Evelyn ya ve y le urge seguir el paso de mamá

Por Alejandra Rojas Sebastian

 

Después de tres meses le han quitado los puntos. Su consulta en la capital poblana a 90 días posteriores del trasplante de cornea han sido más una oportunidad de mirar sin algo que le estorbe en el ojo izquierdo.

 

Evelyn es una de las 3 mil 491 beneficiarias que en el 2016 tuvo la oportunidad de recibir una de las dos corneas de un joven que murió en un accidente automovilístico. Su muerte permitió recibir luz a dos mujeres, una de cincuenta años aproximadamente y Evelyn de 34 años para volver a ver sin complicaciones.

 

–¿Evelyn? Hay un donante y tú eres la candidata para recibir la cornea.

 

La llamada inesperada de la coordinación de trasplantes del hospital del ISSSTE de alta especialidad San Manuel por parte de la trabajadora social y la Doctora Barrientos fue necesaria para que Evelyn volviera a ver.

 

Con siete años en lista de espera, Evelyn se preparó para la examinación que permitirían saber si era compatible con la cornea que recibiría. Entre ella había tres personas que esperaban la misma oportunidad. Sólo ella y otra paciente de cincuenta años se presentarían en el quirófano.

 

Una infección mal tratada y mal diagnosticada dejó la cornea sensible. El herpes ocular apareció un día con el habitual enrojecimiento, lagrimeo y esa “basurita” que le estorbaba en el ojo, así como la hipersensibilidad a la luz.

 

Lo que Evelyn no sabía es que era un herpes que lesionaría la cornea dejando una ligera cicatriz con un recubrimiento parcial de la misma y la disminución de la visión que le afectaría. Fue hasta que en una cita con un oftalmólogo le aseguró que para su tratamiento, un trasplante  de cornea joven era su única opción.

 

Los días previos a la operación Evelyn tuvo que prepararse con gotas cada 4 horas, sin dormir completamente por las madrugadas. El martes desde muy temprano asistió al hospital donde el oftalmólogo Jorge Gutiérrez Ponce ya la esperaba, quien contratado de manera externa por parte del ISSSTE será el único que dará seguimiento y tratamiento a las pacientes.

 

Después de dos horas y media de operación, Evelyn salió del quirófano, dormida y con un parche en el ojo estuvo hasta el siguiente día internada para ser valorada.

 

“Ya ve”. Lo podía leer y sentía la emoción de Evelyn y su esposo celebrando la luz que le permitía volver a ver, un emoticono decía que sus ojos habían quedado mucho mejor de cómo la vi irse.

 

Unos ojos que miraban preocupada por dejar a su hija en casa mientras ella estaría en el hospital. Unos ojos que aún no los veía y estarían listos para la siguiente etapa. Seis meses de cuidados para que esa operación lograra el éxito que ya les auguraba el doctor.

 

A tres meses, Evelyn ve. Le urge seguir el ritmo apresurado de mamá que hace de comer y va y viene con su hija, tres meses que han servido para que Evelyn vuelva a ver la luz sin ninguna basurita en el ojo, pero sí con una cornea de alguien que en la tragedia de la muerte, regaló oportunidades de vida digna.

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