muchos sentimientos hacia Charlie: ternura, compasión, alegría, tristeza, asombro, pero sin duda alguna estamos ante un personaje que tiene mucho que enseñarnos en este texto que, además de poseer un buen ritmo, nos conmoverá profundamente.
Flores para Algernon. Daniel Keyes. 1966. Editorial Alamut.
