Error estratégico, invitar a Putin

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

En los circuitos de asesores estratégicos del gobierno federal de México, en su historia existe una vulnerabilidad interpretativa y una ausencia de inteligencia geopolítica permanente, que es concomitante con nuestra realidad subdesarrollada.

    La política capitalista, por demás criticada en este espacio, necesita de reflexiones de alto peso en el abordaje geoestratégico y geopolítico, y México siempre tiene falencias al respecto.

    La invitación a Vladimir Putin a la toma de protesta de Claudia Sheinbaum Pardo, próxima presidenta de México, podría ser considerada un error estratégico por varias razones:

    1. Relaciones con Estados Unidos: México y Estados Unidos tienen una relación geopolítica y económica estrecha, en donde la prioridad de nuestra simpatía, en términos de relaciones internacionales, siempre tiene que estar a favor de los estadounidenses. 

    Provocar a las autoridades norteamericanas con una invitación a Putin podría generar tensiones innecesarias, malos señalamientos y afectar la cooperación en temas clave como seguridad, comercio y migración, más cuando están de por medio las próximas elecciones federales estadounidenses en noviembre de 2024.

    2. Prioridades diplomáticas: En política internacional, es crucial establecer prioridades entre países, y tan solo por el tema comercial a partir del T-MEC, la dinámica cambiaria del peso con respecto al dólar estadounidense y el tema migratorio, cultural y antropológico para México, mantener una relación positiva con Estados Unidos debe ser la principal motivación de agenda e importancia, considerando la interdependencia económica y la proximidad geográfica.

    3. Imagen internacional: La invitación a Putin podría ser percibida desde Estados Unidos como un gesto de confrontación hacia mismo Estados Unidos, lo que podría dañar la imagen de México en el escenario internacional, considerando que la rectoría de la política occidental se da desde Washington.

    México, como acertadamente, y considerando que se trata de la inercia de una política internacional absolutamente capitalista con las mismas reglas de explotación de clase, pues para desgracia, si se quiere ver así, debe mantenerse en una línea de petición hacia el resto de países de América Latina como lo ha venido haciendo el presidente López Obrador de apoyar y articular una estrategia contra China y Rusia, en favor de los Estados Unidos.

    México no se puede desalinear de los intereses geoestratégicos estadounidenses, tanto por seguridad internacional como por beneficio macroeconómico y estructural.

    En conclusión, la invitación a Putin podría ser un error estratégico que comprometa, en mayor o menor medida, las relaciones con Estados Unidos.

    Al parecer los asesores internacionales del gobierno mexicano se sitúan no solamente en la torpeza, sino en la ignorancia.

Related posts