El fenómeno de las narcoseries en la sociedad mexicana

Por Christian Marín

El narcotráfico en México es un tema que ha ido abriéndose paso a lo largo de los últimos años, específicamente, de la última década. Actualmente representa uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el gobierno y la sociedad de este país.

Al ser un problema social, es imposible que las personas no desarrollen cierta curiosidad por conocer más sobre lo que aqueja a México, así que se informan sobre el tema a través de noticieros, escritos, e incluso, por medio de programas que hacen referencia a los narcotraficantes y su estilo de vida. Siendo este último el tema a tratar en el presente texto.

La televisión en México tiene una gran influencia en la toma de decisiones de sus habitantes, cada uno de ellos puede llegar a interpretar los contenidos transmitidos de distinta manera, no todos tenemos la misma forma de concebir la información mostrada.

Uno de los contenidos más difundidos actualmente por las televisoras en el país son las llamadas narcoseries, es decir, series televisivas como cualquier otra pero que cuenta con la característica de que los contenidos manejados en éstas se centran en explotar al máximo la vida de delincuentes, en su mayoría narcotraficantes reales, para dar un entretenimiento nuevo y diferente a los televidentes.

Sin embargo, esta exposición al tema de la vida de los famosos narcotraficantes ha tenido impactos de tipo colateral, creando un nuevo tipo de audiencias que llegan incluso a admirar a estos criminales.

Ha cambiado la idea del bandido-héroe por el traficante-héroe, ahora se les ve, no como hombres peligrosos, sino como hombres exitosos, de buen corazón y pasionales, que lo único que hacen es ganarse la vida y ayudar a quienes necesitan.

Esta nueva idea del Robin Hood que se ha visto bien sustentada desde que llegaron las series a relatar su vida, donde ellos son víctimas más que victimarios, donde las instituciones son tildadas de corruptas y donde el narco cuida y protege a los débiles.

Claro, que esta situación, por lo regular, estará en contraste con los intereses económicos, y hasta políticos, que tengan las grandes empresas televisivas. Es importante mencionar que se vive en una época de monopolización de contenidos, aquellas potencias televisivas y comunicacionales son quienes deciden lo que la gente debe ver, sin importar los contenidos que enseñen. En la sociedad en la que nos encontramos, actualmente, es imposible verla sin tener en cuenta el poder que la televisión tiene en nuestras vidas, por lo cual, es necesario que se haga conciencia sobre lo que se transmite y hacia quién se transmite.

Según la gráfica anterior, el horario de entre las 21:00 y 22:00 hrs es el de mayor consumo televisivo. Ya sea en televisión de paga, como en televisión abierta, las series o novelas presentadas por los distintos canales, muestran una oferta dirigida a una temática basada en la delincuencia organizada.

Ejemplos como: “El señor de los cielos” transmitida en Telemundo para la televisión de paga, “Rosario Tijeras” en la televisión abierta y transmitida por TV Azteca, aunado a “Perseguidos” de Grupo Imagen, todas y cada una de ellas con la característica particular de ser transmitidas en un horario de aproximadamente las 21:00 hrs.

La transmisión de las narcoseries en televisión abierta antes de las 22:00 hrs viola la Ley General para los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, así como varios artículos de la Ley Federal de Radiodifusión y Telecomunicaciones ya que el mayor porcentaje de consumo de menores frente a la pantalla televisiva se da entre las 13 y las 22 horas.

El narcotraficante es visto como una figura aspiracional, un modelo a seguir, se muestra a la persona como el poseedor de un todo, la gravedad de este asunto es que afecta a los más jóvenes, aquellas personas que son el futuro de un país entero que va inclinando su camino hacia un sitio más boscoso.

La narcocultura hoy es una realidad en México y responde a un manejo irresponsable de casas productoras de televisión que promueven este glamour del que venimos hablando sin importarles las consecuencias.

Ante esto no deja de ser entendible que estos jóvenes vean como alternativa para alcanzar el poder, dinero fácil y su ingreso a la delincuencia organizada. Hoy día, donde las narcoseries se encuentran entre las favoritas del público.

De manera indiscriminada, niños, jóvenes y adultos consumen estos productos, las personas logran idealizar a estos personajes y qué tanto de culpa poseen las cadenas televisivas, lo cierto en todo esto es que no sólo las narcoseries son las culpables de la ola de violencia, ni que cada vez más sea fácil admirar y querer repetir este tipo de comportamiento por parte de quienes lo consumen.

De lo que sí podemos asegurar son responsables es del imaginario que se ha creado a partir de los arquetipos que han mostrado en sus famosas series. De alguna manera a través de ellas las personas han conseguido familiarizarse con los capos ya las actividades criminales, dejando a estos la falsa idea de heroísmo y bondad que representan los narcotraficantes.

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