Ecatepec es rojo, y no por la Navidad

Por Gabriela Mora Rivero

ECATEPEC.– “Aquí hay que ponerse chingón todos los días y a cualquier hora. De día y de noche se suben las ratas y nos roban todo, eso si bien nos va, porque si se ponen locos comienzan a tirar plomazos y entonces sí todo depende de la suerte”, comenta Jonatán González, conductor de autobús de la Ruta 49, que corre del paradero de Indios Verdes a la comunidad de Jardines de Morelos, en Ecatepec, Estado de México.

Habitado por poco más de 1.6 millones de personas, Ecatepec es el municipio más poblado del Estado de México y la segunda entidad más poblada y violenta del país.

La seguridad en Ecatepec es igual de deficiente como su sistema de transporte público y, según la policía municipal, en diciembre aumentan casi al doble las denuncias por robo a mano armada en los trayectos del transporte.

En este municipio los choferes de peseros y camiones consideran que su trabajo es de alto riesgo, pues aseguran que laboran en zona roja y exponen su vida todos los días con los delincuentes.

“Es diciembre y los rateros saben que la mayoría de los pasajeros trae dinero porque se reciben los aguinaldos, entonces aprovechan para chingar, se roban de todo, desde celulares, relojes, dinero en efectivo y hasta mochilas, y a nosotros también nos bajan nuestro dinero”, comenta Jonathan mientras conduce sobre la autopista México- Pachuca.

“A veces se suben desde la base y en otras ocasiones hacen parada sobre la autopista. Llevan consigo bolsas ligeras y ya cuando se sienten seguros, sacan la pistola y empiezan a amedrentar al pasaje”.

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Sin embargo, Jonatán también afirma que los pasajeros y ellos cada día tienen menos miedo y más cansancio de estas situaciones, por lo que buscan métodos de autodefensa, ya que si es necesario linchar o matar al asaltante, todos cooperan para lograrlo y al final nadie dice nada a las autoridades o peritos.

“Los delincuentes no se fijan si hay hombres, mujeres, ancianos o niños, ellos agarran parejo con todos para lograr su objetivo y, una vez que me indican dónde detenerme para que se bajen, la gente comienza a sentirse mal, a llorar e incluso a entrar en crisis. Entonces se bajan y buscan ayuda”.

Jonatán comenta que ellos no reciben ayuda por parte del municipio y asegura que lo más que el presidente municipal, Indalecio Ríos, llega a hacer es mandar algunos retenes de seguridad a mitad de la carretera, en los que se baja a los hombres y se les revisa, sin embargo, no son tan confiables debido a que quienes los realizan son los militares y la gente les teme, además de que únicamente están un tiempo y después, se van.

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Margarita Moreno, usuaria del transporte público en Ecatepec, asegura que el transporte en el Estado de México, además de ser mucho más caro que en la ciudad, es incluso más riesgoso y brinda un peor servicio, debido a que ni siquiera es suficiente para la cantidad de personas que lo requieren, por lo que aunado a la violencia, también desgastan los largos trayectos de todos los días.

Es un círculo vicioso. Algunos usuarios aseguran que los choferes del transporte público y la policía están coludidos y al final se reparten lo robado, otros tantos dicen que la época decembrina desata más la violencia debido a las necesidades que ésta misma genera.

“Ecatepec parece tierra de nadie. No existe el orden, ni el control. Hace un año, días antes de Navidad, me tocó que asaltaran el camión donde venía de regreso a casa y los delincuentes despojaron a un señor de los juguetes que había comprado para su familia.

“El señor no quería soltarlos, así que los tres delincuentes le pusieron la pistola en la cabeza para que se los diera. Al final lo golpearon y lo dejaron sangrando. Minutos después se bajaron del autobús y caminaron sin miedo y con risas para atravesar la calle”, asegura Margarita.

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La gente se nota desganada y desesperada. ”Da miedo salir a la calle hasta comprar el mandado para la comida, da miedo tener que irse a trabajar cundo el sol ni siquiera ha salido y regresar cuando ya es de noche, pero no es posible quedarnos encerrados en nuestra casa, tenemos que salir a ganarnos la vida”.

José María Ramírez, comandante de la policía municipal en Ecatepec, comenta que constantemente se realizan operativos y que se tiene previsto uno más grande para el 24 y 31 de diciembre, así como uno para el 5 de enero.

“Participarán más de 2 mil 466 policías que brindarán seguridad a los habitantes de Ecatepec. Instalaremos cordones viales estáticos y móviles en las principales avenidas, así como programas como “Hogar seguro”, “Pasajeros seguros” y “Moto segura”.

El comandante Ramírez insiste en que es imprescindible que la gente se acerque a los policías en caso de emergencia y que también denuncien alguno los delitos que tengan que presenciar, de este modo, asegura, se podrán fortalecer los operativos y el vínculo de confianza entre los habitantes de Ecatepec y su policía municipal.

El problema es que la seguridad no se necesita únicamente en días festivos, sino siempre. La población ecatepequense se siente rebasada y prefiere realizar justicia por su propia mano.

“Ya nada nos da confianza. Uno se sube al camión y lo único que le queda por hacer es avisar a la familia que ya se va en camino y persignarse para que al menos Dios nos pueda acompañar un día más hacia nuestras casas, pero no podemos estar viviendo siempre de fe, aquí se necesitan acciones verdaderas y eliminar a todas las personas que se dedican a robar y a matar”, comenta Margarita.

A pesar de que se hace revisión de mochilas antes de que la gente aborde los peseros o camiones, la delincuencia no para. “Las pinches ratas deben saber que si se suben a asaltar ya no van a encontrar a la misma gente agachona de antes, estamoshasta la medre de que nos quieran chingar”, con molestia termina Jonatán.

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Ecatepec está en guerra, es un conflicto directo entre los habitantes que día con día abordan las unidades para llegar de sus casas a sus empleos o viceversa, contra quienes se dedican a amedrentar, asesinar y robar, porque la policía no hace nada y llega cuando las tragedias ya han pasado.

Ecatepec es rojo, pero no por la navidad, sino por la sangre de sus habitantes que todos los días corre y no se detiene.

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